Cascada Salt de Sallent, en Barcelona (Adobe Stock).

Cascada Salt de Sallent, en Barcelona (Adobe Stock).

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La cascada más alta de Cataluña con más de 100 metros de altura: caída libre, varios miradores y a 14 minutos del mejor pueblo

Este fenómeno natural se encuentra ubicado a tan solo 14 minutos del “pueblo más bonito del mundo”, según la Organización Mundial de Turismo

La carretera más bonita de Catalunya y de las mejores del planeta: tiene 24 curvas, 26 kilómetros y vistas espectaculares

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Una de las maravillas de Cataluña que debe ser descubierta es la cascada más alta de la comunidad autónoma. Se trata del salto de agua de Sallent con una caída de 115 metros y que regala la mejor postal en épocas de lluvias, generando.

Un panorama impresionante gracias a su gran caudal de agua que cae a la poza creada en su base por la erosión del agua al caer a lo largo de los siglos.

Este fenómeno natural se encuentra ubicado a tan solo 14 minutos del “pueblo más bonito del mundo”, según la Organización Mundial de Turismo. Concretamente, hablamos de Rupit i Pruit, ubicado en el norte de la comarca de Osona.

Uno de los pueblos más antiguos de la comunidad catalana, que conserva su esencia medieval a través de sus calles empedradas y sus casas rústicas de piedras del siglo XVI. A pocos kilómetros, un conjunto diseminado de masías, conocido como Pruit, evoca los tiempos en los que la riqueza estaba íntimamente relacionada con la tierra.

Para ir a descubrir el gran salto de agua de Cataluña, puedes realizar una ruta circular sencilla y que te regalará las mejores vistas a través de sus miradores y sendero. Esta comienza en el parking del pueblo de Rupit y desde allí cruzas el famoso puente colgante, que se construyó en 1945 y es el punto más fotografiado -y fotogénico- del municipio.

La ruta ideal para ver el Salt de Sallent

Y tras realizar unos breves giros por sus calles, llegas al camino que indica el “Salt de Sallent”. Una ruta de unos 7,5 kilómetros de ida y vuelta que no presenta dificultades y es apta para ir con los más pequeños. Está catalogado como fácil, con un desnivel de 318 metros y una duración estimada de 2 horas.

La excursión comienza en el parking de la entrada del pueblo de Rupit, accediendo a la localidad a través del famoso puente colgante. Siguiendo las indicaciones hacia el salto, el camino desciende hacia la riera de Rupit, brindando vistas del pueblo y de la Bauma Molera.

A lo largo del recorrido, es necesario cruzar la riera de Rupit utilizando piedras y escaleras de madera. La ruta pasa por varias cascadas, incluyendo el Salt del Molí Rodó (o Saltant de Rodor) y el Salt de Sabaters, antes de llegar al Mirador de Sallent, desde donde se obtiene una panorámica impresionante del valle y de los pantanos de Sau y Susqueda.

Este mirador permite apreciar la majestuosidad del Salt de Sallent, la cascada de caída vertical más alta de Cataluña, con 90 metros de altura divididos en dos tramos. Después de disfrutar de las vistas —y tomando precauciones en los miradores naturales con caída vertical, especialmente si se viaja con niños—, la ruta sigue cruzando la riera por encima de la cascada.

El recorrido continúa por el Mirador de les Cingleres y sigue por una pista de tierra a través de grandes campos de valor paisajístico hasta la Ermita de Sant Joan de Fábregues, una construcción del siglo XI que incluye una zona de pícnic.

A continuación, el camino se adentra en el bosque (o por una pista más llana), pasando por los restos de tumbas antropomórficas hasta alcanzar el Mirador de Bassis, el cual ofrece unas vistas magníficas que son la recompensa al esfuerzo del ascenso.

La ruta finaliza con el descenso de vuelta a Rupit, cruzando el puente de Can Badaire y ofreciendo un desvío opcional a la Ermita de Santa Magdalena, desde donde se obtienen las mejores vistas del pueblo antes de regresar al punto de inicio.