Fotomontaje de la playa de Barcelona, un vapeador y una persona fumando tabaco
El importante cambio que llega este verano a estas playas de Barcelona: una nueva prohibición con multas
Cubelles, Sant Andreu de Llavaneres o Vilanova i la Geltrú son algunos de los municipios que vetarán el tabaco en sus playas siguiendo el modelo de la capital catalana y otras ciudades
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Barcelona está inmersa en una ola de calor y las playas de la ciudad y sus alrededores ya comenzan a llenarse. Este año, el veto al tabaco en las playas de la provincia de Barcelona da un paso definitivo.
Siete municipios del litoral barcelonés anunciaron el año pasado su voluntad de sumarse a la lista de playas libres de humo, siguiendo el modelo de ciudades como Barcelona, Sitges o El Masnou.
Aunque en 2025 no se aplicaron sanciones, se espera que las multas se empiecen a aplicar este 2026.
Cartel de prohibición de playas sin humo en la Barceloneta / LUIS MIGUEL AÑÓN (MA)
14 de 25 municipios con restricciones
En total, 14 de los 25 municipios costeros de la provincia han aprobado ya algún tipo de regulación para restringir el consumo de tabaco en sus playas.
El anuncio lo hicieron el pasado verano Josep-Ramon Mut, presidente delegado del Área de Comercio, Consumo y Salud Pública de la Diputación de Barcelona; Lluïsa Moret, presidenta de la Diputación; y Rafa Navarro, alcalde de Premià de Mar.
Desde 2021, Sitges ya aplica restricciones en algunas zonas de baño, y Barcelona implantó la medida de forma generalizada en 2022. También tienen prohibiciones en vigor Calella, El Masnou, Caldes d’Estrac, Vilanova i la Geltrú --en parte de su litoral desde 2020-- y, de forma parcial, Pineda de Mar.
Playa de La Barceloneta
Siete ciudades más prohíben fumar este verano
Así, este 2026 aplicarán la prohibición total o parcial en sus playas ocho nuevos municipios:
- Premià de Mar
- Vilassar de Mar
- Cubelles
- Sant Andreu de Llavaneres
- Sant Vicenç de Montalt
- Sant Pol de Mar
- Vilanova i la Geltrú (extiende el veto a todas sus playas)
- Mataró (se suma este 2026)
Estas localidades, que agrupan más de 160.000 habitantes, adoptaron en 2025 una estrategia basada en la pedagogía y la concienciación, sin sanciones económicas inmediatas.
Sin embargo, se prevé que las multas empiecen a aplicarse este 2026, tal como ocurre actualmente en Barcelona, donde fumar en la arena puede suponer una multa de 30 euros.
Mataró se sumará este 2026
El objetivo final de la DIBA es que los 25 municipios costeros de la demarcación barcelonesa prohíban fumar en sus playas este año, decisión que, por ahora, se desconoce si se aplicará.
Para ello, en 2025 distribuyó a todos los ayuntamientos un modelo de ordenanza municipal adaptado, así como material informativo y señalización oficial para facilitar su implantación.
Mataró, capital del Maresme, aprobó el pasado verano una propuesta de resolución política para declarar sus playas como espacios sin humo, lo que allanó el camino a su prohibición formal para este año.
Una normativa con respaldo legal: la ley estatal que ampara el veto
La Diputación basa su acción en la Ley 7/2022, que transpone una directiva europea sobre plásticos de un solo uso e incluye en su artículo 18 la posibilidad de sancionar el consumo de tabaco en playas.
Esta cobertura legal ha permitido a la DIBA impulsar un modelo de ordenanza común que cada ayuntamiento debe adaptar según sus particularidades urbanas.
Eso sí, por ahora, los chiringuitos seguirán siendo espacios permisivos con el tabaco.
Vapear, permitido en las playas de Barcelona
El Ayuntamiento de Barcelona incluyó una ordenanza municipal para prohibir vapear en las playas. No obstante, en 2025, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) estimó parcialmente el recurso de la Asociación Exfumadores que pedía la nulidad de la ordenanza.
El colectivo denunciante señaló que el consistorio había excedido sus competencias al incluir los vapeadores en la normativa municipal que se amparaba en la Ley de Residuos y Suelos Contaminados.
Así, la Sala de lo Contencioso-Administrativo declaró nulas las disposiciones relativas a estos dispositivos al considerar que el Ayuntamiento carece de competencias para regular su uso en este ámbito.