Cala Ses Vaques / Facebook

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Vivir en Barcelona

La playa poco conocida y que conserva la esencia de la Costa Brava: acantilados, aguas turquesas y tranquilidad

Una cala natural protegida, rodeada de rocas grandes y aplanadas que funcionan como improvisadas terrazas para tomar el sol

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En verano, las zonas costeras son las más demandadas en periodos vacacionales. La Costa Brava es una opción fantástica, ya que cuenta con muchos metros de costa para disfrutar en familia del sol y la playa.

No obstante, hay rincones de esta costa que en los meses de verano están muy concurridos por turistas y buscan otras opciones más tranquilas y con menos personas. Hay varias calas que son un paraíso mediterráneo perfecto para el relax, el senderismo o disfrutar de la gastronomía. En este contexto, Cala Ses Vaques es una de las opciones ideales.

“Cala Ses Vaques es una cala poco conocida de Begur, ya que no es de arena, sino de grandes piedras, lo que hace que no esté saturada de gente”. Se trata de una cala natural protegida, rodeada de rocas grandes y aplanadas que funcionan como improvisadas terrazas para tomar el sol.

Los acantilados que la flanquean alcanzan los 27 metros de altura y forman un anfiteatro visual imponente. La playa se encuentra integrada en el camí de ronda, el sendero litoral que conecta los núcleos de la Costa Brava, lo que añade valor paisajístico al acceso.

Aguas turquesas y tranquilidad

Se trata de una cala que destaca por sus guijarros de color gris, característicos de la Costa Brava septentrional, y sus aguas de una transparencia poco habitual incluso en esta costa. Lo que la convierte en una de las playas más tranquilas, sin oleaje y con aguas turquesas.

Además, si buscas huir de las playas masificadas, llenas y con poca tranquilidad, esta calita es una opción ideal. Tan solo cuenta con 30 metros de longitud, lo que le confiere un carácter íntimo y recogido.

También es perfecta para los amantes del fondo del mar, como los buceadores de superficie y amantes del snorkel que buscan aguas limpias y fondos con vida marina.

Otras calas de la Costa Brava

Cala Sa Boadella (Lloret de Mar): Es un rincón de unos 250 metros rodeado de naturaleza y pinos que se inclinan sobre el mar, lo que le otorga un aire romántico y escondido. Un detalle distintivo es que su parte derecha es nudista, ofreciendo un ambiente de libertad y calma cerca de la ciudad.

Cala Pola (Tossa de Mar): Se encuentra abrazada por acantilados y bosques de pinos, con aguas tan transparentes que permiten ver a los peces, siendo un lugar ideal para hacer snorkel. Es conocida por el curioso efecto de las sombras de los pinos, que parecen "danzar" sobre el agua según la hora del día.

Cala Jugadora (Cap de Creus): Considerada la joya escondida, es una cala pequeña, solitaria y de difícil acceso que representa la naturaleza en estado puro. Destaca por su "efecto espejo" al amanecer, cuando los primeros rayos de sol se reflejan en el agua en un entorno sin cobertura ni ruidos.