La red de platerías Rabat cerró en 2020 un ejercicio aciago, el peor que se recuerda desde la fundación del negocio en 1979. El cerrojazo de sus locales entre marzo y junio, añadido a las posteriores restricciones impuestas por las autoridades, mermaron la afluencia de clientes. A ello se sumó la huida de los turistas, que constituían un filón inagotable.

RELOJES Y ANILLOS

Los avatares pandémicos se plasmaron en las cuentas en una demoledora rebaja de los principales epígrafes. La cifra de negocio de Grupo Rabat se desplomó de 120 a 73 millones. Los productos más vendidos de largo fueron los relojes. En menor medida figuran los anillos, collares, pulseras y otros artículos de joyería.

Por los primeros recaudó 54 millones, contra los 94 millones del año anterior. Los segundos contribuyeron con 17 millones, frente a 22 millones en 2019. El resto corresponde a otros artículos.

Tienda de Grupo Rabat en paseo de Gràcia / MA



NÚMEROS ROJOS

Las existencias, es decir, el producto listo para la venta, están valoradas en 62 millones. Permanecen guardadas bajo siete llaves en las cajas acorazadas de los establecimientos Rabat.

La cuenta de resultados de 2020 se saldó con un drástico cambio de signo. El superávit de 5,2 millones declarado hace dos años se transformó el pasado ejercicio en una pérdida de 2,3 millones. Tal viraje provocó una reducción del dividendo de 880.000 a solo 36.000 euros, estos últimos cargados contra las reservas sociales.

FONDOS PROPIOS Y PASIVOS FINANCIEROS

Grupo Rabat articula sus actividades por medio de 16 empresas filiales. Todas ellas dependen de la holding Grup Flash Rabat, domiciliada en una de sus tiendas del paseo de Gràcia de Barcelona.

Dicha corporación anotaba a la conclusión del pasado año unos activos consolidados de 93 millones, un patrimonio neto de 20 y una deuda bancaria de 51 millones.

LIQUIDEZ

De esta última cantidad, 10 millones corresponden al préstamo recibido de un fondo de inversión con vencimiento en 2024. Tal crédito está sujeto al cumplimiento de determinadas ratios.

Edificio de la joyería Rabat iluminado en el paseo de Gràcia / VM



El ejercicio pasado, Rabat no pudo alcanzar los niveles mínimos, por lo que con arreglo al contrato de préstamo el fondo podría darlo por vencido y exigir el pago inmediato. Pero la sangre no llegó al río y el acreedor extendió a Rabat una dispensa temporal.

EN EL PUNTO DE MIRA DE HACIENDA

Grupo Rabat mantiene desde hace años serios encontronazos con la Agencia Tributaria. En 2017 el fisco le propinó liquidaciones correspondientes al impuesto de sociedades y el IVA de 2011 y 2012, por importe total de 6,7 millones.

Rabat presentó un escrito solicitando el aplazamiento de pago. Hacienda no contestó y directamente dictó providencias de apremio para determinadas cantidades. La empresa se vio obligada a abonarlas.

La segunda ofensiva se produjo en junio de 2020. Hacienda informó a Rabat de que iniciaba actuaciones fiscalizadoras relativas al impuesto de sociedades de 2015 a 2017 y el IVA de 2014 a 2017. En el momento de formular las cuentas se desconocía el desenlace de esta nueva actuación tributaria.

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