La calle Bisbe de Barcelona en una imagen de archivo

La calle Bisbe de Barcelona en una imagen de archivo Shutterstock

Vivir en Barcelona

Este fue el emperador romano que fundó Barcelona hace más de 2.000 años: el nombre original de la ciudad

De la época romana quedan algunos restos en la ciudad, como dos conjuntos termales públicos en la puerta de Mar y otro en la plaza de Sant Miquel

Otras curiosidades: El cementerio romano del centro de Barcelona que muy pocos conocen: del siglo I d.C. y al aire libre

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Barcelona tiene más de 2.000 años de historia y sus orígenes están estrechamente ligados al Imperio romano. Mucho antes de convertirse en la gran ciudad mediterránea que conocemos hoy, en el corazón del actual barrio Gòtic se levantaba una pequeña colonia romana conocida como Barcino.

Pero ¿quién estuvo detrás de su fundación? La respuesta apunta a uno de los emperadores más poderosos de Roma y permite descubrir cómo nació la ciudad, por qué recibió ese nombre y qué huellas de aquel pasado romano todavía pueden encontrarse en Barcelona.

En el corazón del Gòtic

Barcelona, como ciudad romana, se fundó a finales del siglo I a. C., aproximadamente entre el 15 y el 10 a. C., durante el gobierno del emperador Octavio Augusto. La colonia recibió el nombre de Barcino --oficialmente Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino-- y se estableció en el monte Tàber, un paraje situado junto al puerto natural del Rubricatum Flumen, el actual río Llobregat y que hoy ocupa el barrio Gòtic.

Augusto erigió la ciudad como recompensa para sus veteranos centuriones tras las Guerras Cántabras.

El barrio Gòtic de Barcelona en una imagen de archivo

El barrio Gòtic de Barcelona en una imagen de archivo istock

Auge de Barcelona en el S.IV

En el siglo IV Barcelona alcanzó un período de gran relevancia, superando incluso a Tarraco (Tarragona), la capital de la región, gracias principalmente a su imponente muralla que la defendía de invasiones.

Con la caída del Imperio Romano y la llegada de los visigodos, la ciudad comenzó a evolucionar hacia lo que hoy conocemos como Barcelona.

La plaza Sant Jaume como punto de reunión

El foro era una de las zonas más importantes de las ciudades romanas, ya que era el punto de reunión de las instituciones del gobierno, las religiosas y el mercado. En Barcino se situaba en la actual plaza de Sant Jaume.

La ciudad alcanzó su máximo desarrollo en la época del emperador hispano Trajano (años 98-117). El lugar de esparcimiento público y eje central de la vida romana de Barcino contaba con un templo (calle Paradís), pero los arqueólogos no han encontrado la curia, ni el mercado, ni la basílica. Sospechan que están soterrados bajo la plaza, donde nunca se ha excavado.

Restos arqueológicos

De esa época quedan algunos restos en Barcelona, como conjuntos termales públicos, dos en la puerta de Mar y otro en la plaza de Sant Miquel. Sin embargo, no se ha localizado todavía ningún edificio de espectáculos, como circo, teatro o anfiteatro. Aunque algunos historiadores sitúan el antiguo anfiteatro donde ahora se alza Santa María del Mar.

La plaza del Rei puede ser el punto de partida de la Barcino romana. El circuito arqueológico pasa por un ‘barrio industrial’ con talleres del siglo II que se pueden visitar. También está el barrio cristiano, donde se localizaba el Grupo Episcopal, uno de los mejor conservados de toda la península ibérica, formado por un baptisterio (siglo IV), el aula episcopal (siglo V), el palacio episcopal del siglo VI y una iglesia en planta de cruz rodeada de un cementerio.

Barcelona puede presumir de contar con importantes restos arqueológicos de la antigua muralla romana, las columnas de su templo, termas, acueductos y hasta un sector de la trama urbana que puede visitarse en la parte subterránea del Museo d’Història de la Ciutat de Barcelona.

Obras de restauración en la basílica de Santa María del Mar

Obras de restauración en la basílica de Santa María del Mar SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Templo consagrado a Augusto

Del fundador de Barcino perdura en forma de restos varias columnas corintias de lo que era antiguamente el ciclópeo templo consagrado a Augusto. Construido a principios del siglo I de nuestra era, tenía nada menos que 35 metros de largo y casi 18 de ancho. Las ceremonias en honor al emperador se realizaban en el exterior del templo, en el mismo foro.

Las columnas del Templo de Augusto en Barcelona en una imagen de archivo

Las columnas del Templo de Augusto en Barcelona en una imagen de archivo MUHBA