No resulta extraño pasearse por algunas calles del barrio del Raval a determinadas horas del día y encontrarse bolsas de basura en algunos lugares. Comerciantes que sacan a la calle productos de deshecho y se encuentran los contenedores a rebosar o vecinos incívicos que optan por dejar las bolsas de basura en la calle provocan una imagen que no resulta muy agradable a la vista.

El problema se complica en aquellas calles en las que el Ayuntamiento decidió en su día retirar los contenedores de basura. Bien por ser calles muy estrechas o por haber considerado los responsables municipales que su presencia era innecesaria, los contenedores han desaparecido de algunas vías.

Por ello, los vecinos se ven obligados a dirigirse a otras calles a tirar las bolsas de basura, aunque no todos optan pos esta solución. Los hay que, simplemente, dejan la bolsa de basura en la calle confiando en que los servicios de limpieza la recogerán.

Sin embargo, no son pocas las veces en las que estas bolsas de basura que se quedan fuera de los contenedores acaban rotas y con los desperdicios esparcidos por el suelo. La combinación de ausencia de contenedores y personas incívicas resulta molesta tanto para los vecinos como par los comerciantes.

Entre estos últimos, los hay que se quejan porque no es raro el día que cuando van a abrir su comercio se encuentran basura esparcida en la puerta de su local, con todo lo que ello conlleva. “Un buen día el Ayuntamiento decidió quitar los contenedores de basura de esta calle”, señala un comerciante. “Y algunos vecinos han optado por no recorrer el camino y dejan las bolsas de basura en la calle. Y a veces la calle parece un estercolero”.

INSALUBRIDAD

Los mismos comerciantes reconocen que, a su parecer, los servicios de limpieza están desbordados en un barrio en el que la estrechez de muchas de sus calles dificulta el paso de algunos camiones que recogen la basura, pero no entienden porqué se quitan contenedores de algunas calles.

Bolsas de basura tiradas en una esquina del Raval.



También aseguran que han presentado sus quejas ante la sede del distrito, pero que nadie les ha aportado las soluciones que necesitan para acabar con el problema. Y temen que la llegada del calor agrave la situación, provoque que los malos olores sean una constante en algunas calles del barrio y proliferen los insectos, con los consiguientes perjuicios para la vida de vecinos y comerciantes, y los problemas de insalubridad que se pueden producir.

El asunto ya ha llegado a a sede del distrito también en boca de algunos polìticos de los grupos de oposición. La portavoz del PP en el distrito de Ciutat Vella, Elisabeth Jiménez, ya aportó en su dia imágenes y  quejas de los vecinos y comerciantes para forzar a los responsables del distrito a tomar las medidas oportunas. Pero, pasado el tiempo, la situación solo se ha movido para ir a peor, según afirman algunos comerciantes de la zona.

Noticias relacionadas