La pandemia de coronavirus no deja de ir en aumento con el paso de las horas. Cada día se registran nuevos casos de infecciones y muertes que confirman la necesidad del estado de alarma en el que se encuentra todo el país.

Esta emergencia sanitaria ha venido acompañada de una cascada de cancelaciones, entre las que se encuentran todo tipo de eventos y festividades. Pese a que en primera instancia la orden de confinamiento se ha aprobado por 15 días, todo apunta a que será necesaria una prolongación de la misma, por lo que otras fechas señaladas podrían verse afectadas.

Entre las celebraciones amenazadas, se encuentra la diada de Sant Jordi una referencia en el calendario catalán en la que, siguiendo la tradición, los ciudadanos se hacen con un aluvión libros y rosas para regalar, siendo esta la época del año más fructífera para los comerciantes del sector. En Barcelona, miles de personas participan año tras año en todos los actos del 23 de abril, llenándose de gente y actividad las calles de la ciudad. 

50% DE FLORISTERIAS, CRÍTICAS

Desde el Gremi de Floristes de Catalunya la preocupación por esta jornada es total. Pese a ello, son conscientes de que primero va la "salud pública" y, después, la cuestión "económica". Así lo explica Joan Guillén, presidente del Gremi de Floristes de Catalunya, quien apuesta por una celebración con "restricciones" que evite "aglomeraciones" pese a reconocer el incierto escenario actual. "No sabemos cuanto tiempo falta para la normalidad, por ahora tenemos todos los establecimientos cerrados", indica. "Veo inviable la ocupación de un millón de personas en el paseo de Gràcia, si podemos estar abiertos creo que lo mejor sería hacer entregas", argumenta.

Guillén lamenta que estos días "las pérdidas son del 100%", ya que las floristerias deberán cargar con la "factura" de un género que no podrán "suministrar". Además, el máximo representante del gremio indica que la no celebración de la diada supondría la pérdida de entre un 5% y un 15% de las ventas anuales de estos establecimientos, así como podría llegar a suponer el cierre definitivo del "50%" de floristerías de Barcelona que trabajan con la venta directa al público.

En la misma línea, el presidente del colectivo defiende la compra de rosas mediante comercios profesionales para garantizar que éstas vengan por "canales de producción legales", añadiendo así "aportaciones de valor" a las compras.

DEBACLE PARA LAS LIBRERÍAS

El sector del libro es el otro gran perjudicado en una hipotética cancelación de la celebración de Sant Jordi. El descenso de las ventas durante los últimos días y el cierre al que se han visto obligadas las librerías tras el decreto del estado de alarma ha dañado las cuentas de estos negocios, cuya situación empeoraría sin la diada.

La jornada festiva catalana supone el 15% de las ventas de libros anual para estos establecimientos, que además cuentan con el mes de marzo como el periodo del año en el que más pedidos reciben debido a la cercanía de Sant Jordi.

Por ello, desde el Gremi de Llibreters de Catalunya ya han manifestado su voluntad de cambiar la fecha para este 2020 ante una posible suspensión por el coronavirus. La propuesta, según ha explicado su presidenta, Maria Carme Ferrer, podría decidirse tras una reunión con los libreros para establecer un "plan B" que consiguiera sacar adelante su jornada más marcada del año.

Noticias relacionadas