Leo Messi

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Vivir en Barcelona

Leo Messi: "Mi infancia en Argentina la disfruté muchísimo. A los 13 años llegué a Barcelona y no encontré todo lo que tenía en mi día a día"

En ese entorno humilde, el pequeño Messi pasaba gran parte de sus días en la calle, sintiendo que la verdadera libertad estaba en jugar al aire libre durante horas

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Lionel Messi, o lo que es lo mismo, ‘El GOAT’ sigue agrandando su historia como leyenda del fútbol. El argentino se convierte en el máximo goleador de mundiales tras sumar al casillero 21 goles.

Entre muchos hitos profesionales, Messi ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026. El jurado distinguió al futbolista por su “deslumbrante talento” y su “excepcional trayectoria deportiva”, pero también por “su formidable y continuada labor solidaria para promover el acceso a la educación y el cuidado de la salud de los niños más desfavorecidos”.

“En Argentina disfruté mucho”

No todo fue un camino de rosas para Lionel Messi. El futbolista nació en la provincia de Rosario y creció en el modesto barrio de La Bajada, donde su vida giraba en torno a actividades sencillas como andar en bicicleta con amigos, construir fuertes con ramas y jugar al escondite.

Desde sus primeros años, tal y como ha asegurado en varias ocasiones, el fútbol es su motor principal, un vínculo que describe de forma innata: "Crecí con la pelota desde que tengo memoria. Siempre jugaba con hermanos, primos... gente mayor. En el barrio me encantaba jugar".

En ese entorno humilde, el pequeño Messi pasaba gran parte de sus días en la calle, sintiendo que la verdadera libertad estaba en jugar al aire libre durante horas.

El fútbol y su abuela se lo dieron todo

A pesar de su talento temprano con el balón, su desempeño en el ámbito académico no era el mejor, lo que obligó a sus padres a utilizar su pasión como herramienta de disciplina.

Messi ha admitido abiertamente que no disfrutaba de las aulas: "En la escuela era un vago, siempre fue difícil para mí. Aunque me porté bien. Me castigaron sin fútbol y eso me obligó a que me fuera bien en la escuela".

Una figura central en sus inicios fue su abuela Celia, quien reconoció su talento antes que nadie y lo impulsó a entrar en el club Grandoli cuando apenas tenía cinco años.

Messi recuerda un momento decisivo en el que ella intercedió ante un entrenador escéptico: "Mi abuela le decía al técnico: 'Mételo, mételo'. Él no quería porque yo era chiquito, pero entré, hice un par de cosas y a partir de ahí cambió todo". El vínculo era tan estrecho que su fallecimiento, cuando él tenía 11 años, le causó un profundo dolor que lo llevó incluso a terapia años después; desde entonces, dedica cada gol al cielo en su honor.

Sin embargo, su camino hacia el profesionalismo enfrentó un obstáculo crítico cuando se le diagnosticó una deficiencia de la hormona del crecimiento, un tratamiento costoso que ningún club argentino quiso financiar totalmente.

Barcelona, parte del éxito

Esta incertidumbre llevó a su padre a buscar alternativas, lo que culminó en el famoso acuerdo con el FC Barcelona firmado apresuradamente en una servilleta de papel. El traslado a España supuso un choque cultural y emocional inmenso, pues, como él mismo reconoció: "En Barcelona fue duro no poder vivir lo que tenía en mi día a día".

Su partida a los 13 años hacia La Masía significó el fin de su vida cotidiana en Rosario y el sacrificio de su mayor anhelo de niño. Aunque su carrera en Europa superó cualquier expectativa, por lo que se siente más que agradecido a Barcelona y al club.