En un pequeño trozo de la calle Hospital de Barcelona se cometen 10 robos cada día. Esta zona roja se ubica en el cruce de esta avenida con Riera Baixa y es uno de los punto calientes donde se concentran más delitos de este tipo en el distrito de Ciutat Vella. En una semana de septiembre se denunciaron 74 robos, según señalan fuentes policiales a Metrópoli, por lo que la cifra real de robos podría aumentar, incluso doblar esa cantidad. Los atracos, además, son cada vez más violentos.

La pregunta en cualquier bar, restaurante y tienda siempre encuentra la misma respuesta. El escenario es preocupante. La actividad de los ladrones multireincidentes afecta a la clientela de los negocios. Así lo explicaba este jueves un restaurador de la rambla del Raval, horas después del homicidio de Mohammed, un hombre de 39 años apuñalado por otro de 59 que frecuentaba esta zona y al que se le relaciona con un grupo de delincuentes de la zona. El autor del crimen acumulaba 100 antecedentes; la víctima, 30.

LOS 'AGUANTAPAREDES'

Un comerciante de esta zona asegura que en esta calle se reúnen hasta 12 individuos conocidos por trapichear y cometer robos en la vía pública. Apostados en esquinas y paredes, la mujer de este tendero les define como aguanta paredes. Uno de ellos era la víctima del apuñalamiento mortal, un hombre de origen argelino, según explican varios empleados del Raval que lo conocían, que dos semanas atrás se había enfrentado con su asesino en los calabozos de una comisaría donde habían coincidido. El agresor se la tenía jurada por algún motivo y el miércoles sobre las 22.45 le asestó una única puñalada en el pecho que terminó con su vida.

Homenaje a Mohammed, apuñalado el miércoles por la noche en la calle de Hospital / ACCIÓ RIERA BAIXA



 

Muchos de los ladrones que actúan aquí viven en el mismo distrito de Ciutat Vella. Un guardia urbano de ese distrito avisa que la reapertura de las discotecas, a partir de este jueves, traerá una nueva oleada de robos. Antes de la pandemia, varios grupos de mangantes se escondían en unos lavabos de una panadería en la calle de Hospital para repartir sus trofeos: móviles, ordenadores, dinero, etc. "Hemos recuperado portátiles robados en la plaza del Macba", explica este agente. En muchas ocasiones, los carteristas aprovechan el estado de embriaguez de sus víctimas para desvalijarlas.

COCHE PATRULLA 

Agrupados en la asamblea Acció Riera Baixa, los vecinos reclaman un coche patrulla que vigile de manera permanente este peligroso enclave. Se ha hecho en el pasado, pero ahora mismo no hay recursos suficientes, según explica este agente. "Esto es un punto de briefing de ladrones", bromea. Se han realizado vigilancias de 4, 7 y hasta de 14 horas. Cuando el patrulla falta, la intensidad de los robos vuelve a repuntar. Habitualmente, acostumbran a "respetar" a los locales, señala el mismo comerciante, aunque esa regla se rompe cuando llega una "nueva remesa" de ladrones, que no disciernen entre residentes y visitantes.

El portavoz de la plataforma vecinal, Santi Araña, discrepa de la supuesta falta de recursos policiales. "Cuando hay desahucios bien que hay policía", critica. Este vecino reclama unos servicios sociales "más fuertes" y una regulación en la ley de extranjería para facilitar la "acogida" y un trabajo para los inmigrantes".

PUNTO CONFLICTIVO DESDE LOS 90

Desde la plataforma Acció Raval, Ángel Cordero apoya a los vecinos de la zona en la petición de la patrulla, aunque subraya que la presencia policial permanente lo único que hace es desplazar los focos de inseguridad a otras calles como la de Maria Aurèlia Capmany. "Desde los años 90 siempre ha sido un punto muy complicado. Lo que ha evolucionado es la impunidad de los delincuentes por la falta de actuación", se queja Cordero, que reclama más medidas contra los multireincidentes. 

Los narcopisos, otro de los principales problemas de seguridad del Raval y de Ciutat Vella, no se encuentran en su mejor momento. Cuenta el activista vecinal que actualmente existen 10 puntos de venta, "una cifra que de momento podemos controlar". Describe una situación de "calma tensa" en la que las mafias "saben que no pueden hacer lo que quieran porque la policía vendrá más pronto que tarde. Ahora, los vecinos estamos organizados", afirma.

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