Héctor Bellerín en un partido del Real Betis

Héctor Bellerín en un partido del Real Betis

Vivir en Barcelona

El refugio de Héctor Bellerín en una ciudad de 20.000 habitantes: “Me he criado entre el fútbol y las máquinas de coser”

La capital turística del Maresme, tiene sus raíces en un antiguo pueblo de pescadores situado a unos 50 kilómetros de Barcelona

El refugio de Paz Padilla: un pueblo de 80 habitantes donde conserva una masía rural del siglo XVIII y una piscina de agua salada

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Héctor Bellerín siempre ha sido un futbolista destacado por su singularidad y forma de ser tan noble. El catalán que forma parte del Real Betis Balompié es fiel a sus raíces y, cuando puede, le gusta disfrutar de sus orígenes.

Bellerín, que nació en Calella, un rincón al que regresa en ocasiones y del cual se siente parte. Tal y como afirmó en una entrevista con Marc Giró: “Me he criado entre el fútbol y las máquinas de coser”.

Calella, conocida como la capital turística del Maresme, tiene sus raíces en un antiguo pueblo de pescadores situado a unos 50 kilómetros de Barcelona. Su historia se refleja en construcciones renacentistas como la Casa de los Salvador del siglo XIV y la Casa Sivilla del siglo XVI.

Durante el siglo XVIII, la ciudad desarrolló una importante industria de género de punto, cuya maquinaria y muestrarios aún se conservan en el museo local.

En el siglo XX, especialmente a partir de los años 80, Calella se consolidó como un centro turístico de primer nivel, aunque mantiene su esencia en lugares como la Plaza del Ayuntamiento, el antiguo Mercadal donde se organizaba el comercio local.

Qué ver en Calella

Uno de los símbolos más emblemáticos para visitar es el Faro de Calella, inaugurado en 1859 sobre un acantilado de 50 metros que antiguamente albergaba una torre de defensa contra piratas.

Muy cerca de allí se encuentran Las Torretes, torres de telegrafía óptica del siglo XIX que permitían enviar mensajes rápidos hasta la frontera francesa antes de la llegada del telégrafo eléctrico.

Otro punto de gran interés histórico es el Refugio Antiaéreo bajo el Parque Dalmau, una galería construida en 1937 que sirvió para proteger a la población civil de los bombardeos durante la Guerra Civil.

Qué ofrece

La oferta cultural y patrimonial se complementa con el Museo Archivo Municipal, ubicado en un gran casal del siglo XVII que exhibe desde restos arqueológicos romanos hasta una farmacia modernista del siglo XX.

Los visitantes también pueden explorar la capilla de San Quirze y Santa Julita, patrones de la ciudad cuya fiesta mayor se celebra con música y "correfocs" junto al mar cada mes de junio.

Pasear por las calles peatonales del casco antiguo permite descubrir el Mercado Municipal y la antigua Fábrica Llobet-Guri, testigos fundamentales del pasado comercial e industrial de la localidad.

Más de 1 km de playa

En cuanto al entorno natural, Calella destaca por su Playa Grande, un extenso arenal de 1,4 kilómetros ideal para eventos lúdicos y paseos bajo plataneros centenarios. Para quienes buscan rincones más tranquilos, la zona de Las Rocas ofrece pequeñas calas de aguas transparentes como Rocapins, La Vinyeta o Roca Grossa, protegidas por paredes rocosas y rodeadas de vegetación.