La Cala Morisca de Sitges

La Cala Morisca de Sitges Archivo

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El rincón de paraíso poco masificado cerca de Barcelona: la playa de 150 metros con aguas cristalinas ideal para desconectar

Escondida en pleno Parque Natural del Garraf, esta pequeña cala de arena dorada ofrece un entorno tranquilo, aguas transparentes y dos restaurantes con vistas al Mediterráneo

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A solo 20 minutos de Barcelona se encuentra Cala Morisca, una pequeña playa de apenas 150 metros de longitud que se ha convertido en uno de los rincones más especiales del litoral catalán. Rodeada de acantilados y ubicada en pleno Parque Natural del Garraf, esta cala destaca por sus aguas cristalinas, su ambiente tranquilo y un entorno alejado de las grandes aglomeraciones.

Su arena fina y dorada, junto con el paisaje natural que la rodea, la convierten en un destino ideal para quienes buscan desconectar del ritmo de la ciudad sin tener que recorrer muchos kilómetros.

Una cala naturista en un entorno privilegiado

Desde hace más de 25 años, Cala Morisca mantiene una tradición naturista basada en el respeto entre sus visitantes. En ella es posible disfrutar del sol y del baño tanto con bañador como sin él, conviviendo ambos estilos de forma habitual.

Gracias a su ubicación entre acantilados y a las aguas tranquilas del Mediterráneo, la cala resulta perfecta para acudir en pareja, con amigos o en familia.

Dos restaurantes con vistas al mar

Uno de los grandes atractivos de Cala Morisca es su oferta gastronómica. A pie de playa se encuentra el chiringuito, un espacio informal donde tomar un refresco, un helado o degustar tapas y platos mediterráneos frente al mar.

La Cala Morisca de Sitges

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Para quienes buscan una experiencia más relajada, el mirador dispone de una amplia terraza sobre el acantilado. Su carta apuesta por la cocina mediterránea con arroces, paellas, fideuás, pescados y carnes, todo ello acompañado por unas vistas privilegiadas de la costa.

Aparcamiento y acceso

El complejo dispone de una amplia zona de aparcamiento privado, situada a pocos minutos tanto de la playa como de los dos restaurantes, aunque el acceso está sujeto a disponibilidad y aforo durante la temporada alta.

Eso sí, hay una norma importante que conviene tener en cuenta antes de la visita: no está permitido acceder con mascotas a ninguna de las instalaciones de Cala Morisca.

Un lugar también para celebrar bodas

Además de ser uno de los rincones más singulares de la costa barcelonesa, Cala Morisca también se ha convertido en un escenario muy solicitado para la celebración de bodas.

Las parejas pueden celebrar la ceremonia directamente sobre la arena y continuar el banquete en el chiringuito o en la terraza del mirador, con el Mediterráneo como telón de fondo.