The Tyets en el festival de Estrella Damm
De la euforia de Oques Grasses al adiós de Love of Lesbian: Estrella Damm celebra sus 150 años en una noche histórica de música junto al litoral
Miles de personas llenaron el Parc del Fòrum en una jornada de ocho horas de música, cerveza y reencuentros frente al Mediterráneo, en una celebración que convirtió el litoral barcelonés en una gran fiesta colectiva
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El sol todavía caía sobre el Mediterráneo cuando las primeras colas ya serpenteaban por los accesos del Parc del Fòrum. Grupos de amigos con gafas de sol, camisetas negras y vasos de cerveza en la mano buscaban sombra mientras sonaban las pruebas de sonido desde los escenarios.
Había una sensación compartida de gran cita colectiva, de esas jornadas que Barcelona convierte casi en una verbena junto al mar. Y poco a poco, las 30.000 personas que acabaron llenando el recinto fueron transformando el Fòrum en una marea humana en constante movimiento.
ESCENARI MEDITERRÀNIAMENT de Estrella Damm
La Festa dels 150 anys d’Estrella Damm no fue solo un festival. Fue uno de esos eventos donde la música acaba funcionando como excusa para reencontrarse. Abrazos largos entre gente que hacía meses que no se veía, saludos gritados entre la multitud, grupos entrando y saliendo de los conciertos buscando amigos perdidos entre vasos de cerveza y teléfonos levantados. A cada pocos metros alguien bailaba. Otros hacían cola en los food trucks mientras sonaba de fondo algún estribillo coreado desde el escenario principal.
Un karaoke gigante al aire libre
El ambiente tenía algo muy mediterráneo: cerveza fría, calor todavía pegado al asfalto, olor a comida mezclándose con la brisa del mar y una mezcla generacional donde predominaban claramente los jóvenes, aunque también había parejas de más edad, familias y veteranos de festivales que parecían disfrutar igual que los veinteañeros saltando frente al escenario.
La música empezó pronto y el recinto todavía se estaba acomodando cuando Ginestà inauguró la tarde. La gente llegaba poco a poco, buscando sitio sobre el hormigón del Fòrum, sentándose en grupos o acercándose ya a las primeras filas. Pero el festival fue creciendo en intensidad concierto tras concierto. Con Els Catarres llegó uno de los primeros estallidos colectivos de la jornada: miles de personas cantando “Jenifer” como si el tiempo no hubiese pasado. El Fòrum entero parecía un karaoke gigante frente al mar.
Bailes, móviles en alto y carreras entre escenarios
A partir de ahí, el ritmo ya no bajó. Mushka convirtió el recinto en una pista de baile urbana. En las primeras filas no cabía un móvil más grabando, mientras grupos enteros improvisaban coreografías entre empujones y risas. Con The Tyets el festival alcanzó probablemente uno de sus momentos más transversales: adolescentes, treintañeros y hasta padres acompañando a sus hijos saltando juntos con “Coti x Coti” o “Bailoteo”. Nadie parecía quedarse quieto.
Mushka en el concicerto de Estrella Damm
Entre escenario y escenario, la imagen se repetía constantemente: barras llenas, vasos chocando, cerveza derramándose sobre el suelo, gente corriendo para no perderse el inicio del siguiente concierto. Algunos descansaban sentados mirando el mar mientras otros seguían entrando al recinto a media tarde, cuando el sol empezaba a caer y el cielo tomaba ese tono naranja tan reconocible del litoral barcelonés.
Love of Lesbian y el momento más emotivo
La noche trajo también uno de los momentos más emotivos. Love of Lesbian apareció en escena con esa sensación de despedida flotando en el ambiente tras anunciar su parón indefinido. El público respondió cantando prácticamente cada palabra. “Club de fans de John Boy” convirtió el Fòrum en una sola voz. Había móviles iluminando el cielo, abrazos entre amigos y esa mezcla de nostalgia y euforia que solo aparece en determinados conciertos.
Después llegaron 31 FAM, que endurecieron el pulso del festival con un cierre mucho más urbano y eléctrico. El público más joven tomó definitivamente las primeras filas y convirtió el escenario Mediterràniament en una fiesta desatada.
Un final multitudinario bajo los fuegos artificiales
Pero el gran cierre pertenecía a Oques Grasses. Se notaba desde mucho antes de empezar. Miles de personas acumulándose frente al escenario, carreras para encontrar hueco, cerveza en mano y expectación de gran final. Y cuando arrancaron los primeros acordes, el Fòrum explotó. Josep Montero y los suyos aparecieron en una de sus últimas actuaciones antes de despedirse de los escenarios, y el público respondió coreando cada canción como si quisiera alargar el momento para siempre.
Fuegos artificiales en la fiesta de Estrella Damm
Ya cerca de la medianoche, con el recinto todavía lleno y el cansancio mezclado con adrenalina, los fuegos artificiales iluminaron la costa de Barcelona. Durante unos minutos, miles de personas levantaron la mirada al cielo al mismo tiempo. Algunos grababan, otros simplemente observaban en silencio.
Después llegaron los aplausos, las últimas fotos y la lenta salida de una multitud que abandonaba el Fòrum todavía tarareando canciones. Porque más allá del aniversario de una marca o del cartel musical, la sensación que quedó fue la de haber vivido una de esas grandes noches colectivas que Barcelona sabe convertir en memoria compartida.