Barcelona no es precisamente una ciudad jardín. No, y por eso, bienvenido sea cualquier proyecto que le permita ganar unos metros cuadrados de vegetación. Verde, que te quiero verde, verde viento, verdes ramas... Y estamos de celebración porque la capital tiene, desde el pasado mes de abril, un nuevo pulmón verde de 535 metros cuadrados donde crecen más de 19.000 plantas y una quincena de árboles en suspensión. No, no es un error, he dicho “árboles en suspensión”, y de enormes dimensiones, porque este peculiar jardín ha crecido en vertical y en el lugar más insospechado: en la antigua pared del Palau de la Metal·lúrgia de Fira de Barcelona.

Nueve años después de que el derribo del restaurante La Pèrgola, en 2014, dejara al descubierto un muro, objeto de deseo de cualquier grafitero, esta pared de 12 metros de alto por 50 de ancho se ha convertido en un espacio verde urbano pionero. El primer jardín vertical con árboles en suspensión de la ciudad alberga 104 especies de vegetales, muchas de ellas autóctonas. Se trata de plantas mediterráneas propias del territorio que darán refugio a los pájaros y otros animales polinizadores beneficiosos para el planeta, y que serán mantenidas por un moderno sistema de riego que recoge y aprovecha el agua pluvial para optimizar los recursos hídricos.

OBRA DE GABRIEL RUIZ 

El proyecto es obra de Gabriel Ruiz y ha sido coordinado por la firma de jardinería artística Babilon. En él han participado más de 150 profesionales y ha contado con la participación de la Fundació 'La Caixa', la Fira Barcelona y el Ayuntamiento de Barcelona. Con la creación de este espacio singular, CaixaForum celebra el vigésimo aniversario de su nacimiento. Todo un regalo para una ciudad empeñada en reforzar su imagen como icono de biodiversidad.

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