En los últimos años la oncología ha conseguido la mayoría de los avances más espectaculares de la medicina actual. En la investigación del cáncer, los campos en los que se ha avanzado son investigación acerca de las causas de la enfermedad; diagnóstico precoz, tratamientos personalizados dirigidos a las mutaciones específicas de cada tumor y reducción de los efectos secundarios indeseados.

Todo ello ha  propiciado que el pronóstico de muchos de los pacientes haya cambiado de manera sustancial. Estos resultados obedecen, por una parte, a la detección de cáncer en estadios poco evolucionados, gracias a las técnicas y políticas de detección precoz. Por otro lado, a la utilización de tratamientos quimioterápicos e inmunoterápicos nuevos y cada vez más eficaces y orientados al tratamiento individual de cada caso. Como resultado de todo ello la población de pacientes que sobreviven durante muchos años al cáncer está creciendo de forma espectacular.

LA RELACIÓN CON LA CARDIOLOGÍA

La doctora Pilar Tornos, jefa del Servicio de Cardiología y el doctor Gerard Oristrell cardio-oncólogo del Hospital Quirónsalud Barcelona explican que muchos tratamientos oncológicos nuevos pueden interactuar con tratamientos previos de los pacientes, como el tratamiento anticoagulante, o pueden dar lugar a efectos nocivos como espasmo coronario o aparición de arritmias. 

Por otra parte, también advierten de que algunos tratamientos quimioterápicos pueden afectar a la función del corazón. “En este sentido, es necesario que los pacientes que los reciben sean seguidos cuidadosamente por cardiólogos que vigilen la posible aparición de este efecto indeseable con precocidad”, indica Tornos.  

DESARROLLO DE ENFERMEDADES

Asimismo, otro de los aspectos a tener en cuenta es, según señalan los doctores, que “la mejoría en el pronóstico de muchos casos de cáncer, con aumentos notables en la supervivencia. Hace posible que los pacientes puedan desarrollar en el seguimiento enfermedades cardiológicas como infartos u otras enfermedades cardíacas”. 

También ocurre que pacientes portadores de cardiopatías puedan padecer un cáncer. Estas enfermedades cardiológicas obligan a tratamientos médicos, quirúrgicos o intervencionistas complejos. La aplicación de estas terapias en pacientes con cáncer y sometidos a tratamientos oncológicos plantea en muchos casos problemas serios que solo se pueden resolver con una colaboración muy estrecha entre cardiólogos y oncólogos.

CREAR UNA UNIDAD DE CARDIO-ONCOLOGÍA

Por estas razones, las sociedades científicas de Cardiología y Oncología promueven la creación de Unidades de Cardio-Oncología con la finalidad de que los pacientes reciban los tratamientos más adecuados.

“En el Hospital Quirónsalud Barcelona estamos trabajando en el programa de Cardio-Oncología. El requisito fundamental es contar con cardiólogos expertos y motivados por las enfermedades oncológicas y con una estrecha colaboración con los oncólogos. El objetivo es que el resultado final de esta colaboración sea que los pacientes reciban la mejor asistencia”, señala Tornos.

FUNCIONES DE LAS UNIDADES

Las funciones que se espera poder desarrollar en estas nuevas unidades serían las siguientes: 

  • Realizar una evaluación cardiológica previa al inicio de los tratamientos oncológicos y monitorizar la misma durante el tratamiento con la finalidad de detectar posibles complicaciones en estadios iniciales.

  • Optimizar el control de los factores de riesgo cardiovascular en los pacientes oncológicos.

  • Hacer un seguimiento de las enfermedades cardiológicas que pudieran existir previas a la detección del cáncer o de aquellas que aparezcan durante el mismo para poder consensuar en cada caso el manejo más correcto.



 

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