El coronavirus ha hecho que este verano en Barcelona sea muy diferente a todos los otros. La ciudad se encuentra vacía, con poca gente en sus calles y en sus playas, que acostumbraban a estar hasta los topes de locales y guiris tostándose al sol. 

Durante la temporada estival muchos han aprovechado para hacer las maletas y disfrutar de la Costa Brava, la Daurada u otras zonas de playa en las que hay más oferta de actividades veraniegas. De esta forma los hoteles, chiringuitos y demás establecimientos que solían vivir de los visitantes extranjeros en verano han quedado desangelados

APUESTA POR EL PÚBLICO LOCAL

Ante la crítica situación, muchos de ellos han tomado decisiones impensables si no hubiese habido una pandemia mundial. Algunos hoteles han decidido apostar por el público local y han sorprendido abriendo sus piscinas, terrazas y jardines a los no clientes. 

Según ha avanzado La Vanguardia, estos ofrecen el uso de la piscina, ofertas gastronómicas, un clima relajado y glamuroso y hasta plaza de aparcamiento por pases de día que oscilan entre los 30 y 60 euros. 

UN RETIRO EN PLENA CIUDAD

Sus servicios y las maravillosas vistas los han convertido en verdaderos oasis de placer a los que escapar cuando el calor aprieta y la humedad se hace insoportable en la capital catalana. 

El hotel Kimpton Vividora, situado en el número 15 de la calle del Duc, ofrece una experiencia única: disfrutar de la mejor panorámica del barrio Gòtic de Barcelona desde su piscina. Los que acudan a este espectacular espacio podrán ver todo el skyline de la capital catalana y degustar algunas tapas, o el menú diario por 15 euros, desde la terraza contigua. 

PISCINAS, TERRAZAS Y ACTIVIDADES

También el hotel Arts, uno de los más emblemáticos de Barcelona, ha decidido sumarse a la oferta. El espectacular edificio abre sus jardines y piscinas para que los barceloneses vivan la experiencia como si fueran visitantes. También ofrece clases de cocina, yoga y coctelería o noches de música. 

Muy cerca del hotel Arts se encuentra el W Barcelona. Para muchos, bañarse en la piscina infinita del hotel Vela es un sueño por cumplir, es por eso que hacerlo será uno de los mejores planes para terminar el verano a lo grande. Con un pase de día de 60 euros, quien quiera podrá alucinar con uno de los mejores atardeceres de la ciudad tomando un inmejorable cocktail desde su terraza. 

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