Carretera con curvas

Carretera con curvas

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La carretera más bonita de Barcelona y de las mejores del mundo: tiene 86 curvas, 23 kilómetros y las mejores vistas al mar

El recorrido discurre entre los acantilados del Macizo del Garraf y el Mediterráneo y requiere aproximadamente entre 45 minutos y una hora

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Con el verano cada vez más cerca, muchos aficionados a las motos y al ciclismo aprovechan el buen tiempo para ponerse en marcha y descubrir nuevas rutas.

Para motoristas y ciclistas, los recorridos más atractivos suelen ser aquellos que combinan numerosas curvas con paisajes espectaculares. En Barcelona, uno de los trazados más conocidos es el de las Curvas del Garraf, una carretera que bordea la costa entre Castelldefels y Sitges.

Se trata de la C-31, que conecta ambas localidades a lo largo de unos 23 kilómetros y cuenta con alrededor de 86 curvas. Esta sucesión de giros hace que el trayecto pueda prolongarse hasta casi una hora, aunque precisamente su trazado es uno de sus principales atractivos para quienes disfrutan de conducir o de recorrer las carreteras sobre dos ruedas.

El recorrido discurre entre los acantilados del Macizo del Garraf y el Mediterráneo y requiere aproximadamente entre 45 minutos y una hora. Además, a lo largo del camino es posible hacer diferentes paradas en miradores, pequeñas calas y localidades con encanto como Garraf o Vallcarca.

Qué ver en Garraf

Situado a pocos kilómetros de Barcelona, el Garraf destaca por un paisaje mediterráneo de gran belleza. Es un territorio aparentemente seco, pero estrechamente ligado al agua: el mar dibuja una costa escarpada y sinuosa, mientras que el terreno del interior absorbe las precipitaciones de una forma muy particular.

Mar y formaciones rocosas, viñedos, construcciones de piedra seca, naturaleza, gastronomía, fiestas y tradiciones forman parte de los numerosos atractivos de esta comarca.

Las playas son otro de los grandes reclamos del Garraf. Sus aguas tranquilas y de temperatura agradable, junto a sus zonas de arena fina, las convierten en una opción perfecta para disfrutar en familia. Algunas se encuentran en pleno núcleo urbano, mientras que otras permanecen más apartadas y son más difíciles de encontrar.

Una de ellas cuenta con 380 metros de longitud y combina arena fina con piedras. Antiguamente fue un pequeño núcleo de pescadores y todavía conserva las tradicionales casetas de madera pintadas en tonos blancos y verdes que utilizaban los marineros para guardar sus aparejos. Estas construcciones son, precisamente, una de las señas de identidad de la playa.

Las mejores vistas al mar

En total, el litoral ofrece hasta 25 kilómetros de costa en los que se alternan pequeñas calas rodeadas de llamativos acantilados, a los pies del macizo del Garraf, con extensas playas preparadas para practicar deportes sobre la arena. Durante los meses de mayor afluencia turística, muchas de ellas cuentan con completos servicios y algunas incluso han recibido diferentes reconocimientos de calidad.

Las opciones para disfrutar del entorno se amplían con una amplia oferta de actividades relacionadas con el mar, que permiten descubrir este paisaje desde otra perspectiva.

Entre los establecimientos gastronómicos más destacados de la Costa del Garraf se encuentran la Braseria La Fogata, el Restaurante Castro, la pizzería Pizza E Basta, el restaurante Les Marines, Can Cullera, Ice Blue Restaurant, el Café Teatro Picasso y el Mirador de Sant Just.