Un móvil en una imagen de archivo

Un móvil en una imagen de archivo Pixabay

Vivir en Barcelona

La UE cambia las normas: los móviles que se vendan desde ahora deberán tener baterías reemplazables y tener mayor vida útil desde 2027

Bruselas asesta un golpe definitivo a la obsolescencia programada con una nueva normativa europea que exigirá a los fabricantes que los usuarios puedan sustituir la batería de sus smartphones sin necesidad de herramientas especiales, además de garantizar actualizaciones de software para alargar su vida útil

Te puede interesar: Ya es oficial: las empresas están obligadas a compensar los días festivos que caigan en sábado en 2026

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Cambiar de teléfono móvil cada 36 meses se ha convertido en la norma para el ciudadano medio en España.

Sin embargo, este ritmo de sustitución rara vez responde a una verdadera necesidad de innovación tecnológica. En la mayoría de los casos, el culpable es el desgaste progresivo de componentes críticos como la batería.

Durante la última década, la industria ha consolidado una cultura del reemplazo por encima de la reparación, pero la Unión Europea ha decidido intervenir para cambiar radicalmente este patrón de consumo.

A partir de 2027, entrará en vigor una nueva normativa comunitaria que obligará a los fabricantes tecnológicos a rediseñar sus smartphones para que devuelvan al usuario el control sobre la vida útil de su dispositivo.

El fin de la era de los diseños sellados

Para lograr terminales cada vez más delgados e impermeables, la industria apostó por los diseños unibody, cuerpos de una sola pieza totalmente sellados.

Una persona graba con el móvil el interior de una vivienda

Una persona graba con el móvil el interior de una vivienda Archivo

Si bien esto mejoró la estética y cierta resistencia, trajo consigo un efecto secundario muy lucrativo para las marcas: imposibilitar el acceso a los componentes internos.

Al dificultar el cambio de una simple batería degradada, se empujaba al consumidor a comprar un teléfono nuevo, alimentando la rueda de la obsolescencia programada.

Con el nuevo reglamento, este paradigma llega a su fin. Los móviles vendidos en territorio europeo tendrán que permitir al usuario sustituir la batería por sí mismo, sin recurrir a servicios técnicos costosos, herramientas especializadas ni conocimientos avanzados.

El "derecho a reparar" se endurece

Esta medida sobre las baterías no es un hecho aislado, sino la culminación de una estrategia que Europa comenzó a trazar en marzo de 2021 con el llamado "derecho a reparar".

Archivo - Una persona usa el teléfono móvil en Barcelona

Archivo - Una persona usa el teléfono móvil en Barcelona David Zorrakino - Europa Press - Archivo

Si bien aquella legislación obligaba a garantizar piezas y manuales de desmontaje para electrodomésticos durante diez años, ahora esta base legal se transforma en una exigencia técnica estricta para la telefonía móvil.

Las claves de la nueva etapa tecnológica impulsada por la UE se resumen en varios frentes:

  • Hardware accesible: La batería, al ser la pieza con mayor desgaste natural, se convierte en el eje central. Su fácil sustitución prolongará automáticamente los años de uso del terminal.
  • Garantía de Software: Un móvil no solo muere por fuera, también por dentro. Los fabricantes estarán obligados a garantizar actualizaciones del sistema operativo durante un periodo mínimo. Se acabó el tener que tirar un móvil funcional porque las aplicaciones ya no son compatibles.
  • Transparencia en la compra: Desde el año pasado, los dispositivos ya deben incluir un etiquetado claro (similar al de los electrodomésticos) que informa al consumidor sobre su eficiencia energética, resistencia física y facilidad de reparación.
Imagen de archivo de un móvil recibiendo una alerta

Imagen de archivo de un móvil recibiendo una alerta CANVA

Un reto mayúsculo para los gigantes tecnológicos

El trasfondo de esta estricta normativa es profundamente ecológico.

Cada año se desechan millones de dispositivos en Europa que aún podrían funcionar, generando una montaña de residuos electrónicos injustificable y ejerciendo una presión insostenible sobre las materias primas del planeta.

Con este movimiento, Bruselas alinea el sector tecnológico con los objetivos de su Pacto Verde.

Para los gigantes de la tecnología, el reloj ya ha empezado a correr. El sector dispone de un periodo de adaptación hasta 2027 para rediseñar por completo sus dispositivos, reestructurar sus cadenas de producción y organizar una nueva logística mundial de piezas de repuesto.

El desafío está servido: demostrar que es posible mantener la innovación en el diseño sin obligar al consumidor a tirar su teléfono a la basura cada tres años.