Mireia Escobar es la primera directora del Disseny Hub de Barcelona. Tras ocho años de actividad, el equipamiento que supone la bisagra entre los dos socios del gobierno municipal –comunes y socialistas– nunca había tenido dirección ni coordinación general. Escobar, que anteriormente era responsable de Diseño, Moda y Arquitectura del área de Economía y Empresa del Ayuntamiento, arrancó su liderazgo en el espacio con el objetivo de convertirlo en un referente del talento y las industrias creativas.

Entró en el cargo en febrero de 2020 y en poco más de dos años ha logrado que el Disseny Hub haya triplicado su programación y haya aumentado el número de visitantes en más del 60%. "El Disseny Hub es un lugar que fusiona empresas, instituciones y escuela y, hasta hace poco, no explotaba su potencial", considera Escobar. 

En la siguiente entrevista con Metrópoli, la directora asegura que liderar el equipamiento fue una "gran oportunidad" desde el principio y explica su evolución y sus principales retos actuales. Además, opina sobre el potencial cultural de Barcelona, del que presume por su "gran proyección internacional" y su "capacidad de atracción de talento". 

Pregunta: Empieza como directora en plena pandemia. ¿Cómo fue el proceso y cómo se adaptó a la nueva etapa?

Respuesta: Me nombraron como directora en febrero de 2020, justo cuando empezaban a sonar las alarmas. Puedo decir que empecé literalmente desde casa, aunque contaba con las nociones de mi anterior cargo en el área de Economía y Empresa del Ayuntamiento. La pandemia permitió hacer un trabajo de back office muy grande: pudimos sentar las bases, aportar más recursos financieros y de personal y estar preparados para la recuperación con un nuevo rumbo.

¿Cuál fue su principal reto al acceder al cargo?

Entré siendo consciente de que debía empezar un gran cambio. Mi intención desde el principio es posicionar al equipamiento en el mapa de la ciudad e integrarlo en el distrito de la creatividad. 

Exterior del Disseny Hub / LUIS MIGUEL AÑÓN 

¿Por qué se decidió implementar un equipo directivo en el Hub?

Se decidió que toda la nueva promoción cultural y de diseño que se hiciese desde el Ayuntamiento tendría como eje el Disseny Hub. Esto fue un cambio muy positivo porque se unió el modelo clásico de un equipamiento cultural con la sección de industria, empresa y formación que aporta el equipo directivo –heredada de Barcelona Activa–. Se hizo un acuerdo entre Economía y Cultura que determinó que el Hub tendría una gestión de contenidos mixta. 

¿Cómo se refleja esta unión en el Disseny Hub Barcelona? 

Dentro del Disseny Hub Barcelona se encuentra el Museo del Diseño, que forma parte de la red de museos de la ciudad y cumple con su función de patrimonio con una extensa programación de actividades. Pero también está toda la parte dedicada a las empresas del diseño, la formación y la industria creativa en general, desde la moda hasta los videojuegos o el sector audiovisual como el Barcelona centre de Disseny (BcD), el Foment de les Arts i el Disseny (FAD) y la Biblioteca El Clot-Josep Benet. Lo que hacemos desde el equipo directivo es coordinar todo esto, somos como un "interlocutor oficial" entre el sector empresarial y la administración desde dentro. 

Con su entrada a la dirección, ¿cambió la distribución y la forma de operar del edificio? 

Sí, era necesario para encajar la ampliación de la programación que queríamos abordar. El edificio tiene 30.000 metros cuadrados y la sala más grande de exposiciones alcanza los 4.000 metros cuadrados de superficie. Es como un tetris y entre todos hemos conseguido tenerlo lleno en toda la temporada 2022-2023, algo que supone un gran paso.

¿Cómo valora la evolución de visitantes desde la reapertura post-covid? 

Ha aumentado un 60% la entrada de visitantes al edificio y hemos pasado de 80 actividades al año a 170.

Mireia Escobar, durante la entrevista con Metrópoli / LUIS MIGUEL AÑÓN

¿Cuál ha sido la exposición más visitada?

Banksy supuso un antes y un después porque nos permitió dar a conocer el espacio y mucha gente ha vuelto al Disseny Hub después de visitar la exposición. Hace cinco años hubo un repunte con la muestra de David Bowie y estamos satisfechos porque pese a la pandemia y el rebrote con Ómicron, conseguimos casi 60.000 visitantes. 

¿Han logrado atraer el público joven al Hub? 

La verdad es que tenemos un público bastante joven de base porque tenemos muchos visitantes que vienen de las grandes escuelas de diseño de Barcelona. Además hacemos muchos festivales, como el OFF o el Llum que atraen a los jóvenes, es un equipamiento que les gusta. 

¿Cree en la 'Marca Barcelona' para conseguir una mayor proyección del Disseny Hub? 

La Marca Barcelona es algo que todavía funciona muchísimo en todo el mundo. La gente admira la ciudad por su tradición, cultura y diseño. Creo que últimamente se está haciendo mucho ruido en el país diciendo que Barcelona se ha quedado atrás y eso no es así. Lo que debemos hacer es seguir nuestra línea y dejar de compararnos con otras ciudades como Madrid. Debemos centrarnos en trabajar los mensajes positivos. 

¿Considera que Madrid ha eclipsado Barcelona en los últimos años? 

No. Barcelona y Madrid deben dejar de compararse y sumar para multiplicar, la eterna comparación nos perjudica a ambas ciudades. En el mundo de la cultura y la creatividad no debería haber competición, tendría que ser algo muy sano. 

Entrada del Disseny Hub / LUIS MIGUEL AÑÓN 

¿Cree que hay un equivalente al Disseny Hub en Madrid?

No hay ningún centro como el Hub ni en España ni en Europa. Podría haber algún centro privado similar, pero municipal seguro que no. En general, la oferta de Madrid y la de Barcelona son muy diferentes. 

¿Por qué? 

La inversión del Estado en los equipamientos públicos de Madrid es más fuerte que en Barcelona.  No quiere decir que sea mejor o peor, simplemente son diferentes. Por eso tenemos que colaborar para que los madrileños vengan aquí y los barceloneses vayamos a Madrid: trabajar en la misma línea. Un claro ejemplo de éxito en la colaboración es nuestra contribución con el Madrid Design Festival, a quién hemos ayudado desde el principio –este año celebrarán su cuarta edición– y han evolucionado muchísimo. De hecho, tenemos un proyecto de formación de talentos llamado Puente Madrid-Barcelona.

¿Existe alguna ciudad con la que compararía la oferta cultural de Barcelona? 

En Barcelona siempre cometemos el error de compararnos con grandes ciudades como Londres o Paris. Nosotros no somos eso, no somos capital de estado aunque la idea de la cocapitalidad siempre nos haya permitido aspirar a más. Barcelona es una ciudad de primer nivel, pero no puede igualarse a grandes urbes con una gestión totalmente diferente. Esto no quiere decir que esté en segunda línea, sino que tiene un potencial distinto. En mi opinión tenemos que mirar hacía otras ciudades como Boston o Milán. Por ejemplo, Barcelona podría ser la capital cultural del mediterráneo si dejamos atrás la obsesión con Madrid y otras grandes capitales. 

La internacionalización es muy importante para el Disseny Hub. ¿Cómo se consigue este alcance global? 

Desde el Disseny Hub colaboramos con Acció de la Generalitat para estar presentes en las semanas del diseño de todo el mundo. Cada año vamos a la Feria de diseño Milán –que es la más importante del mundo– y montamos un showroom en el centro de la ciudad con 45 empresas –todas ellas de Barcelona– con diseñadores, arquitectos y artistas de food design para hacer promoción del talento barcelonés. De aquí poco haremos lo mismo en México y estamos trabajando con Miami para tener presencia en sus grandes eventos de diseño. 

Mireia Escobar, durante la entrevista con Metrópoli / LUIS MIGUEL AÑÓN

Desde el sector cultural de Barcelona, ¿crees que hay una falta de colaboración entre los equipamientos para conseguir esta proyección?

El problema que tenemos en Cataluña es que no hay un instrumento único que nos aglutine a todos. No podemos compartir experiencias, necesidades ni utilizarnos entre nosotros. Es un espacio que no tiene ni el Ayuntamiento, ni la Generalitat ni el Estado. En París, por ejemplo, hay una entidad propia que gestiona a los museos y funciona muy bien. Aquí tenemos equipamientos y centros culturales muy importantes pero cada uno vamos por nuestro lado y es necesario tener un espacio común. Es un tema a explorar. 

¿Cree que hay talento joven en el sector del diseño de la capital catalana?

Sin duda. Hay muchísimo potencial y mucha atracción internacional. De hecho, desde el Disseny Hub tenemos unos ocho programas de apoyo al talento que están funcionando muy bien. Además, somos la ciudad con las mejores escuelas de diseño del sur de Europa.

¿Barcelona es capaz de retener este talento? 

Es obvio que tenemos que conservar este talento pero también tiene que poderse ir. Es muy difícil evitar la marcha, aunque considero que si se visibilizara más el potencial sería algo muy positivo para Barcelona. Aquí no tenemos unas políticas de marketing y comunicación como por ejemplo en Italia y nos permitiría dar a conocer –todavía más– muchas cosas positivas e interesantes, tanto en los equipamientos públicos como en los privados.

Diseño de moda en el Disseny Hub / LUIS MIGUEL AÑÓN 

 

¿Cree que hace falta más colaboración publicoprivada?

Creo que sí pero al final es la historia del pez que se muerde la cola. El financiamiento en cultura en este país es mucho menor al de otros países y ciudades de Europa. Los equipamientos públicos tenemos ingresos públicos pero al final también necesitamos tener un equilibrio financiero por lo que debería haber más patrocinio privado. Por otro lado, los privados se deberían implicar mucho más para tirar adelante proyectos, es una cosa que aquí cuesta muchísimo. Yo considero que lo más importante es que el estado aportase más en cultura para lograr la flexibilidad que necesitamos para avanzar.

¿Por qué cree que falta flexibilidad? 

Porque estamos muy sujetos a contrataciones públicas y a una burocracia muy compleja que no nos permite agilizar en el tiempo los proyectos.

¿Recibe el Disseny Hub fondos del Estado?

Sí, ha recibido durante el primer año de la pandemia, que nos sirvieron para financiar los proyectos que ya estaban en marcha. En principio los recibiremos cada año, pero estamos a la espera. 

Recientemente hicieron una colaboración con el Liceu. ¿Cómo ha ido?

Ha ido muy bien, de hecho es un ejemplo de los programas que tenemos. Las escuelas de diseño nos dijeron que necesitaban que los alumnos se adentrasen en el mundo de la empresa de la ciudad, por lo que hicimos un puente y se adentraron de pleno: han surgido cuatro óperas de 20 minutos muy prometedoras y el objetivo es continuar con el proyecto a largo plazo.

Carteleria de Barcelona'92 del Disseny Hub / LUIS MIGUEL AÑÓN

¿Tiene algún equipamiento como referencia en la ciudad?

El CCCB ha sido siempre mi gran referente porque fue el primer centro cultural moderno para mí. También la Fundació Miró y el MACBA son dos grandes referentes para mí. 

¿Cómo ve el MACBA ahora mismo? 

Tiene una nueva directora a la que tenemos que dejar que nos sorprenda porque en el mundo de la cultura se debe ser más arriesgado. Hemos de dejarle libertad absoluta y seguro que funcionará.

Nos adentramos en la época de festivales en Barcelona. ¿Cómo ve la fusión del arte y el diseño con estos eventos?

Barcelona es un gran referente en los festivales y es una gran noticia que cada vez se abran más a las disciplinas auxiliares. El Cruïlla, por ejemplo, ha hecho una ampliación a la gastronomía, el diseño y la ilustración. Todas las áreas se tocan entre sí: la ampliación de contenidos de un festival como el Cruïlla es muy interesante para el sector.

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