El arquitecto José Manuel Almuzara, durante la entrevista con Metrópoli

El arquitecto José Manuel Almuzara, durante la entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy Barcelona

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José Manuel Almuzara, el arquitecto que ha dado su vida a Gaudí: "Hay demasiado interés en consumir su figura como un icono rápido y rentable"

El experto, que preside la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí, muestra su preocupación ante la deriva de la Sagrada Família hacia un "parque temático": recuerda que el templo fue concebido como "espacio de culto, de elevación y de encuentro con Dios", no como "mero espectáculo urbano"

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José Manuel Almuzara Pérez es el gran "gaudinólogo" de España. Nacido en Nador (Marruecos) en 1952 arrancó su carrera como arquitecto en el 1977 y en sus primeros años ya supo a qué --y a quién-- dedicar su carrera.

Almuzara se entrega a la obra de Antoni Gaudí con cuerpo y, sobre todo, con "alma". De hecho, es una de las figuras más asociadas, desde hace décadas, a la lectura espiritual del arquitecto catalán más grande de la historia.

Desde 1992 preside la Asociación pro Beatificación de Antoni Gaudí, aunque desde 2023 la parte canónica de la causa recae en una asociación dependiente del Arzobispado de Barcelona.

Su trabajo público ha girado sobre todo en torno a una idea: que Gaudí no puede entenderse solo como un gran creador formal, sino también como un hombre de fe cuya arquitectura aspiraba a elevar a quien la contempla.

José Manuel Almuzara durante la entrevista con Metrópoli

José Manuel Almuzara durante la entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy

"Figura de Gaudí como icono rentable"

Este 2026, Barcelona conmemora el Año Gaudí y recibirá la visita del Papa León XIV. La capital catalana prepara, desde hace meses, actividades y proyectos para ensalzar la figura de Gaudí, sobre todo en torno a la Sagrada Família.

Almuzara, en conversación con Metrópoli, celebra que el epicentro de su obra vital se ponga en el mapa, pero advierte: "Las exposiciones, congresos, titulares y productos culturales ligados a Gaudí no pueden quedarse en la superficie. Me preocupa que el interés se reduzca a una celebración pasajera".

En esta línea, el arquitecto critica que hay "demasiada tendencia a consumir la figura de Gaudí como un icono rápido y rentable" cuando lo importante, a su parecer, sería "ir al fondo de su obra y de su pensamiento para descubrir al Gaudí hombre y cristiano".

De hecho, su último libro Gaudí, el arquitecto del alma (Rocaeditorial) nació con la voluntad de permanencia, no de oportunismo coyuntural. En él, defiende una relación más íntima y transformadora con la obra guadiniana, hasta el punto de afirmar que "Gaudí te puede tocar el corazón y el alma".

'Gaudí, el arquitecto del alma', de José Manuel Almuzara

'Gaudí, el arquitecto del alma', de José Manuel Almuzara Òscar Gil Coy

Gaudí como motor más allá de Barcelona

En un año de celebraciones se constata, todavía más, el peso de Gaudí en Barcelona. No obstante, Almuzara insiste en que su legado tiene un peso enorme no solo en la capital catalana, sino en otros lugares vinculados a su obra como León, Astorga, Comillas o Mallorca.

"Allí donde existe un edificio suyo se genera una atracción singular, porque el visitante no encuentra solo un monumento, sino algo irrepetible", sentencia.

Gaudí, un icono en Oriente

Al adentrarse en la parte más íntima de Gaudí se materializa el vínculo del artista con la naturaleza. "Es una de las claves de su éxito universal", considera el arquitecto. De hecho, encuentra en esta rama la conexión de Gaudí con las sensibilidades orientales, que reconocen en su obra "una actitud de contemplación y armonía natural".

Para Almuzara, ahí radica parte del atractivo duradero de Gaudí: en haber traducido en arquitectura unas "formas vivas, orgánicas y muy ligadas al mundo natural".

El arquitecto José Manuel Almuzara, durante la entrevista con Metrópoli

El arquitecto José Manuel Almuzara, durante la entrevista con Metrópoli Òscar Gil Coy

La Sagrada Família: la obra más polémica de Gaudí

En la Sagrada Família, a su juicio, es donde más se manifiesta este 'peligro' a quedarse en la superficie de una obra que va mucho más allá. "Es el lugar donde más se ha tensionado la recepción de Gaudí como arquitecto", lamenta.

A diferencia de otras obras, el templo ha generado una polémica constante sobre su propia construcción, su fidelidad al proyecto original, su financiación y sentido último. De hecho, se ha llegado a definir como un "pastiche" o "mona de Pascua", descalificaciones que Almuzara cree que "nacen de no penetrar en el sentido de la obra".

"Muchas veces se juzga solo la apariencia externa sin preguntarse qué significa cada elemento. Gaudí no colocaba nada de manera arbitraria", sostiene. Frente a estas creencias, Almuzara reivindica la experiencia directa del interior del templo, donde, según él, incluso personas sin fe o sin simpatía previa pueden verse "desbordadas" por la emoción.

Interior de la basílica de la Sagrada Família

Interior de la basílica de la Sagrada Família Simón Sánchez

"Deriva hacia el parque temático"

Lo que más le preocupa, en todo caso, es la deriva hacia el "parque temático". Cree que si la Sagrada Família se convierte solo en un icono turístico, en un lugar para el selfie y para la experiencia rápida, "se estará traicionando a su razón de ser".

"El templo fue concebido como un espacio de culto, de elevación y de encuentro con Dios, no como mero espectáculo urbano", subraya. En esta línea, entra en discusión si es necesario incorporar elementos como la estrella iluminada o el futuro mirador de la recién instalada Torre de Jesucristo.

"No niego que estos añadidos tengan atractivo ni que puedan formar parte del desarrollo del templo, pero son aspectos secundarios, no esenciales", sostiene. La apertura del mirador, en este sentido, hace que crezca el riesgo de convertir la visita en una "carrera por la foto".

"Yo prefiero una pedagogía del asombro y la contemplación, para mí basta con la planta baja y la cripta", opina.

Torres de la Sagrada Família

Torres de la Sagrada Família Sagrada Família

"Orden original de Gaudí"

Sobre la fidelidad al proyecto de Gaudí en la Sagrada Família, Almuzara recuerda que el arquitecto "actuó con inteligencia estratégica" porque "sabía que no vería acabado el templo". Por esta razón, levantó antes la fachada del Nacimiento, porque era la más "simpática" y la más capaz de atraer y emocionar. Frente a ella, la Pasión resultaba "mucho más áspera" y la Gloria "quedaba demasiado lejos en el horizonte".

Desde esta perspectiva, cree que la continuidad posterior debe respetar el orden general que el catalán dejó definido: tres fachadas y no cuatro, dieciocho torres y no más, y una "lógica global que no debería alterarse".

"Terminar" la basílica: una idea compleja

Almuzara introduce un matiz importante cuando habla del final de las obras. Cree que sería positivo cerrar la gran polémica urbana sobre la culminación del edificio, pero advierte que "terminar" la basílica no es una idea simple.

Según explica, puede concluirse desde el punto de vista estrictamente arquitectónico, pero eso no significa que todo quede acabado, porque "aún faltarían capillas y otros elementos previstos".

En concreto, hace referencia a siete capillas, de las que solo tres estarían terminadas, así como distintas capillas del claustro y accesos secundarios aún pendientes. "La finalización monumental del gran volumen no equivale a la consumación integral del programa gaudiniano", concreta.

El legado del modernismo en Barcelona

En 2025, año en que se colocó la primera pieza de la cruz de la torre de Jesucristo, la Sagrada Família batió su récord histórico con 4.877.567 visitantes. Este impactante volumen abre otro gran debate: "¿Vive Barcelona de Gaudí?"

Almuzara lo tiene claro: la ciudad sí se sostiene en gran parte gracias a su legado. No obstante, reconoce que el modernismo y el ecosistema humano que permitió que Barcelona "viviese un momento extraordinario" va más allá del arquitecto de Dios. "Obras como las del Palau de la Música o el Hospital de Sant Pau --de Lluís Domènech i Montaner-- demuestran que la capital catalana integra "un patrimonio excepcional".

"En un determinado momento se produjo una conjunción de factores culturales, económicos y artísticos que dieron lugar a un movimiento tan fértil. La ciudad es muy afortunada", concluye.