Maria Eugènia Gay, Pau Solanilla y Jordi Pardo, en la conversación en 'Metrópoli' organizada con Harmon
Barcelona se apoya en el legado de Pau Casals para distinguirse como ciudad de la paz y de la convivencia
La consultora Harmon y Metrópoli ofrecen un diálogo entre Maria Eugènia Gay y Jordi Pardo sobre el papel que ejerce la capital catalana en un contexto marcado por la inestabilidad y los conflictos bélicos
Las ciudades acumulan un poso histórico. Ejercen determinados roles que se reconocen en el ámbito internacional. Y Barcelona desea reforzar su apuesta por la convivencia y la paz en un contexto marcado por la guerra en Irán y en Ucrania, y por una creciente polarización.
Es lo que ha puesto sobre la mesa la consultora Harmon y Metrópoli, dentro de su ciclo de conversaciones, bajo el título de Conexión Barcelona (#ConexiÓN). En esta ocasión, Pau Solanilla, socio de Sector Público de la consultora Harmon, dialoga con la segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Maria Eugènia Gay, concejal de Derechos Humanos y Relaciones Internacionales, y con Jordi Pardo, director general de la Fundación Pau Casals.
Una ciudad proyecta una serie de valores, más allá de gestionar la vida diaria de sus habitantes. Barcelona se ha caracterizado a lo largo de su historia por defender los derechos humanos y por buscar una convivencia que sea un referente. El mundo, sin embargo, camina ahora hacia otra dirección.
Para la concejal Maria Eugènia Gay la paz debe entenderse como un concepto amplio, no es, por tanto, algo que se relacione solo con la ausencia de guerra. Es la capacidad de construir “sociedades cohesionadas, justas y centradas en la dignidad de las personas”. Por tanto, los derechos humanos deben ser el “principio rector de la acción pública”. La consecuencia es que el Ayuntamiento pone una especial atención en la igualdad de trato, la no discriminación, la lucha contra el racismo y la acogida de personas vulnerables.
La segunda teniente de alcalde, Maria Eugènia Gay, en 'Metrópoli'
Con la guía de Pau Solanilla, los dos participantes entran de ello en esas características, con el interés de que Barcelona no se aparte de ese rumbo y pueda ser, hoy, un verdadero referente para un mundo que no quiere caer en la oscuridad y en el enfrentamiento entre potencias agresivas.
Fraternidad y entendimiento
Una de las columnas esenciales de una ciudad es la cultura. Jordi Pardo incide en que es uno de los grandes activos de Barcelona para promover el diálogo y la cohesión. A su juicio, la ciudad ha construido buena parte de su proyección internacional gracias a su densidad cultural, a su creatividad y a su capacidad histórica de actuar como “puerto, puerta y puente”. En un momento, por tanto, de crisis de valores compartidos, defiende que la cultura sigue siendo una herramienta esencial para socializar principios democráticos y reforzar la convivencia.
Y ahí surge la figura de Pau Casals, que es “universal”. Pardo recuerda que el músico no separó nunca arte y compromiso, y que convirtió su trayectoria internacional en una defensa constante de la dignidad humana, la fraternidad y el entendimiento entre pueblos. Pardo insiste en la vinculación de Casals con Naciones Unidas y en su rechazo a actuar ante regímenes dictatoriales.
Pau Solanilla y Jordi Pardo, en el debate en 'Metrópoli'
Ese poso, esa manera de hacer, es un valor que va más allá de una rentabilidad económica, pero que también tiene un valor económico que se puede y debe aprovechar. Barcelona, por tanto, como una ciudad que no se inclina forzada por los nuevos vientos polarizadores y antidemocráticos, sino que lucha y muestra su orgullo por levantar la bandera de la paz.
Es lo que los dos participantes muestran en su conversación con Pau Solanilla.
La concejal Maria Eugènia Gay subraya que la ciudad “debe alzar la voz” ante las vulneraciones del derecho internacional humanitario y consolidarse como una urbe referente en la defensa de los derechos humanos. Por ello, Gay pone en valor la proyección internacional de la capital catalana y su capacidad para liderar, junto a otras ciudades europeas, causas como el derecho a la vivienda, la defensa de los derechos LGTBIQ+ o la solidaridad con Palestina.
Núcleo de valores
Fruto de esa idea, que arranca con la alcaldía de Pasqual Maragall, y que refleja la llamada diplomacia de ciudades, es el proyecto Distrito 11, con el que Barcelona busca articular su cooperación con ciudades palestinas y con población refugiada. La iniciativa incluye apoyo técnico a la regeneración urbana, formación en gobernanza local y medio ambiente, así como acciones de cooperación humanitaria en salud, infancia, discapacidad y accesibilidad, además de colaboración en la futura reconstrucción de Gaza. El alcalde Jaume Collboni desea mantener y reforzar ese legado.
En el caso de Jordi Pardo, la figura de Casals debe difundirse con una mayor convicción y fuerza para reforzar, precisamente, esa característica de la ciudad. Como director general de la Fundación, prepara ahora una amplia programación con motivo del 150 aniversario del nacimiento del maestro, con exposiciones, conciertos, actividades educativas, recursos digitales y nuevas producciones audiovisuales. ¿El objetivo? A juicio de Pardo, se debe “difundir mejor su legado artístico y humanista y acercarlo a las nuevas generaciones como una referencia plenamente contemporánea”.
Todo eso es una ciudad. El conjunto de sus actores económicos y sociales, y, principalmente, el núcleo de valores que desea transmitir al mundo. Hoy, en un entorno volátil y muy agresivo, Barcelona quiere mantenerse como referente de la convivencia y la paz.