Trabajadores en una oficina
Un funcionario en Barcelona, sobre la rotación de trabajadores: "Nosotros les formamos y cuando sacan plaza en su ciudad, se van"
Un empleado de una administración pública relata las dificultades que provoca la constante entrada y salida de personal: muchos jóvenes llegan a la capital catalana para comenzar su carrera profesional y abandonan la ciudad cuando consiguen un destino más próximo a su lugar de origen
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La elevada rotación de trabajadores es cada vez "más evidente" en algunas administraciones públicas de Barcelona. Un funcionario que trabaja en la capital catalana explica a Metrópoli que una parte de los empleados que se incorporan a su centro de trabajo permanecen allí durante un periodo relativamente corto de tiempo.
El patrón, según relata, se repite especialmente entre trabajadores jóvenes que llegan a Barcelona después de conseguir una plaza o una primera oportunidad dentro de la Administración.
Una vez incorporados, reciben la formación necesaria para desempeñar sus funciones y comienzan a adquirir experiencia. El "problema" llega después: cuando consiguen un destino en su ciudad de origen o más próximo a ella, se marchan.
"Les formamos y cuando sacan plaza en su ciudad, se van", resume el funcionario.
La situación, explica, obliga a los equipos a dedicar de manera recurrente tiempo y recursos a formar a las nuevas incorporaciones.
Un proceso que también repercute sobre los trabajadores que llevan más tiempo en sus puestos, ya que deben compatibilizar sus funciones habituales con el acompañamiento y aprendizaje de los recién llegados.
Trabajadores en una oficina en una imagen de archivo
Un ciclo constante de formación
El problema no reside únicamente en cubrir las vacantes. Cada incorporación requiere un periodo de adaptación durante el que el nuevo empleado debe familiarizarse con los procedimientos internos, las herramientas de trabajo y las particularidades del puesto.
Cuando ese trabajador se marcha después y es sustituido por otra persona, el proceso comienza de nuevo.
"Estamos constantemente formando a gente", explica el empleado público.
Según su testimonio, esta dinámica dificulta la consolidación de equipos estables y obliga a los empleados con mayor experiencia a dedicar parte de su jornada a la formación de nuevos compañeros.
"Movilidad estratégica de los trabajadores públicos"
La situación que describe el funcionario encuentra paralelismos con uno de los fenómenos analizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En su informe Public Employment and Management 2023: Towards a More Flexible Public Service, publicado en mayo de 2023, el organismo dedica un capítulo específico a la movilidad estratégica de los trabajadores públicos y analiza sus ventajas, pero también los problemas que puede provocar cuando no se gestiona adecuadamente.
El informe señala que la movilidad del personal entre ciudades es "común y continua".
Esta circunstancia, apunta la OCDE, ha hecho que la transferencia informal de conocimientos y la formación entre trabajadores veteranos y empleados recién incorporados formen parte de la cultura de los equipos y departamentos de la Administración española.
El coste de la movilidad
La OCDE destaca que la movilidad de los trabajadores públicos puede ser positiva para las administraciones. Entre otras ventajas, permite trasladar conocimientos y capacidades de unas áreas a otras, favorece el desarrollo profesional de los empleados y ayuda a redistribuir perfiles hacia los puestos donde son necesarios.
Sin embargo, el organismo también advierte de los costes que conlleva cualquier movimiento de personal. Un empleado abandona un trabajo que ya sabe desempeñar para incorporarse a otro en el que necesita un nuevo periodo de aprendizaje.
El informe apunta, además, que una movilidad mal gestionada puede generar efectos adversos como pérdida de conocimiento institucional o disrupciones en los equipos.
Por este motivo, la OCDE considera necesario que las administraciones dispongan de herramientas para gestionar estos movimientos y preservar los conocimientos adquiridos dentro de las organizaciones.
La estación de Sants en una imagen de archivo Barcelona
Barcelona como destino temporal
Según el trabajador, parte de las personas que pasan por su centro no llegan a Barcelona necesariamente con la intención de establecerse definitivamente en la ciudad.
Para algunos empleados, la capital catalana funciona como una primera etapa profesional. Se incorporan al puesto, adquieren experiencia y permanecen en él hasta que consiguen acceder a una plaza que les permite acercarse a su ciudad de origen, a su familia o al lugar en el que desean establecerse a largo plazo.
A esta realidad se suma el elevado coste que supone instalarse actualmente en la capital catalana, con la vivienda como uno de los principales desembolsos.
Más de 1.100 euros de alquiler medio
Los últimos datos oficiales publicados por la Generalitat de Catalunya, elaborados a partir de las fianzas de alquiler depositadas en el Institut Català del Sòl (Incasòl), sitúan el alquiler medio en Barcelona en 1.137,35 euros mensuales durante el primer trimestre de 2026.
Una vivienda de alquiler en Barcelona
Entre enero y marzo se contabilizaron 8.156 contratos de alquiler en la ciudad. El mismo registro sitúa el precio medio en 16,89 euros por metro cuadrado, para viviendas con una superficie media de 71 metros cuadrados.
Barcelona también se sitúa claramente por encima de la media catalana. Los últimos datos de la Generalitat fijan en 861,23 euros mensuales el alquiler medio del conjunto de Catalunya durante el primer trimestre de 2026, frente a los 1.137,35 euros de la capital.