Jordi Juanola, ganadero de vacuno en Rupit / Captura de pantalla

Jordi Juanola, ganadero de vacuno en Rupit / Captura de pantalla

Vivir en Barcelona

Una empresa ganadera familiar en un pueblo de Barcelona: "De empezar con 20, a tener 400 cabezas de vacas”

Este camino no ha estado exento de retos, especialmente cuando se compara con otros sectores laborales donde se "pagaba bien"

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En el corazón de la media montaña, a unos 30 minutos de la "civilización", se encuentra la explotación de Jordi Juanola, un ganadero de vacuno en Rupit que ha transformado el legado de su familia en una empresa tecnificada y eficiente.

Lo que comenzó como una granja tradicional donde convivían ovejas y vacas, y donde tener 20 vacas ya se consideraba una cifra muy importante para la época, es hoy una operación profesionalizada liderada por Jordi y su hermano.

Para Jordi, la decisión de quedarse en el campo no fue una cuestión de inercia, sino de sueño personal: su meta siempre fue ser ganadero. Este camino no ha estado exento de retos, especialmente cuando se compara con otros sectores laborales donde se "pagaba bien", lo que convertía la apuesta por la agricultura y la ganadería en una opción de gran dificultad económica.

La clave: salud, genética y tecnología

La evolución de la granja no solo se mide en el número de animales, sino en la calidad del manejo. Aunque Jordi no estudió veterinaria, ha convertido la salud animal y el control veterinario en el eje central de su día a día, algo que, según explica, no existía con la misma intensidad en el pasado.

La explotación trabaja actualmente con:

  • Líneas genéticas: Utilizan animales de "línea intermedia" y "línea alta".
  • Tecnología punta: La incorporación de robots en el manejo diario marca la diferencia respecto a los métodos tradicionales de la zona.
  • Ciclos de engorde: Los procesos se organizan en periodos que oscilan entre los 12 y 18 meses.

Precisión en el peso y sostenibilidad

Uno de los datos más reveladores de su gestión es la precisión con la que analizan el rendimiento de sus animales. Jordi señala que, en su sistema actual, los ejemplares alcanzan un estado óptimo cuando están "grandes y gordos", situándose en torno a los 389 kilogramos, una cifra que, aunque no llega a los 400, consideran un resultado "aceptable" para el mercado actual.

Sin embargo, la rentabilidad sigue dependiendo de factores externos críticos. El precio del cereal es una de las variables que más vigilan, ya que impacta directamente en la sostenibilidad de una explotación que, a pesar de su aislamiento geográfico, compite en un mercado global exigente.

Un claro testimonio de cómo la ganadería familiar en Barcelona ha sabido adaptarse, pasando de la subsistencia tradicional a una gestión empresarial basada en la sanidad, la tecnología y el rigor técnico.