Un camión de Parcs i Jardins en un parque de Barcelona
Barcelona invierte 600.000 euros para acabar con la plaga de 'Tomicus': talará hasta 2.000 árboles
Las principales consecuencias son el aumento del riesgo de incendios, al acumular mucha materia muerta en los bosques, pérdida de producción y de biodiversidad y riesgo de inundaciones debido a la posible deforestación de las zonas afectadas
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Barcelona tiene muchos árboles enfermos. No hay una cifra concreta de ellos, aunque fuentes municipales calculan que alrededor de unos 2.000 árboles están contaminados.
Por ello, los responsables municipales han tomado ya una determinación: eliminarlos. La plaga afecta en su inmensa mayoría a pinos de las especies pinus halepensis y pinus pinea.
De hecho, la eliminación física es la única medicina que hay para su enfermedad, que no es otra que la plaga tomicus. Así lo resumen en el Ayuntamiento: “Se trata de una plaga con un gran poder de colonización una vez se ha instalado en una zona determinada y la única forma efectiva para reducir su capacidad de expansión es la tala y retirada inmediata de los árboles afectados”.
Una plaga ‘veterana’
No es la primera vez que ocurre: en 2023, otra plaga similar costó la vida a 1.200 árboles en la capital catalana. En esta ocasión, la plaga es más fuerte y la cantidad de árboles a eliminar es sensiblemente mayor.
El tomicus es un pequeño escarabajo perforador que encuentra su hábitat óptimo en árboles debilitados por la sequía o faltos de agua. Sus larvas cavan largas galerías bajo la corteza, que cortan el flujo de la savia de la planta. En pocos meses, pueden acabar con un árbol.
El ciclo de este escarabajo comienza entre abril y septiembre, cuando coloniza el árbol. Entre septiembre y octubre, comienza a perforar la madera y pone las larvas en esas galerías. En esa época , en los árboles afectados se pueden detectar pequeños agujeros con resina y serrín en los alrededores.
Entre octubre y finales de febrero, las larvas realizan la mayor parte de las galerías y, en marzo, los adultos comienzan a emerger y van hacia la copa.
Trabajador de Parcs i Jardins en Barcelona
Las consecuencias
Las principales consecuencias son el aumento del riesgo de incendios, al acumular mucha materia muerta en los bosques, pérdida de producción forestal (reducción de la producción de piñones y producción de madera de peor calidad), pérdida de biodiversidad y riesgo de inundaciones debido a la posible deforestación de las zonas afectadas.
Según los expertos, el avance de esa plaga también provoca que haya otras similares que afecten a especies como encinas o madroños, lo que provoca que el número de bajas en estas especies sea anormalmente elevado. También se prevé controlar la población de palmeras para determinar las que se deben eliminar tras las comprobaciones pertinentes.
Operarios con un vehículo de Parcs i Jardins / AJ BCN
Los parques más afectados
Las zonas más afectadas por el tomicus son el Park Güell, el parque del Guinardó, el de la Creueta del Coll, el de Sentmenat, el de l’Oreneta y Montjuïc.
El Ayuntamiento de Barcelona ha encargado a la empresa Treballs Forestals Presegué la tala y retirada de los árboles afectados por tomicus y otras plagas, un trabajo que costará a las arcas públicas de la ciudad prácticamente 300.000 euros.
El primer contrato, por dos años, costará 300.000 euros (el precio exacto es de 299.951,96 euros), pero podrá tener una prórroga de otros dos años, lo que eleva a 600.000 euros el total del dinero destinado a eliminar los árboles enfermos por estas plagas.
No obstante, se prevé un remanente de unos 60.000 euros para prever desviaciones del presupuesto, como, por ejemplo, que la plaga se haya extendido más por los parques afectados o haya saltado a otras zonas de Barcelona.
Además, en el contrato se especifica que los trabajos de eliminación han de evitarse entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, que es la época de mayor riesgo de incendio.