Una madre trata de consolar a su bebé

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Cólicos del lactante: por qué llora tu bebé y cuándo dejará de hacerlo

Aunque se trata de un proceso benigno y transitorio de los primeros meses de vida, el llanto intenso y difícil de consolar del recién nacido suele ser estresante por la ausencia de una causa definida

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El llanto es la principal forma de comunicación de los bebés durante los primeros meses de vida. Puede indicar hambre, sueño, incomodidad o necesidad de contacto. Sin embargo, hay momentos en los que aparece de forma intensa, se prolonga durante mucho tiempo y parece imposible de consolar. Cuando esto ocurre de manera repetida, especialmente al final del día, muchas familias descubren que detrás pueden estar los llamados cólicos del lactante.  Durante estos episodios, el bebé llora con fuerza, encoge las piernas hacia el abdomen, se muestra tenso y puede presentar enrojecimiento facial.

Se trata de una situación muy frecuente en los primeros meses de vida que, aunque puede generar mucha angustia y cansancio en casa, es benigna y pasajera. Los cólicos no indican que el bebé esté enfermo ni que exista un problema en su crecimiento o desarrollo. Comprender qué son, por qué aparecen y cómo se pueden aliviar ayuda a vivir esta etapa con más tranquilidad.

“Los cólicos no son una enfermedad ni un problema grave de salud”, asegura Carlos Herrero, jefe de Servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud Barcelona. “Se asocian principalmente a la inmadurez del sistema digestivo del bebé y a factores como los gases o pequeñas alteraciones de la flora intestinal”, añade.

¿Cuándo se puede hablar de cólico?

Para considerar que se trata de cólicos del lactante, el llanto tiene que cumplir una serie de premisas: más de tres horas al día, al menos tres días a la semana y durante un periodo prolongado. Todo ello, además, debe suceder con un inicio y fin bruscos, con un llanto intenso e inconsolable y produciendo un tono aumentado del bebé (por ejemplo, suele ocasionar encogimiento de las piernas o un enrojecimiento facial). 

A pesar de lo llamativo de los síntomas, “el bebé está sano, come bien y se comporta con normalidad”, reitera el especialista.

No es culpa de los padres

Uno de los sentimientos más frecuentes en madres y padres es la culpa. “Tampoco se debe a un mal cuidado de los padres”, apuntilla Herrero. “El bebé está bien, aunque durante el episodio siente dolor o molestia abdominal. No hay fiebre, no hay enfermedad y fuera del cólico su comportamiento es completamente normal”.

Incluso surgen dudas sobre si la alimentación es adecuada, si se está haciendo algo mal o si el bebé está sufriendo por un error en los cuidados.

“Los cólicos no se deben a una mala alimentación ni a una falta de atención”, subraya el pediatra. “Es muy importante desterrar esa idea porque genera mucha ansiedad. Los padres no son responsables del dolor del bebé”.

Un proceso pasajero

Aunque los episodios pueden ser muy intensos y desgastantes, los cólicos del lactante no afectan al crecimiento ni al desarrollo neurológico del niño. Se trata de un proceso transitorio que desaparece de forma espontánea.

“Generalmente remiten antes del cuarto mes de vida y no dejan ningún tipo de secuelas”, explica Carlos Herrero.

La importancia de mantener la calma

Uno de los consejos más repetidos, y a la vez más difíciles de seguir, es mantener la calma. El nerviosismo de los adultos se transmite fácilmente al bebé y puede intensificar el llanto.

“Respirar, parar un momento y recordar que el cólico va a pasar es fundamental”, recomienda Herrero. “Acompañar al bebé con tranquilidad ya es, en sí mismo, una forma de alivio”.

Técnicas que pueden ayudar a aliviar el cólico

Existen varias estrategias sencillas que pueden ayudar a calmar al bebé durante los episodios. El porteo favorece el contacto piel con piel y proporciona seguridad. Los masajes abdominales suaves, con movimientos circulares, y las maniobras para facilitar la expulsión de gases también pueden ser útiles. 

“No hay una técnica universal”, matiza el pediatra. “Cada bebé responde de manera distinta, por lo que es importante observar y encontrar qué le funciona mejor”.