La cuentas de la empresa Prénatal España, de artículos para recién nacidos y futuras mamás, se han convertido en un pozo sin fondo que la pandemia del coronavirus ha ahondado sobremanera.

La firma está controlada por capitales italianos. Acumula sobre sus espaldas la friolera de 14 años seguidos de pérdidas. Y lo que es peor, a corto plazo la previsión apunta a que los números rojos continúen inundando el balance.

Los directivos de la casa, con más moral que el Alcoyano, estiman que el punto de equilibrio entre ingresos y gastos tal vez se alcance “a medio plazo”. La sede española de Prénatal radica en la calle Metalurgia de Barcelona.

ERTE Y ALQUILERES

En el vírico 2020, la compañía se vio forzada a aplicar una serie de medidas drásticas. Presentó “ertes” entre el 14 de marzo y el 10 de julio pasados que afectaron al 98% de los 200 empleados. El cierre forzoso de los establecimientos se suplió mediante la venta telefónica y la web de comercio electrónico.

Además, se mantuvieron conversaciones con los caseros para solicitarles una rebaja de los alquileres que se abonan por las tiendas, todas ellas pertenecientes a terceros. El recorte medio logrado se sitúa en el 18% de las rentas.

Acceso a una tienda Prénatal / FB



ITALIA AL RESCATE

Asimismo, Prénatal solicitó a Banco Santander un crédito de 2 millones avalado por el ICO. Por último, su accionista italiana Artsana le inyectó fondos de 5,7 millones para rellenar los descubiertos contables. El año anterior, la aportación había sido de 4,1 millones.

Las iniciativas adoptadas no impidieron que la facturación se desplomase un 19% y se contrajera de 19 a 15,3 millones, que es la cota mínima que se registra desde los años ochenta. Las pérdidas finales se dispararon de 1,2 a 5,4 millones.

DE LA EXPANSIÓN AL OCASO

Tras casi 20 años de declive, las magnitudes que refleja el balance de Prénatal son demoledoras. La entidad barcelonesa cuenta con unos fondos propios de 3,1 millones, pero las pérdidas pendientes de compensar se elevan a nada menos que 110 millones. En estas dos décadas aciagas, Artsana lleva desembolsados casi 100 millones para evitar el desplome de Prénatal España.

La marca italiana desembarcó en el mercado ibérico en 1962. A la sazón, el país registraba altas tasas de nacimientos. Gracias a ellas el negocio experimentó crecimientos vertiginosos y la enseña se encaramó al liderato de la península. Durante 44 años, Prénatal fue una máquina de ganar dinero y repartió jugosos dividendos a su matriz transalpina.

DEBACLE

A comienzos del presente milenio, el negocio frenó su avance y capotó. En 2007, por vez primera en su historia, contabilizó números rojos. Catorce ejercicios después, Prénatal sigue anclada en las pérdidas.

Desde su cumbre histórica de ventas, coronada en 2003 con 142 millones, Prénatal ha perdido el 89% de su facturación, ha licenciado a 550 empleados, ha cerrado 80 tiendas y embalsa un quebranto total de 127 millones.

La red comercial comprende ahora 31 locales, 3 franquicias y 10 corners en El Corte Inglés. El año pasado inauguró seis instalaciones en Madrid, Zaragoza, Santander, Pamplona, Huelva y Santiago. De forma paralela bajaron la persiana dos franquicias sitas en Marbella y Salamanca.

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