Personas en el Passeig del Born durante una noche
Barcelona blinda el Passeig del Born contra el ruido tras años de quejas: más policía, multas y amenaza de cierre
El Ayuntamiento activa una hoja de ruta en tres fases que impondrá recortes automáticos de horario a bares y comercios si no disminuye el ruido en la nueva Zona Acústica de Régimen Especial, que pretende acabar con los problemas que concentra la zona, repleta de locales de ocio nocturno y bares
La cuenta atrás ha comenzado para los restauradores, comerciantes y usuarios del ocio nocturno en el Passeig del Born.
El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado inicialmente el Plan Específico de Reducción de Ruido para la recién declarada Zona Acústica de Régimen Especial (ZARE) tras constatar que los niveles de ruido superan sistemáticamente los límites legales. Este trámite administrativo abre ahora un periodo de exposición pública antes de su entrada en vigor definitiva.
El documento municipal aprobado durante el mes de diciembre de 2025 establece una hoja de ruta punitiva. Si las medidas de concienciación iniciales fracasan, el consistorio aplicará recortes horarios automáticos en la actividad comercial y de restauración.
El Ayuntamiento ha establecido un plan que contempla hasta tres fases, que se revisarán cada nueve meses en una comisión de seguimiento. Con este plan, el consistorio intenta pacificar una de sus zonas de ocio más emblemáticas, pero que ha levantado el malestar de los vecinos de la zona, que han reclamado al consistorio en distintas ocasiones para que se tomen medidas que reduzcan el ruido.
Personas en la calle del Passeig del Born en una imagen de archivo
Desde el Gremi de Restauració recuerdan que se trata de la segunda ocasión que el distrito intenta aprobar estas restricciones. En la primera ocasión, explican, la entidad liderada por Roger Pallarols presentó alegaciones que tumbaron el plan municipal.
Un problema cronificado
La intervención municipal responde a una realidad insostenible avalada por los datos. Según el informe acústico que sustenta el plan, los sonómetros ubicados en puntos clave como el Passeig del Born 19 y 25, o la calle Rec 44, han registrado superaciones continuadas del límite de 65 dB(A) en horario nocturno, especialmente los jueves, viernes y sábados. Este dato supera, con creces, el límite que establece las ordenanzas municipales, fijado en 10 dB(A).
El Passeig del Born actúa como un 'agujero negro' acústico que concentra una presión vecinal y una conflictividad inmensamente superior a la de cualquier otra zona del entorno.
El informe revela un dato estadístico demoledor que justifica la intervención urgente: la densidad de quejas por hectárea. Mientras que en el conjunto del distrito de Ciutat Vella se registran unas 16 quejas por hectárea, en la ZARE del Passeig del Born la cifra se dispara hasta las 221.
Suciedad generada por jóvenes en uno de los botellones de Barcelona / ARCHIVO
El análisis de las quejas vecinales de 2023 y 2024 revela que el foco del conflicto se ha desplazado del interior de los locales a la vía pública. En 2024, el 64,5% de las quejas gestionadas por la Guardia Urbana estuvieron motivadas por personas haciendo ruido o fiesta en la calle, mientras que un 28,7% se relacionaron directamente con la actividad de los locales, según los datos municipales.
El fenómeno del botellón, las despedidas de soltero y las aglomeraciones a la salida de los bares son los principales causantes del malestar.
Consumo de drogas y conflictividad
Pero el ruido no es el único problema que señala el Ayuntamiento. Los informes integrados en el plan alertan de una dinámica preocupante de madrugada.
En concreto, el informe de los Promotores Ambientales detalla que "el gran consumo de estupefacientes y bebidas alcohólicas en la zona provoca que a altas horas de la noche la receptividad baje drásticamente y la conflictividad aumente".
Esta situación deriva en problemas de seguridad explícitos, documentándose "más robos, discusiones y peleas" como consecuencia directa de este ambiente.
El paseo del Born está entre el antiguo mercado del Born y la Iglesia de Santa María del Mar / HUGO FERNÁNDEZ
Por su parte, los Técnicos de Intervención Social (TIS) corroboran esta tendencia negativa reportando un "notable el incremento de conductas ruidosas", mientras que el Servicio de Mediación Nocturna señala como fuentes principales del conflicto "las aglomeraciones de gente que ocupan la vía pública, discusiones verbales y los botellones".
El mecanismo de las tres fases
El plan diseñado por el Distrito de Ciutat Vella no impone recortes inmediatos, pero sí un calendario estricto de evaluaciones cada nueve meses. El protocolo de actuación se estructura en un sistema escalonado de tres etapas, cuyo avance está condicionado a los resultados de las mediciones sonoras.
En la actual Fase 1, se preservan los horarios vigentes, pero se impone un cumplimiento estricto de nuevas medidas técnicas y campañas de concienciación. Si tras los primeros nueve meses la evaluación acústica resulta favorable, se establece un régimen de mantenimiento. Por el contrario, si la evaluación inicial es desfavorable, el sistema activa automáticamente medidas correctivas más severas.
El paseo del Born, con la Iglesia de Santa María del Mar al fondo / HUGO FERNÁNDEZ
Se transita así a la Fase 2 (Restricción Parcial), donde se impone una reducción colectiva de una hora en el cierre de terrazas y locales. De persistir el incumplimiento de los objetivos acústicos tras esta medida, se ejecutará la Fase 3 (Restricción Máxima), facultando al Ayuntamiento para decretar un recorte de hasta dos horas en el horario de actividad respecto a la situación original.
Ofensiva contra la venta de alcohol y nuevas obligaciones
Una de las novedades más contundentes del plan afecta a las tiendas de alimentación, bodegas y supermercados de conveniencia. El Ayuntamiento ha identificado estos comercios como suministradores clave para el consumo de alcohol en la vía pública.
Por ello, en las Fases 2 y 3, estos establecimientos tendrán la obligación de cerrar entre las 23:00 h y las 07:00 h todos los días de la semana.
El plan establece obligaciones técnicas de cumplimiento inmediato para las 18 actividades de restauración y los 31 módulos de terraza existentes en la zona ZARE, con el fin de mitigar el ruido.
El Paseo del Born en una imagen de archivo / ARCHIVO
En primer lugar, se exige la adecuación del mobiliario mediante la instalación de tapones de goma o silicona en mesas y sillas, así como el plastificado de las cadenas de seguridad para eliminar ruidos de impacto y metálicos. Asimismo, la normativa responsabiliza a los locales de la gestión de colas en el exterior, requiriendo sistemas como códigos QR o avisadores para evitar aglomeraciones.
Finalmente, para reducir el impacto sonoro de los accesos durante la madrugada, se implementa una política de prohibición de reentrada, impidiendo que los usuarios vuelvan a acceder al local una vez lo hayan abandonado.
Más policía y sanciones
Para garantizar el cumplimiento de estas medidas, el plan incluye una memoria económica que destina 154.000 € anuales extras. La mayor partida, 120.000 €, se dedicará al refuerzo específico de la Guardia Urbana en la zona ZARE.
El régimen sancionador también se endurece. Las multas no serán solo económicas. El Ayuntamiento aplicará la "graduación de sanciones" para imponer los castigos máximos permitidos a los reincidentes.
En casos de infracciones muy graves por ruido en terrazas, se contempla la revocación de la licencia y la inhabilitación del titular por un periodo de un año. Para los locales, las sanciones pueden implicar el precinto de la actividad o la reducción forzosa del horario.
Agentes de la Guardia Urbana en Barcelona / GUB
La excepción de la Placeta Montcada
El estudio acústico previo ha servido para delimitar quirúrgicamente la zona, dejando fuera áreas que, sorprendentemente, no cumplían los requisitos para ser ZARE. Es el caso de la Placeta Montcada, número 6.
Aunque está a pocos metros del foco del problema, los sonómetros instalados allí demostraron que no se superaban los límites de ruido de forma continuada (solo de manera puntual), a diferencia de los medidores del Passeig del Born 19, 25 y la calle Rec 44, que sí registraron superaciones sistemáticas.
Una comisión de seguimiento
Para garantizar que no se toman decisiones arbitrarias, el plan formaliza la creación de una Comisión de Seguimiento específica. Este órgano no será solo técnico; integra a una variedad de actores: desde gremios de restauración y hoteles hasta plataformas vecinales como "Xarxa Veïnal Contra el Soroll (XAVECS)" o la Sindicatura de Greuges.
Esta mesa será la encargada de analizar trimestral o semestralmente si se cumplen los objetivos y, crucialmente, tendrá voz para debatir si se activa el "botón rojo" del cambio de fase hacia restricciones horarias más duras.