Barcelona ha vivido este jueves, 12 de febrero, una de sus jornadas más críticas de la última década. El paso de la borrasca Nils no ha sido un simple episodio meteorológico de invierno.
El temporal ha sido un vendaval que ha puesto a prueba los cimientos de la ciudad y la capacidad de respuesta de sus instituciones. Con rachas que en el Puerto de Barcelona han alcanzado los 105 km/h --la cifra más alta jamás registrada por esa estación--, la capital catalana ha tenido que detenerse para evitar una tragedia mayor.
La directora del Servei Meteorològica de Catalunya (Meteocat), Sarai Sarroca, ha puesto en valor que el episodio ha alcanzado registros "muy significativos" y ha destacado la "excepcionalidad" de este fenómeno ventoso en Barcelona y su área metropolitana
En una comparecencia de urgencia realizada esta tarde, el alcalde Jaume Collboni ha puesto voz al balance de una ciudad exhausta. Calificando el día como un “episodio excepcional”, el edil ha confirmado que la virulencia del viento ha dejado un saldo de once heridos en la ciudad, un dato que empaña cualquier esfuerzo preventivo y que sitúa a Nils como uno de los temporales más dañinos en términos personales de los últimos años.
Destrozos por el paso de la borrasca Nils en el centro de Barcelona
Heridos
El balance sanitario es, sin duda, la nota más amarga de la jornada. De los once afectados en Barcelona, la situación que más preocupa es la de una mujer, trabajadora de una empresa en el polígono del Bon Pastor, que se encuentra en estado crítico tras sufrir un accidente laboral provocado por el temporal. A este caso se suma el de un vecino del barrio de la Prosperitat, en estado grave tras el impacto de una farola derribada por el viento. Ambos permanecen ingresados en el Hospital Vall d’Hebron, epicentro de la atención de emergencias durante el día de hoy.
A todos ellos hay que sumar dos voluntarios de Protecció Civil que ya han recibido el alta tras quedar heridos leves en Sant Boi de Llobregat mientras realizaban una intervención. Los otros dos voluntarios heridos siguen en el Hospital de Bellvitge: una persona de 22 años en estado crítico aunque estable y otra de 23 años grave pero fuera de peligro.
El alcalde Collboni no ha ocultado su consternación: “El temporal ha tenido una afectación importante en la ciudad, pero sobre todo sobre las personas debido a la cantidad de heridos”.
En total, el viento ha dejado 86 personas heridas en toda Catalunya, de las cuales 34 han tenido que ser trasladadas a diferentes centros sanitarios. De estas, 9 han ingresado en hospitales, aunque dos ya han sido dadas de alta. De las siete que permanecen ingresadas en hospitales, cinco están en estado grave o crítico.
Jaume Collboni comparece ante los medios para explicar las medidas preventivas ante el temporal de viento
Una ciudad blindada y servicios al límite
Desde primeras horas de la mañana, Barcelona ofrecía una imagen insólita. El decreto del Govern de la Generalitat, que suspendía la actividad educativa, sanitaria no urgente y deportiva, ha dejado las calles con un silencio solo roto por el rugir del viento y las sirenas. Los datos de movilidad confirman el éxito del confinamiento parcial: el tráfico privado ha caído un 30% y el uso del metro se ha desplomado un 44% respecto a una jornada habitual.
Sin embargo, ese vacío en las calles ha sido llenado por un despliegue sin precedentes de los servicios de emergencia. Hasta las 15:00 horas, la ciudad ha registrado más de 1.600 servicios. La Guardia Urbana ha gestionado 700 incidencias —el doble de lo habitual—, mientras que los Bomberos de Barcelona han superado los 900 avisos. Uno de los momentos de mayor tensión se ha vivido en la Sagrada Família, donde el viento ha logrado desplazar una placa de la cubierta, obligando a perímetrar la zona por riesgo de desprendimientos.
En el subsuelo y las vías, la situación ha sido igualmente caótica. Adif ha ordenado reducir la velocidad de los trenes de Rodalies a 80 km/h por seguridad, y estaciones como Premià o Barberà del Vallès han tenido que ser cerradas. En el Aeropuerto de El Prat, Nils ha obligado a cancelar 101 vuelos, dejando a miles de pasajeros en tierra, mientras que en el Puerto la actividad se ha reducido por los efectos del temporal y el peligro para que atracaran los barcos.
Por su parte, el Servei Català de Trànsit (SCT) ha adoptado diversas medidas para evitar la accidentalidad y la movilidad en carreteras, como la obligación para vehículos pesados de circular por el carril derecho y no poder avanzar.
Panel del Aeropuerto de Barcelona con los vuelos cancelados y retrasados este jueves por el temporal de viento
Según los datos del SCT, se ha detectado una reducción del 37% del tráfico en la entrada a Barcelona y 30% menos en la salida, así como un 80% menos de retenciones en todo Catalunya.
El temporal ha dejado daños estructurales en la red sanitaria catalana, provocando desde caídas de árboles en recintos como el Parc Sanitari Pere Virgili y el Hospital de Terrassa, hasta desprendimientos de techos y placas solares que han obligado a cerrar consultorios en Cornellà, Barcelona y Cabrera de Mar.
Las ráfagas también han causado cortes eléctricos en el ICO de L'Hospitalet y diversos CUAP, forzando alteraciones puntuales en la actividad asistencial y el traslado de pacientes oncológicos en el Hospital de l'Alt Penedès tras el desplome del techo de sus consultas externas.
Vuelta al cole
Las aulas reabrirán sus puertas después de encadenar el paro docente del miércoles y el cierre preventivo de este jueves, una medida que, según el Departamento de Educación, ha evitado daños personales ante la virulencia de la borrasca. El balance provisional deja un rastro de 91 incidencias repartidas en centros de 43 municipios, centradas mayoritariamente en la caída de árboles en zonas de recreo, desperfectos en vallados y desprendimientos de placas en cubiertas y fachadas que ya están siendo evaluados por los técnicos municipales.
Estado en el que ha quedado la escuela de música Musics'Son, en el barrio de Gràcia de Barcelona, tras la ventada
La decisión de Protección Civil de activar la alerta roja y clausurar desde guarderías hasta universidades ha resultado providencial, especialmente en el área metropolitana de Barcelona, donde se han registrado vientos de récord.
La Generalitat mantiene la vigilancia activa en toda la red de infraestructuras educativas para garantizar que el regreso a las aulas se realice en condiciones de total seguridad, priorizando el saneamiento de los patios y los accesos antes de la llegada del alumnado mañana por la mañana.
El "escudo social" frente al frío y el viento
En medio del caos logístico, la ciudad ha activado su cara más solidaria. El dispositivo especial de acogida para personas en situación de sinhogarismo, gestionado por la Cruz Roja, ha dado refugio a 101 personas que no tenían donde protegerse de las rachas de viento y el descenso térmico.
Destrozos por el paso de la borrasca Nils en el centro de Barcelona
Este recurso permanecerá abierto hasta mañana viernes a las 9:00 h, garantizando que nadie quede desamparado ante un fenómeno que ha puesto a prueba la capacidad de cuidar a los más vulnerables.
De Nils a Oriana
A partir de las 20:00 horas de hoy, Barcelona ha iniciado oficialmente su fase de recuperación. El decreto de restricciones decae y la ciudad busca recuperar la normalidad de forma progresiva. El servicio de Bicing volverá a estar operativo y se retomarán las obras públicas. Sin embargo, el alcalde ha lanzado una advertencia: el peligro no ha terminado.
“Hago una llamada a la máxima prudencia. Aunque el viento esté amainando, todavía hay elementos en la ciudad que pueden generar riesgo", ha alertado Colllboni, que ha señalado a "árboles debilitados, bicicletas caídas o contenedores desplazados”. Los técnicos municipales trabajarán durante toda la noche en la revisión de fachadas y tejados para asegurar que el regreso a las aulas y a la actividad laboral este viernes sea seguro.
Contenedores y motos caídas por el viento en Barcelona
La consellera de Interior, Núria Parlon, ha subrayado la importancia de revisar e inspeccionar los edificios para verificar que no hay daños estructurales, de modo que no se produzca ningún peligro de cara a este viernes. La titular de Interior ha defendido su gestión ante las críticas. Ha sido una medida "justificada" que "ha funcionado bien", "no se puede jugar con el riesgo de no aplicar el principio de prevención", ha subrayado.
La preocupación, no obstante, ya tiene un nuevo nombre: Oriana. Los servicios meteorológicos prevén que este viernes llegue una nueva borrasca con aire ártico y más viento. Aunque se espera que sea menos intensa que Nils, Barcelona no bajará la guardia.
La ciudad que hoy ha batido récords de viento se prepara para una noche de limpieza y una mañana de vigilancia, con el teléfono 010 reforzado para atender las dudas de una ciudadanía que hoy, más que nunca, ha sentido la fuerza de la naturaleza en sus propias calles.
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