Una farmacia del paseo Maragall de Barcelona marca 32 grados
Dos estudios de la UPC concluyen que las temperaturas nocturnas son la principal causa de mortalidad por calor en Barcelona
En los últimos 50 años la temperatura de noche ha aumentado casi cuatro grados, un fenómeno que incrementa el riesgo de mortalidad entre personas mayores
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Las temperaturas nocturnas son la principal causa de mortalidad por calor en Barcelona. Esta es la principal conclusión de dos estudios científicos del Centro de Política de Suelo y Valoraciones (CPSV) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) que advierten que los sistemas públicos de alerta por calor infravaloran el riesgo que este fenómeno acarrea para la salud.
Los investigadores indican que la capital catalana es un 'hotspot' (punto caliente) con un "grave problema" de calentamiento nocturno y con un sistema de certificación de la vivienda en España "desajustado", ya que no evalúa la carga energética y térmica de los hogares durante las olas de calor.
Aumento de las temperaturas nocturnas
El clima de Barcelona ha experimentado un calentamiento continuo en las últimas décadas: entre los años 1971 y 2025, las temperaturas medias de la ciudad han aumentado 3,22 grados: de 15,82 a 19,04 grados.
Este calentamiento se concentra especialmente en las horas nocturnas con temperaturas mínimas que han subido 3,87 grados durante este periodo, de 12,15 a 16,02 grados.
Este incremento se debe al efecto de la isla de calor urbana nocturna --elevada densidad urbana, alta impermeabilización del suelo y déficit de zonas verdes-- y la falta de brisa refrescante.
Al mismo tiempo, las máximas diurnas han subido 2,57 grados, de 19,49 a 22,06 grados, a causa de la moderación de la marinada.
1300 muertes
El análisis de la relación entre temperatura y mortalidad revela que, entre los años 2007 y 2018, las "elevadas y persistentes" temperaturas nocturnas han provocado 721 muertes por altas temperaturas mínimas durante la noche y 571 defunciones vinculadas a las máximas nocturnas.
Los investigadores alertan de que el calor nocturno impide el descanso de la población y ello se traduce en una mortalidad más acusada,.
Además, reclaman que se tiene que pasar de hablar de "olas de calor meteorológicas" a "olas de calor sanitarias".
Grave incidencia en personas mayores
El CSPV establece que el riesgo significativo para la salud comienza a partir de los 30,2 grados de día y de los 24 grados de noche, un escenario que afecta directamente al colectivo más vulnerable al incremento de temperaturas como son las personas mayores.
En 2025, el Instituto de Salud Carlos III atribuye 342 muertes en la provincia de Barcelona por exceso de calor entre las personas de 65 años o más, lo que representa un 88% de las muertes estimadas por esta razón.
Ese mismo año, cerca del 80% de los 370 decesos por temperaturas extremas en la ciudad se registraron en personas de 75 años o más, según datos de la Agència de Salut Pública de Barcelona.
En la ola de calor del 4 al 19 de agosto, el riesgo de mortalidad por elevadas temperaturas máximas diurnas alcanzó, entre los mayores de 65 años, un incremento de mortalidad del 63,6% respecto a la mortalidad esperada en función de la temperatura umbral de 30,2 grados.