Dvarka Fabian, presidente del templo de Iskcon Barcelona

Dvarka Fabian, presidente del templo de Iskcon Barcelona Gala Espín Barcelona

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Fabian, de vivir 10 años en un templo hindú en Argentina a abrir otro en el Raval: "En sentido literal, todos somos una secta”

El responsable del templo de ISKCON en Barcelona explica la vida comunitaria, la práctica del sadhana, la filosofía del alma (atma), el karma y la reencarnación, y cómo el movimiento se ha integrado en la ciudad tras "décadas de estigma y transformación"

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En pleno Raval, entre el ir y venir de turistas, comercios y vecinos de toda la vida, el templo de ISKCON, la Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna, apenas llama la atención desde la calle.

No hay grandes carteles ni elementos que lo distingan del resto de locales del barrio. Solo una puerta discreta que conduce a un espacio donde el ruido del centro de Barcelona parece quedarse fuera.

"Es un modo de organizar la conciencia"

El contraste se percibe nada más cruzar la entrada. El olor a incienso llena el ambiente y sustituye al bullicio exterior por un silencio casi constante. En la sala principal, de suelo de madera oscura, varias personas permanecen arrodilladas frente al altar mientras una joven camina descalza en círculos repitiendo el mantra Hare Krishna con un Japa Mala, el rosario utilizado para la meditación, entre los dedos.

Al mismo tiempo, dos mujeres cocinan en una estancia contigua y varias personas comen en el comedor comunitario. Desde un patio interior entra la luz natural y allí crece la Tulsi, una planta considerada sagrada dentro del hinduismo vaisnava y objeto de veneración para los devotos.

El responsable del templo en Barcelona, Dvarka Fabian, resume a Metrópoli la filosofía que guía la vida diaria del centro: “La vida aquí no es solo práctica religiosa, sino un modo de organizar la conciencia”.

De Buenos Aires a Barcelona

Fabian llegó al movimiento Hare Krishna en 1983, cuando tenía 21 años y vivía en Buenos Aires. Lo que comenzó como una búsqueda espiritual acabó convirtiéndose en una década de vida monástica dentro de un templo de la capital argentina.

Templo Iskcon Barcelona

Templo Iskcon Barcelona Gala Espín Barcelona

La decisión, explica, no fue inmediata, aunque sí acabó siendo definitiva. “Probé por seis meses y al final me quedé diez años viviendo en el templo”, recuerda.

Durante aquella etapa, toda su rutina giraba alrededor de la práctica espiritual. El día empezaba antes del amanecer y seguía un horario muy estricto. “Nos levantábamos a las cuatro de la mañana, y la primera ceremonia era a las 4:30”, explica.

Después llegaban la meditación, el estudio de textos religiosos y el trabajo comunitario. Todo ello forma parte del llamado sadhana, un término sánscrito que hace referencia a la disciplina espiritual diaria que siguen los practicantes del vaisnavismo, una de las principales corrientes del hinduismo y la tradición religiosa en la que se enmarca el movimiento Hare Krishna.

Una vida organizada alrededor de la espiritualidad

Fabian define el sadhana como una estructura que da sentido a las actividades cotidianas del devoto. “No era solo cocinar o limpiar”, señala. “Todo se hace con un objetivo espiritual”.

El estudio ocupa un papel central dentro de esa rutina. Entre los textos fundamentales se encuentra el Bhagavad Gita, uno de los libros más importantes del hinduismo y la principal referencia doctrinal del movimiento.

Templo Iskcon en pleno barrio del Raval en Barcelona

Templo Iskcon en pleno barrio del Raval en Barcelona Gala Espín Barcelona

Desde esta perspectiva religiosa, la identidad de las personas no se limita al cuerpo físico. “El cuerpo es como un vehículo, pero el yo es el ser espiritual”, resume Fabian.

Ese ser espiritual es el atma o alma, una realidad que, según la tradición vaisnava, no es material ni visible, pero puede percibirse a través de la conciencia.

Los años del estigma

La expansión del movimiento Hare Krishna en Europa y América durante las décadas de los setenta y ochenta estuvo acompañada de una fuerte incomprensión social. Fabian reconoce que aquellos primeros años no fueron sencillos.

“Éramos jóvenes y bastante fanáticos”, admite al recordar una época en la que la mayoría de miembros tenía entre 20 y 30 años.

Una persona rezando en el interior del Templo Iskcon de Barcelona

Una persona rezando en el interior del Templo Iskcon de Barcelona Gala Espín Barcelona

La estética característica del movimiento, las cabezas rapadas, la ropa tradicional india, el vegetarianismo o los cantos en la calle eran percibidos como elementos completamente ajenos a la cultura occidental de la época.

“En esa época éramos marcianos”, comenta entre risas.

Con el tiempo, asegura, la relación con la sociedad fue cambiando y la propia organización también evolucionó. “Fuimos aprendiendo a integrarnos en la sociedad de una forma más natural”, resume.

El debate sobre las sectas

La palabra secta ha acompañado durante años a muchos movimientos religiosos minoritarios y los Hare Krishna no han sido una excepción.

Fabian distingue entre el significado académico del término y el uso negativo que suele hacerse de él. “Si tomas el término en sentido literal, todos somos sectas”, afirma, aludiendo a las diferentes ramas que surgen dentro de las grandes tradiciones religiosas.

Interior del Templo Iskcon de Barcelona

Interior del Templo Iskcon de Barcelona Gala Espín Barcelona

Sin embargo, rechaza la asociación del concepto con la manipulación o el control psicológico.

“Hay libertad para venir, participar o no participar”, sostiene.

Para él, la idea del libre albedrío es uno de los principios fundamentales de la tradición vaisnava. “Si no hay libre albedrío, no puede haber amor ni devoción”, subraya.

La relación con la familia

Uno de los principales temores que rodeaban al movimiento durante sus primeros años era la supuesta ruptura de los vínculos familiares.

“Decían a mi madre que no me iba a volver a ver nunca más”, recuerda Fabian. En su caso, asegura que la relación con su entorno nunca se interrumpió. “Todos los domingos iba a ver a mi familia”, explica.

Altar del Templo Iskcon de Barcelona

Altar del Templo Iskcon de Barcelona Gala Espín Barcelona

Reconose, sin embargo, que sí existieron casos de distanciamiento temporal, especialmente durante las primeras etapas del movimiento en Europa y América Latina.

Según explica, con el paso de los años la organización evolucionó hacia modelos más integrados con la vida familiar y profesional.

La llegada a Barcelona

Fabian llegó a Barcelona en 2004, en plena crisis económica argentina tras el corralito. La situación del país fue determinante para tomar la decisión de emigrar.

“Mi padre ya pasó por tantas de estas… no quería que mis hijas vivieran lo mismo”, explica. Su llegada estuvo vinculada inicialmente a actividades interreligiosas y, en principio, iba a ser temporal.

Sin embargo, la acogida cambió sus planes. “Me acogieron tan bien que me quedé”, resume.

Una comunidad pequeña pero diversa

Actualmente, alrededor de diez personas viven de manera permanente en el templo del Raval. La comunidad vinculada, sin embargo, es mucho mayor.

“Participan alrededor de 500 personas”, explica Fabian. La mayoría desarrolla una vida completamente integrada fuera del templo, con trabajo, estudios y familia, mientras mantiene la práctica espiritual y participa en actividades concretas de la comunidad.

Según señala, la comunidad refleja también la diversidad migratoria de Barcelona, con presencia de personas procedentes de Sudamérica, India, Rusia, Ucrania y Nepal.

Las celebraciones en la calle

La presencia pública del movimiento se manifiesta principalmente a través de procesiones y cantos devocionales en espacios abiertos, una de las imágenes más reconocibles de los Hare Krishna en todo el mundo.

Estas actividades, sin embargo, también han generado tensiones con la normativa municipal.

Interior del Templo Iskcon de Barcelona

Interior del Templo Iskcon de Barcelona Gala Espín Barcelona

Fabian explica que en algunas ocasiones la Guardia Urbana ha detenido actividades organizadas en la vía pública. “Estamos en diálogo con el Ayuntamiento”, afirma.

El responsable del templo considera que la elevada presión turística y la saturación del centro de Barcelona dificultan este tipo de celebraciones.

Entre los eventos más importantes destaca el Ratha Yatra, previsto para el próximo 18 de julio, una procesión tradicional que recorrerá la ciudad acompañada de música y carrozas.

Un espacio de espiritualidad en medio del Raval

La joven sigue recorriendo la sala con el rosario entre las manos mientras repite el mantra en silencio. En la cocina, varias personas continúan preparando la comida y en el comedor la actividad transcurre sin prisas.

Comedor del Templo Iskcon de Barcelona

Comedor del Templo Iskcon de Barcelona Gala Espín Barcelona

Desde el patio interior, la luz sigue cayendo sobre la Tulsi.

Fabian lo resume sin solemnidad: la comunidad no se concibe como un espacio aislado del mundo, sino como un lugar de práctica espiritual que mantiene una relación constante, y a veces compleja, con la ciudad que la rodea.