Ramón Segarra, dueño de la Droguería Rovira

Ramón Segarra, dueño de la Droguería Rovira GALA ESPÍN Barcelona

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Ramón Segarra, última generación de la droguería Rovira: "El comercio local es el motor de Barcelona"

La modernidad no ha alterado la esencia del negocio, que sigue centrado en el contacto humano y el asesoramiento personalizado. Para el actual dueño, el desafío actual es mantener la relevancia frente a las grandes plataformas

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Frente al número 127 de la calle Madrazo, una fachada que parece detenida en el tiempo desafía al transeúnte: madera maciza, cristal antiguo y el vinilo conmemorativo de los “100 anys (1910-2010)”.

Al cruzar la puerta de la Droguería Rovira, uno no entra solo en un comercio: entra en un siglo de historia concentrado en madera, vidrio y aromas de hogar. Los pasillos estrechos, flanqueados por estanterías que alcanzan el techo, crean un efecto de túnel donde cada frasco parece susurrar historias de generaciones.

Como recuerda Ramón Segarra, cuarta y última generación del negocio en conversación con Metrópoli “el secreto de nuestros más de 100 años de historia es nuestra personalidad: no hay otra droguería igual”.

Ramón Segarra en la Droguería Rovira

Ramón Segarra en la Droguería Rovira GALA ESPÍN Barcelona

El mostrador de madera oscura domina el espacio con su imponente cajonera y tiradores de bola metálicos, un testimonio de la tradición y el oficio de antaño. Muchos de los cajones conservan etiquetas originales, recordando que la tienda no es solo un lugar para comprar, sino un archivo vivo de objetos y recuerdos.

“Al final es un tema de asesoramiento, de… de qué manera podemos ayudar a la gente”, explica Segarra, subrayando la vocación de servicio que ha definido la droguería durante más de un siglo.

Entre tradición y modernidad

Cada estantería cuenta una historia: productos modernos conviven con artículos centenarios. Adhesivos industriales, siliconas y limpiadores actuales se mezclan con cepillos de madera, esponjas naturales y tablas de cortar que podrían pertenecer a otra época.

Droguería Rovira

Droguería Rovira GALA ESPÍN Barcelona

“Coexisten productos industriales actuales con artículos tradicionales, y eso es lo bonito: se ve la evolución y la continuidad al mismo tiempo”, dice Ramón, mientras señala los frascos alineados con precisión y los utensilios colgados que decoran las paredes.

La cartelería histórica y los envases antiguos transforman la tienda en un museo de diseño gráfico comercial español. Desde Tintes Iberia hasta Almidón Remy, pasando por Brasso o Polil, cada pieza refleja décadas de consumo y costumbres domésticas.

La luz escasa que entra por las ventanas se complementa con tubos fluorescentes y tiras LED integradas en las estanterías, resaltando productos específicos sin perder la calidez del espacio.

Una historia de familia

La Droguería Rovira no solo es un comercio: es un legado familiar que ha pasado de generación en generación. Ramón recuerda cómo su abuelo fundó la tienda y cómo la familia ha mantenido siempre la esencia: “Mi abuelo fundó la tienda y siempre hemos querido mantener la esencia, especializándonos en tener el mejor producto y no en competir por volumen”. Cada artículo refleja cuidado, conocimiento y la obsesión por la calidad que define a la droguería.

Ramón Segarra en la Droguería Rovira

Ramón Segarra en la Droguería Rovira GALA ESPÍN Barcelona

El pasado se respira en cada rincón. Desde los frascos de botica hasta la madera mate de los muebles, la tienda combina tradición y funcionalidad moderna.

Las estanterías metálicas para productos pesados conviven con la madera original, creando un equilibrio entre lo antiguo y lo contemporáneo. “Somos un equipo, pasamos más horas aquí juntos que en casa”, señala Segarra, subrayando que la droguería es también un hogar y un espacio de relación entre generaciones.

Adaptarse a los nuevos tiempos

Con la llegada de internet y las redes sociales, la tienda también ha tenido que adaptarse. Ramón reconoce que la transición no fue inmediata: “Debió ser sobre el 2000, más o menos… empezamos por la web, muy muy nuestra, que la gente perciba que es un producto y un establecimiento de calidad”.

Droguería Rovira

Droguería Rovira GALA ESPÍN Barcelona

Hoy, los vídeos de productos y publicaciones en Instagram forman parte de la rutina, aunque confiesa que “cuando tenemos un momento, pues, ah, vamos a hacer un vídeo de esto, venga, lo subimos”.

La modernidad no ha alterado la esencia del negocio, que sigue centrado en el contacto humano y el asesoramiento personalizado. Para Ramón, el desafío actual es mantener la relevancia frente a las grandes plataformas: “Si todos nos acostumbramos a la comodidad de pedir desde un sofá de casa, esto hace daño al comercio. Hay que ayudar al comercio de toda la vida”.

El valor del comercio tradicional

La droguería ha sobrevivido a la llegada de los grandes supermercados y a los cambios en los hábitos de consumo, sin perder la esencia de lo artesanal. Ramón explica que la diferencia está en la calidad del producto y la atención: “Al final es que no ha cambiado nada, la gente puede ir cambiando, una época y unas necesidades, en otra y otras, pero el 80% son las mismas necesidades”.

Ramón Segarra en la Droguería Rovira

Ramón Segarra en la Droguería Rovira GALA ESPÍN Barcelona

Los cambios de producto han ido acompañados de mejoras técnicas: desde los mochos de rodillas hasta las fregonas modernas, pasando por detergentes especializados, limpiadores y herramientas innovadoras. “Ahora hay productos mucho más técnicos y especializados que facilitan mucho más cualquier trabajo en casa”, comenta Segarra, mostrando cómo la innovación convive con la tradición.

Un legado en riesgo

A futuro, la visión de Ramón es clara y emotiva: “O me la imagino igual, igual, o desapareciendo. Es una pena, pero si no se ponen soluciones, esto irá muriendo”.

Para él, cuidar de los comercios históricos es cuidar la identidad de la ciudad: “Somos el motor, somos el corazón de Barcelona. Si no cuidamos de los comercios tradicionales, ¿qué tendrá Barcelona?”.

Droguería Rovira

Droguería Rovira GALA ESPÍN Barcelona

Cada día en la droguería sigue siendo una oportunidad de conectar con las personas: “Vienes tú con un problema, yo te lo puedo solucionar. Primero tú estás agradecida, encima me ha funcionado, y yo estoy orgulloso de poder transmitir esto”.

Esa interacción cotidiana, el trato cercano y el compromiso con el cliente son lo que hace que la Droguería Rovira siga siendo un referente de calidad y cercanía en Barcelona.

El comercio local, motor de la ciudad

Mientras muestra todos los carteles publicitarios de los años 20, Ramón, reflexiona sobre el futuro del comercio tradicional: “Si no cuidamos de los comercios de toda la vida, ¿qué tendrá Barcelona? Sería una ciudad como cualquier otra, sin esa esencia”.

Interior de la Droguería Rovira

Interior de la Droguería Rovira GALA ESPÍN Barcelona

La historia demuestra que los comercios locales han sido siempre vitales: desde los primeros años del siglo XX hasta hoy, han acompañado a los barceloneses en su día a día, adaptándose a los cambios sin perder su identidad.

Por eso, la Droguería Rovira no es solo un establecimiento centenario; es un testimonio de la importancia de los comercios tradicionales para la ciudad. Cada frasco, cada estantería y cada gesto del equipo recuerdan que el comercio de proximidad sigue siendo vital no solo para mantener un barrio vivo, sino para sostener la historia, la cultura y la economía de Barcelona.

En ese equilibrio entre tradición y modernidad, entre pasado y presente, se encuentra la fuerza que ha hecho de la ciudad un referente comercial durante más de un siglo.