El Bicing, el servicio de bicicletas compartidas del Ayuntamiento de Barcelona, estará inoperativo a partir del próximo 8 de octubre debido a la convocatoria de una huelga indefinida por parte de la plantilla. Los empleados están hartos de la precariedad laboral que padecen desde hace años y se han propuesto revertir la situación echando un pulso a la empresa que gestiona el servicio desde enero de 2019. Pedalem Barcelona, la unión temporal de empresas (UTE) formada por Cespa, filial de Ferrovial, y PBSC del Canadá, se enfrenta a un conflicto laboral liderado por los sindicatos CGT y Cobas, mayoritarios en el comité de empresa.

Los trabajadores están dispuestos a secundar la huelga el tiempo que sea necesario para conseguir una mejora sustancial en sus condiciones laborales. Hastiados, los empleados del Bicing quieren poner punto y final a una serie de prácticas habituales por parte de la empresa que se prolongan de anteriores concesiones. Las horas extras, los impagos, la precariedad, los bajos sueldos y otra serie de irregularidades laborales han sido hasta ahora el pan de cada día en el Bicing, según afirman los sindicatos. 

850 EUROS BRUTOS

Así lo asegura a este medio Sergio Fernández, miembro de la CGT de Bicing. El empleado, que lleva varios años en plantilla, desgrana la "precariedad laboral" que sufren los empleados de la empresa. Fernández destaca que primero ofrecen un buen sueldo para “llamar la atención” a los posibles empleados con contratos indefinidos o de larga duración y buenas condiciones de trabajo, además de cobrar una retribución “favorable”.

Por contra, cuando ya están fichados y supuestamente cotizando, les dejan con el caramelo en la boca. El trabajador asegura que durante los tres primeros años la plantilla cobra solamente 850 euros mensuales brutos y que después, supuestamente, se les incrementa el sueldo. Pero pocos han logrado ver este aumento.

IMPAGOS

Además de los sueldos irrisorios, Fernández también denuncia los constantes impagos de la empresa a sus empleados. Según él, la compañía estuvo prácticamente dos años sin pagarlos y fue “hace poco” cuando se les ofreció a los empleados una “bufanda” de 3.000 euros para compensar los impagos. En este sentido, el miembro de la CGT de Bicing explica que el conflicto hace tres años que perdura y que por aquél entonces ya se convocó huelga indefinida para reclamar mejoras laborales. Fue en julio de 2017, cuando la plantilla secundó un paro de 15 días para pedir, entre otras cuestiones, un aumento salarial.

Ahora, la CGT exige a la empresa unos salarios justos –ya que muchas veces el sueldo se congela en 850 euros mensuales brutos–, condiciones sociales dignas y un sólo convenio para toda la plantilla, ya que actualmente hay dos tipos de contratos repartidos al 50%. Fernández matiza que no es que los empleados que forman parte de un convenio tengan unas condiciones más favorables que los otros, sino que “la precariedad está repartida a partes iguales”.

OTRAS RECLAMACIONES

Los empleados de Bicing exigen que la empresa complemente hasta el 100% del salario las bajas por accidente laboral, pasar a fijos a los empleados que lleven más de seis meses en la sociedad y la hospitalización e intervención quirúrgica de los mismos cuando sea necesario.

Además, desde la dirección de la CGT en Barcelona se asegura que se reclamará incrementar los pluses de nocturnidad, que actualmente se pagan a 170 euros aproximadamente, y también los fines de semana, que son remunerados con un coste parecido al de la tarifa nocturna.

CULPAN AL AYUNTAMIENTO

En este sentido, Julio Manuel Moreno ha explicado que debería ser el Ayuntamiento de la ciudad quien estableciera unas “condiciones más dignas” para los empleados en el contrato de la licitación del servicio. El miembro de la CGT y el resto del comité de la empresa responsabilizan al consistorio de la ciudad la falta de diálogo con los trabajadores de las compañías adjudicatarias.

Cabe recordar que el Ayuntamiento de Barcelona es el propietario del Bicing a través de la empresa pública Barcelona de Serveis Municipals (B:SM). En vez de gestionar directamente el servicio, el gobierno municipal --tanto el de Ada Colau como anteriores-- apostó por externalizarlo, y ahora entiende que dicha externalización les permite desentenderse del conflicto laboral al considerarlo una cuestión interna de la propia compañía. 

El Bicing de Barcelona cuenta con una flota de 7.000 bicicletas –6.000 de mecánicas y 1.000 de eléctricas– y unos 150 empleados. La UTE Pedalem Barcelona ganó el concurso para la adjudicación por un importe total de 162,9 millones de euros para un período de diez años.

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