El Xalet del Catllaràs en una imagen de archivo

El Xalet del Catllaràs en una imagen de archivo DIBA

Vivir en Barcelona

El pueblo cerca de Barcelona que enamoró a Gaudí: tiene 1.000 habitantes, una iglesia gótica y entorno natural privilegiado perfecto para hacer senderismo

A solo noventa minutos de Barcelona, este rincón esconde el único jardín de agua del genio modernista

Te puede interesar: Barcelona reformará el histórico hospital donde murió Gaudí tras 100 años cerrado: casi 1,7 millones para recuperar una joya del gótico catalán

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Cuando se habla de Antoni Gaudí, la mente viaja irremediablemente a las calles del Eixample barcelonés, a las torres de la Sagrada Família o a los coloridos mosaicos del Park Güell.

Sin embargo, más allá de la capital catalana el prestigoso arquitecto catalán visitó numerosos lugares de la geografía catalana, donde también dejó su sello de identidad.

De hecho, para encontrar una de sus obras más íntimas y singulares hay que adentrarse en el Prepirineo catalán, lejos de las rutas turísticas masificadas.

Allí aguarda La Pobla de Lillet, una joya de la comarca del Bergadá donde la historia medieval, el patrimonio industrial y la naturaleza conviven en perfecta sintonía. Fue precisamente esta combinación la que llamó la atención del mismo Gaudí.

El oasis húmedo del modernismo

El vínculo entre La Pobla de Lillet y Gaudí tiene nombre y apellidos: Eusebio Güell.

El Xalet del Catllaràs de Gaudí en una imagen de archivo

El Xalet del Catllaràs de Gaudí en una imagen de archivo DIBA

El gran mecenas del arquitecto fundó en este municipio la fábrica cementera Asland, motor económico de la zona durante décadas. Atraído por los encargos de Güell, Gaudí viajó al pueblo para diseñar el Xalet del Catllaràs, un refugio de montaña pensado para los ingenieros de las minas de carbón locales.

Durante su estancia, el arquitecto se alojó en casa de la familia Artigas. Como muestra de agradecimiento por su hospitalidad, Gaudí les regaló un diseño sin precedentes en su carrera: los Jardines Artigas.

Se trata del único jardín de carácter húmedo que concibió el genio. Aprovechando el curso y los manantiales del río Llobregat, creó un paisaje donde puentes de arcos curvos, roca autóctona y fuentes se fusionan con la vegetación.

En este rincón mágico, la iconografía cristiana vuelve a estar presente a través de cuatro fuentes que representan a los evangelistas mediante figuras de animales.

El Xalet del Catllaràs en una imagen de archivo

El Xalet del Catllaràs en una imagen de archivo Wikipedia

Una villa forjada por el agua y la historia

Más allá de la imponente huella gaudiniana, La Pobla de Lillet posee un carácter urbanístico único.

El municipio está atravesado por tres ríos --el Llobregat, el Arija y el Regatell--, cuyas aguas dividen el núcleo en cuatro históricos barrios de calles empedradas y trazado sinuoso.

Pasear por los barrios de la Villa y La Plana es retroceder en el tiempo. Desde los restos de la fachada de su antiguo castillo medieval hasta la iglesia barroca del siglo XVIII, cada rincón narra una etapa distinta de su historia.

A las afueras del entramado urbano, el viaje al pasado culmina en el Monasterio de Santa María de Lillet, una joya de origen románico (siglo XII), y en la enigmática capilla circular de San Miguel, uno de los tesoros arquitectónicos del siglo XI mejor conservados de toda la comarca.

El latido de la sierra de Catllaràs

Para los amantes del turismo, el pueblo funciona como puerta de entrada a la sierra de Catllaràs.

Sus frondosos bosques de pinos y hayedos ofrecen un abanico de rutas de senderismo en un entorno natural privilegiado, hábitat de especies tan representativas del Prepirineo como los ciervos y los urogallos.