El refugio de Marc Pubill

El refugio de Marc Pubill

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El refugio de Marc Pubill: 80.000 habitantes, tiene un templo gótico y una basílica del siglo IX

La localidad destaca por su legado industrial con las fábricas textiles Nova y Blanca, y su profundo carácter espiritual ligado a San Ignacio de Loyola

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Marc Pubill, el joven defensa de 23 años del Atlético de Madrid, se encuentra en un momento cumbre de su carrera profesional tras ser campeón de la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Aunque es originario de Terrassa, el verdadero anclaje emocional y cotidiano del futbolista se halla a solo 32 kilómetros, en la ciudad de Manresa, el lugar donde se crió y donde dio sus primeros pasos en las categorías inferiores del CE Manresa.

Lejos de los focos cegadores de la élite y el ruido mediático de los grandes estadios, este municipio del interior de Cataluña representa su refugio personal, un espacio ideal para desconectar y recordar sus raíces.

Manresa, vida de barrio

Manresa tiene tradición obrera y vida de barrio que ayudó a forjar su carácter competitivo. Esta ciudad, ubicada en el valle del río Llobregat y de cara al macizo de Montserrat, destaca por su pasado industrial y su cultura del esfuerzo.

Para un deportista que sufrió el rechazo en sus inicios —llegando a ser apartado en el Espanyol antes de resurgir en el Levante y brillar con la selección—, la resiliencia de la localidad encaja con su propia trayectoria de trabajo silencioso.

El vínculo de Pubill con este rincón catalán también se nutre de su magnífico entorno natural. Manresa se encuentra dentro del Geoparque Mundial de la Unesco de la Cataluña Central y está rodeada por un Anillo Verde de senderos, bosques y huertos.

Su pulmón natural es el Parc de l'Agulla, un espacio con un lago artificial que sirve de oasis de calma y tranquilidad para correr o pasear. El lago, además, rinde homenaje a la acequia medieval de La Séquia, una obra clave contra la peste negra en el siglo XVI.

Una basílica del siglo IX

Manresa dispone de un espectacular patrimonio histórico y medieval. El casco antiguo cuenta con calles estrechas y puentes que transportan a siglos de historia.

Entre sus iconos sobresale la Basílica de Santa María de la Seu, que domina la ciudad desde lo alto del cerro de Puigcardener y que contó con el asesoramiento de Antoni Gaudí.

El Puente Viejo, de origen romano y reconstrucción gótica, y la calle del Balç, una singular calle techada del siglo XIV, añaden magia a la experiencia urbana.

Asimismo, la localidad destaca por su legado industrial con las fábricas textiles Nova y Blanca, y su profundo carácter espiritual ligado a San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.

El santo vivió 11 meses en la Cueva de San Ignacio escribiendo sus "Ejercicios Espirituales", y la ciudad conserva numerosos puntos marcados por su paso, como la Capilla del Rapto o el Pozo de la Gallina.