Montaje Bolvir y Gerard Piqué

Montaje Bolvir y Gerard Piqué

Vivir en Barcelona

El refugio de Gerard Piqué en un pueblo de 400 habitantes: entre montañas del Pirineo y una iglesia del siglo XII

El pueblo se asienta en una llanura conocida como «La Solana», un enclave privilegiado que garantiza más de 300 días de sol al año

El pueblo costero ideal para recorrer a pie y comer el mejor bogavante: declarado Conjunto Histórico-Artístico y un castillo medieval del s. XII

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El exfutbolista y catalán Gerard Piqué está en el foco mediático tras un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a 41 empleados de la Kings League en España.

El ERE afectará al 30% de una plantilla de 125 empleados, mientras que el Col·lectiu Ronda ha afirmado en un comunicado este miércoles que será el 50% de una plantilla de 83 trabajadores.

Más allá de los problemas profesionales, el catalán sigue manteniendo su residencia en Cataluña y tiene algunos refugios que son perfectos para descansar y desconectar. Uno de ellos se encuentra alejado de la frenética vida de la capital.

Concretamente en Bolvir, donde las construcciones tradicionales de piedra y madera conviven con el imponente paisaje del valle y las vistas abiertas hacia el Cadí.

En medio de la montaña

El pueblo se asienta en una llanura conocida como «La Solana», un enclave privilegiado que garantiza más de 300 días de sol al año, un microclima excepcional para una zona rodeada de picos nevados y situada muy cerca de Puigcerdà.

En este entorno de calles tranquilas, donde destaca la sobriedad de su arquitectura y su patrimonio histórico, la vida transcurre sin las prisas del turismo de masas.

Fue hace aproximadamente una década cuando Gerard Piqué decidió levantar aquí su refugio más personal. Según las fuentes, su propiedad es una "fortaleza minimalista" de 2.000 metros cuadrados diseñada para blindar su privacidad.

Construida con una mezcla de piedra volcánica, madera tratada y cristal, la vivienda logra camuflarse con la naturaleza circundante para evitar miradas indiscretas. El diseño, que comenzó a gestarse en 2016, prioriza grandes ventanales que integran el valle en el interior de la casa, permitiendo disfrutar del paisaje desde el sofá sin ser visto desde el exterior.

El complejo cuenta con las comodidades de un resort privado: incluye una pista de pádel profesional y una residencia de invitados independiente. Además, la tecnología de vanguardia es fundamental en la finca, que dispone de domótica avanzada, calefacción geotérmica y sistemas de seguridad vigilados por inteligencia artificial y patrullas privadas.

A pesar de este despliegue de modernidad, en los establecimientos locales, un campeón del mundo sigue siendo visto como un vecino más que acude a comprar pan de leña artesanal.

No obstante, el "efecto Piqué" ha tenido un impacto económico notable; el valor del suelo ha subido un 15% en los últimos dos años y los precios de las viviendas nuevas ya no bajan de los 700.000 euros, lo que ha generado algunas tensiones por la gentrificación del Pirineo. Pese a ello, Bolvir se mantiene como el búnker ideal para quienes buscan exclusividad real y desconexión absoluta.