El Consejo de Barrio de La Barceloneta, un organismo donde los ciudadanos plantean al Ayuntamiento sus quejas y reclamaciones, vivió este lunes una situación poco habitual. Las entidades vecinales al completo se pusieron de acuerdo para rechazar frontalmente un anuncio del consejero del distrito de Ciutat Vella, Jordi Rabassa, sobre la asignación de futuras viviendas sociales en un edificio municipal. Su predecesora en el cargo, Gala Pin, prometió en 2017 que el 85% de los 18 pisos se destinarían a vecinos del barrio. Ayer, sin embargo, Rabassa redujo esa cifra al 25%. Los vecinos temen que, en la práctica, solo puedan optar a uno o dos apartamentos.

"Es una tomadura de pelo", denuncia Manel Martínez, vicepresidente de la Asociación de Vecinos La Barceloneta, que reprocha la "falta de palabra" del consistorio. Las viviendas en discordia se ubicarán en el inmueble del paseo de Joan de Borbó, 44-45, que el consistorio rehabilitará y adecuará para que disponga de 18 pisos. Poco después de ganar la alcaldía, el gobierno de Ada Colau compró la finca con una inversión de 3,6 millones de euros para hacer alquiler social y un equipamiento para los vecinos. 

ENFADO GENERALIZADO

Lourdes López, de la Asociación de Vecinos l’Òstia, describe un "cabreo total" en el vecindario por el anuncio de Rabassa que causó una gran sorpresa. "Son unas políticas un poco rancias, no es lo que queremos", critica. Las quejas vecinales cayeron en saco roto y el consejero de Barcelona en Comú dio a entender que la decisión estaba tomada y que no había marcha atrás. Este medio ha preguntado al Ayuntamiento el motivo del cambio de criterio y un portavoz municipal se ha remitido a las palabras de Rabassa.

Calle del Baluard de La Barcelona, en una imagen de este febrero / G.A



"Este es un barrio pequeño, rodeado por mar, que no puede crecer y que, además, ha sido atacado especulativamente. Deberíamos blindar la vivienda social", lamenta Martínez. En el edificio, de seis plantas y un ático, vive una mujer desde hace tiempo. Martínez calcula que, como máximo, quedará una vivienda reservada para los vecinos, ya que el 25% de las viviendas se repartirán entre los otros barrios de Ciutat Vella: Raval, Gòtic y Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera. Los candidatos a optar a estos pisos se elegirán entre una lista única de 7.000 personas de toda Barcelona.

El Ayuntamiento asegura que lo que se decidió en 2017 a través de un plenario fue que "el porcentaje territorial fuera el máximo posible. Lo que el consistorio hace es que este 25% de reserva territorial sea el mismo para todas las promociones de toda la ciudad", señalan fuentes municipales. "También habrá un porcentaje para jóvenes del 30% y un 10% de familias monomarentales y otro porcentaje pendiente para otro colectivo por determinar", explican desde la plaza de Sant Jaume, que abre la puerta a modificar los porcentajes "en función de las necesidades del momento".

1.000 PISOS

La reforma del edificio del paseo de Joan de Borbò se enmarca en el convenio firmado del Ayuntamiento firmado el pasado noviembre con las entidades del sector y cooperativas que decidirán los proyectos a llevar a cabo. Los planes municipales contemplan la construcción de edificios de viviendas sociales en 10 solares y tres edificios, uno de ellos, en el barrio marinero. El acuerdo se fija como objetivo construir y rehabilitar 1.000 pisos en los "próximos años", donde podrán vivir cerca de 3.000 personas.

47 PISOS VACÍOS

Un censo del Ayuntamiento cifra en 47 los pisos vacíos en La Barceloneta, una cifra que se dio a conocer ayer en el consell de barri. "Es mentira", discrepa Martínez. Con los casi 1.000 pisos turísticos ilegales que la asociación vecinal contabiliza, dice, los pisos vacíos son muchos más. Asegura, también, que los 44 bajos habitables, actualmente destinados a otros usos (almacén o comercios), elevarían a 91 los espacios habitables en el barrio. En total hay 299 bajos en el barrio, 221 destinados a vivienda.

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