Juan, jefe de producción de una empresa de construcción, durante una entrevista de trabajo Barcelona
Juan, jefe de una empresa de construcción: "Faltan trabajadores. Cuesta encontrar gente con experiencia a la que le guste el trabajo"
La compañía ha participado en la jornada de empleo juvenil de L’Hospitalet, que busca poner en contacto a jóvenes formados y corporaciones con puestos por cubrir
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A las nueve de la mañana, los currículums ya empezaban a cambiar de manos. En una mesa, un joven explicaba que había estudiado electricidad. En otra, alguien hablaba de fontanería. Cinco minutos, una presentación rápida y vuelta a empezar. Al otro lado de la mesa, las empresas escuchaban, preguntaban y tomaban nota. Buscaban trabajadores. Pero no cualquier trabajador.
En una de las mesas están Juan y Lourdes, de Keder Design. Ella es responsable de Recursos Humanos y él es Jefe de Producción y forma parte de la empresa desde sus inicios, hace casi 20 años. Los dos han acudido a la jornada de empleo de L'Hospitalet con una necesidad concreta: encontrar técnicos de electricidad y fontanería que tengan una primera formación, pero, sobre todo, ganas de aprender y convertir ese aprendizaje en un oficio.
Jornadas de empleo juvenil en L'Hospitalet Barcelona
“Lo que más cuesta encontrar es gente con experiencia”, explica Juan en conversación con Metrópoli. La experiencia, sin embargo, no aparece de un día para otro. Por eso jornadas como la de este lunes tienen sentido para empresas como la suya: jóvenes que llegan con una primera formación en electricidad o fontanería y a los que la compañía puede terminar de enseñar el oficio.
La cuestión, para Juan y para Lourdes, no es únicamente encontrar a alguien que sepa hacer el trabajo. También que quiera hacerlo. “No solamente es encontrar un profesional, sino hacer que el trabajo le guste”, resume Juan . Porque, en su sector, aprender un oficio puede ser el principio de una trayectoria profesional, pero para que funcione tiene que existir algo más que un contrato.
“Hay que motivarlos”
Juan rechaza una explicación sencilla que cada vez resuena más: que los jóvenes ya no quieran trabajar. “No creo que sean los oficios, creo que es el trabajo en general”, apunta. Lo ha escuchado también en otros sectores, desde la hostelería hasta la pastelería. El problema, dice, es más amplio.
También reconoce que las nuevas generaciones han aprendido a poner el foco en algo que durante años quedó en segundo plano: vivir más allá del trabajo. “No todo es trabajar en esta vida”, admite. Pero eso, a su juicio, no significa que no haya que buscar fórmulas para que un empleo resulte atractivo.
Jornadas de empleo juvenil en L'Hospitalet Barcelona
El salario es una parte. Las condiciones, otra. Y también los incentivos. En su empresa, por ejemplo, pagar los desplazamientos cuando un trabajador tiene que ir fuera puede convertirse en una manera de hacer que la experiencia resulte más atractiva. “Les tienes que ir motivando para que el trabajo les guste”, explica.
La ecuación, aseguran ambos, tiene que funcionar en los dos sentidos. El trabajador espera unas condiciones y la empresa también necesita compromiso. Lourdes habla de situaciones en las que tiene que llamar a alguien para recordarle que tiene que acudir a trabajar o incluso para saber qué ha ocurrido cuando no se presenta. “A veces hay falta de responsabilidad”, señala.
Dos décadas y un oficio que cambia
Juan recuerda sus primeros años en el sector de una manera muy distinta. En aquella época, cuenta, llegabas a una obra y había un "casete de música", todo el mundo hablaba el mismo idioma y los trabajadores aprendían unos de otros sobre la marcha.
Ahora el escenario es diferente. La diversidad cultural dentro de las obras es mucho mayor y, con ella, también aparecen nuevos retos para coordinar equipos. Javier asegura que la empresa cuenta con trabajadores de distintos países y que esa convivencia no siempre resulta sencilla.
Juan y Lourdes durante las jornadas de empleo juvenil en L'Hospitalet Barcelona
Pone incluso un ejemplo: determinadas combinaciones de trabajadores pueden generar tensiones por conflictos relacionados con sus países de origen. “Antes te ponían en la obra, te daban dos collejas y a aprender”, recuerda. Ahora, sostiene, las cosas son mucho más complejas, tanto desde el punto de vista laboral como social.
La empresa intenta que esa variedad de experiencias sirva también como aprendizaje. Al trabajar con diferentes clientes, los empleados tienen que adaptarse a distintos entornos y formas de trabajar. La idea es que salgan más preparados para dar el siguiente paso profesional.
Y hay otro perfil que Lourdes echa especialmente de menos: las mujeres. En casi dos décadas, Keder Design ha tenido solo tres mujeres trabajando.
“Me encantaría que vinieran más mujeres a nuestra empresa”, insiste ella. Juan, por su parte, es consciente de que los oficios continúan siendo un terreno muy masculinizado y admite que "el sector de la construcción es todavía muy machista". Reconoce, además, que incorporar mujeres a las obras tampoco siempre ha sido sencillo. Hasta cuestiones tan básicas como habilitar baños separados han obligado a las empresas a adaptarse.
“Yo a los 20 años no paraba”
Lourdes tiene 43 años. Cuando habla de los jóvenes de ahora, inevitablemente acaba comparándolos con quien era ella a los 16, a los 18 o a los 20.
“Yo no paraba”, recuerda. Si no encontraba trabajo en un sitio, buscaba en otro. Incluso cambiar de empresa podía ser una manera de mejorar las condiciones. “Te ibas de una empresa para meterte en otra, que te pagaran más, que todo fuera mejor”, explica.
Juan y Lourdes durante las Jornadas de empleo juvenil en L'Hospitalet Barcelona
Hoy, en cambio, asegura que se encuentra con otra realidad. Y eso le preocupa especialmente cuando se trata de oficios que necesitan relevo generacional.
"Si todos tienen ganas de trabajar, es fácil gestionar"
Porque mientras unos 40 jóvenes recorren este lunes las mesas de La Florida 6.0 con sus currículums en la mano, al otro lado hay empresas que buscan precisamente a personas como ellos.
Cinco minutos de entrevista, una primera formación y la posibilidad de empezar a aprender un oficio. Para empresas como Keder Design, el reto no termina en encontrar a alguien que sepa hacer el trabajo. También está en encontrar a alguien que quiera aprenderlo, que se implique y que vea en él una profesión de futuro.
"Si todos tienen ganas de trabajar, es mucho más fácil gestionar", resume Juan. El problema empieza cuando esas ganas ya no están. Y encontrar la manera de recuperarlas, después de 20 años viendo evolucionar el sector, es quizá uno de los retos que más le sigue preocupando.