Una joven se aprieta las sienes a causa del dolor

Una joven se aprieta las sienes a causa del dolor EUROPA PRESS

En colaboración con

Vivir en Barcelona

¿Dolor de cabeza frecuente? Señales para saber si es algo más

Detrás de ese malestar tan común puede haber causas muy distintas… y saber diferenciarlas cambia mucho la forma de afrontar cada una de ellas

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Una persona pasa horas frente al ordenador, muchas veces sin darse cuenta de la postura: hombros elevados, cuello rígido, mandíbula apretada... Poco a poco, casi sin avisar, aparece ese dolor que empieza siendo leve, pero termina ocupándolo todo. En ocasiones se mantiene en segundo plano, como una molestia constante; en otras, irrumpe con fuerza, obliga a parar y hace que cualquier estímulo, como la luz, el ruido, o incluso una conversación, resulte insoportable.

Aunque se acostumbra a meterlos en el mismo saco, no todos los dolores de cabeza responden al mismo origen. “Identificar las características del dolor, desde cuándo aparece hasta cómo evoluciona o qué síntomas lo acompañan, es fundamental para orientar el diagnóstico”, explica el doctor Isidor Merchán, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Quirónsalud del Vallès. Y es que, detrás de un síntoma tan cotidiano, puede haber realidades muy distintas.

Qué hay detrás del dolor

Los datos ayudan a poner el problema en contexto. Los trastornos de cefalea están entre los más frecuentes del mundo y afectan aproximadamente al 40% de la población. Es decir, millones de personas conviven con este problema de forma puntual o recurrente, muchas veces sin saber exactamente qué lo provoca.

En ese sentido, prestar atención a los detalles marca la diferencia. “No es lo mismo un dolor que aparece de forma progresiva que uno que irrumpe de golpe, ni uno que dura horas que otro que se prolonga días”, apunta Merchán. Aspectos como la localización, la intensidad o la presencia de síntomas asociados permiten trazar un mapa bastante preciso de lo que está ocurriendo.

No todas las cefaleas son iguales

Hablar de dolor de cabeza es, en realidad, simplificar mucho. Existen más de 200 tipos de cefaleas, con características y causas muy distintas. Algunas son leves, esporádicas y apenas interfieren en la vida diaria. Otras, en cambio, pueden ser incapacitantes y repetirse con frecuencia.

A grandes rasgos, los especialistas distinguen entre cefaleas primarias y secundarias. En las primeras, el dolor es el problema principal, como ocurre con la migraña o la cefalea tensional. En las segundas, el dolor actúa como síntoma de otra causa subyacente. “Esta distinción es clave porque cambia completamente el enfoque: en unos casos buscamos controlar el dolor y sus desencadenantes, y en otros identificar qué lo está provocando”, explica el especialista.

Dos síntomas, dos perfiles

Dentro de ese amplio abanico, hay dos tipos que destacan por su frecuencia: la cefalea tensional y la migraña. Aunque ambas pueden afectar a la calidad de vida, su forma de presentarse es bastante distinta.

La cefalea tensional suele describirse como una presión constante, como si una banda apretara la cabeza. Afecta habitualmente a ambos lados y su intensidad se mueve entre leve y moderada, lo que permite, en muchos casos, seguir con la rutina diaria. Además, no suele empeorar con la actividad física. “Es frecuente que vaya acompañada de tensión en el cuello y los hombros, especialmente en personas que pasan muchas horas en posturas mantenidas”, añade Merchán.

La migraña, sin embargo, tiene un perfil más incapacitante. Se caracteriza por un dolor pulsátil, intenso, que a menudo se localiza en un solo lado de la cabeza, aunque puede variar. Su duración también es más prolongada: desde varias horas hasta tres días.

A esto se suman otros síntomas que la hacen especialmente limitante. Náuseas, vómitos y una alta sensibilidad a la luz o al ruido son habituales. “En estos casos, la actividad física no solo no ayuda, sino que suele empeorar el dolor, obligando a la persona a detenerse y buscar reposo”, explica el doctor. Es un tipo de cefalea que condiciona claramente el día a día.

El dolor que nace en el cuello

Más allá de estos dos grandes grupos, hay un tipo de dolor que a menudo se pasa por alto: la cefalea cervicogénica. En este caso, el origen no está en la cabeza, sino en el cuello, y el dolor se proyecta hacia arriba.

“Cuando el dolor nace en la nuca, se reproduce con determinados movimientos cervicales o se acompaña de rigidez y limitación, pensamos en un posible componente cervicogénico”, detalla Merchán. Es habitual que sea unilateral y que esté relacionado con posturas mantenidas o problemas mecánicos en la columna cervical.

¿Cuándo acudir al especialista?

No todos los dolores de cabeza requieren acudir al médico de inmediato, pero sí conviene estar atentos a ciertas señales. Cuando el dolor se vuelve recurrente, cambia su patrón habitual o empieza a interferir en la vida diaria, es importante buscar valoración profesional.

“Si necesitas medicación de forma frecuente o el dolor limita tu actividad, es recomendable consultar para estudiar el caso”, insiste el especialista. El objetivo no es sólo aliviar el síntoma, sino entender qué lo está causando y evitar que se cronifique.

Cinco preguntas clave

Antes de acudir a consulta, hay algo que puede marcar la diferencia: observar y describir bien cada episodio. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es.

Preguntarse cuándo empieza el dolor, cuánto dura, dónde se localiza, qué lo desencadena o qué síntomas lo acompañan ayuda a los profesionales a identificar patrones. “Toda esa información permite afinar el diagnóstico y orientar mejor el tratamiento”, concluye Merchán. Porque, al final, entender el dolor es el pr