Caserón de calle Avenir de Barcelona donde hasta ahora tenía su sede Almacenes El Águila / MA

Caserón de calle Avenir de Barcelona donde hasta ahora tenía su sede Almacenes El Águila / MA

Economía

Almacenes El Águila también se fuga de Barcelona a Madrid

En la turbulenta historia de esta compañía aparecen el multimillonario Julio Muñoz Ramonet y el dictador dominicano Trujillo

26 marzo, 2019 00:01

Noticias relacionadas

La veterana compañía Almacenes El Águila ha trasladado su domicilio social desde una mansión de la barcelonesa calle de Avenir, entre Muntaner y Aribau, en la parte alta de la ciudad, al número 25 de la calle Pajaritos, en Madrid.

Almacenes El Águila se suma así a las más de 6.000 empresas de todo pelaje que han salido de Cataluña desde que Artur Mas inició el fracasado proceso separatista hace más de cinco años.

EL ÁGUILA Y EL SIGLO

Con este movimiento societario desaparece del censo corporativo catalán una entidad con casi ochenta años de historia. En su día fue propietaria de las tiendas del mismo nombre situadas en la plaza Universidad de Barcelona, esquina Pelayo. El edificio que las albergaba estaba coronado por una gran águila.

Los anales de esta sociedad son apasionantes. La fundó en los años 50 del siglo pasado el multimillonario, financiero y empresario Julio Muñoz Ramonet. Tenía por objetivo hacerse con la propiedad de los almacenes El Águila, pertenecientes a Pedro Bosch Labrús, que vendían productos textiles a muy bajo coste. Muñoz también era dueño de los almacenes El Siglo, sitos en la Rambla.

Jardines de la casa de Julio Muñoz Ramonet

Jardines de la casa de Julio Muñoz Ramonet



ESTRAPERLISTA

En plena posguerra civil, Muñoz Ramonet protagonizó una sonada boda, al casarse con Carmen Villalonga, hija de Ignacio Villalonga, el todopoderoso presidente del Banco Central, tercero del sistema financiero en aquella época, tras Banco Español de Crédito (Banesto) y Banco Hispano Americano (Hispamer).

Julio Muñoz amasó una de las mayores fortunas del país gracias al estraperlo y el tráfico de algodón que compraba para abastecer su vasto imperio de factorías textiles. El empresario falleció en 1991. Legó una parte de sus bienes, incluyendo su fastuosa colección de obras de arte, que comprendía medio millar de piezas, al Ayuntamiento de Barcelona.

Tras décadas de pleitos, el consistorio apenas ha conseguido recuperar unas pocas obras.

HILATURAS DE FABRA Y COATS

La familia Muñoz ha desencadenado más de 300 litigios y ha presentado un recurso tras otro, gracias a los cuales ha logrado frenar la incautación de la colección de Julio Muñoz.

Lo que sí está en manos del Ayuntamiento desde hace varios años es el caserón modernista de calle Muntaner/Mariano Cubí. Lo erigió el arquitecto Enrique Sagnier Villavecchia en 1913.

Julio Muñoz compró en 1945 el solar y las construcciones a Camilo Fabra Fontanills, primer marqués de Alella y alcalde de esta población a finales del siglo XIX. Fabra fue un destacado industrial textil, que entre otros negocios poseía la firma Hilaturas de Fabra y Coats, que todavía sigue viva y coleando.

JOYAS PICTÓRICAS

Los preciosos jardines del palacete de Muntaner, con un marcado aire romántico, permanecen abiertos al público.

Las nobles estancias estaban repletas de cuadros de Berruguete, Casas, Fortuny, Goya, Murillo, Ribera,  Sorolla, Urgell, Velázquez y Zurbarán.

También incluían Botticelli, Delacroix, El Greco, Rafael, Rembrandt, Monet, Renoir, Tiépolo y Tiziano.

RAFAEL LEÓNIDAS TRUJILLO

Cuando los funcionarios del Ayuntamiento entraron en el inmueble para tomar posesión, tras décadas de pleitos, el grueso de los cuadros había desaparecido.

Almacenes El Águila tuvo en los años cincuenta del siglo pasado un socio de relumbrón: nada menos que el dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo Molina.

En los años 60, la viuda de Trujillo, María de los Ángeles Martínez de Alba, se enzarzó en demandas contra Muñoz por la propiedad de varios paquetes de acciones de Almacenes El Águila.

SUSPENSIÓN DE PAGOS Y QUIEBRA

En 1969 la Audiencia Territorial de Barcelona dispuso que la empresa quedase bajo administración judicial. Un par de años más tarde, El Águila promovió suspensión de pagos. Y en 1975, la viuda de Trujillo instó la quiebra necesaria.

En esa misma década, el establecimiento de plaza Universidad cerró sus puertas para siempre. En 1981 un incendio devoró el edificio entero. Hoy el inmueble aloja viviendas privadas.

Edificio de nueva construcción que en su día albergó la sede de Almacenes el Águila (Googlemaps)

Edificio de nueva construcción que en su día albergó la sede de Almacenes el Águila (Googlemaps)



Almacenes El Águila retiene hoy unos pocos activos y ha quedado adscrita como filial al 100% de Clover Capital, potente promotora inmobiliaria que la familia Muñoz emplea para levantar cientos de pisos en los solares que antaño ocuparon sus fábricas de hilados y tejidos.

MÁS PLEITOS Y ALMACENES EL BARATO

En la actualidad, Almacenes El Águila está administrada por Manuel Castelo Muñoz, hijo de la fotógrafa Isabel Muñoz Villalonga y nieto de Julio Muñoz Ramonet.

Castelo ha aparecido hace pocas semanas en uno de los infinitos pleitos que tiene la familia con el Ayuntamiento.

En febrero último, la Audiencia Provincial de Barcelona dictaminó que sendas obras de El Greco y Goya, cuyo valor se cifra en 7,5 millones, forman parte del legado que Julio Muñoz dejó al Ayuntamiento. Castelo sostenía que eran suyas.

Hasta su recentísimo traslado a Madrid, Almacenes El Águila estaba domiciliada en la calle Avenir, en otro imponente caserón contiguo a la mansión de Muntaner/Mariano Cubí, que antaño fue la residencia de Florinda Ramonet, madre de Julio Muñoz Ramonet. Un tío de Florinda fue el propietario de otra casa comercial legendaria de Barcelona, los almacenes El Barato.