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Aplicar el tope a los precios del alquiler o no hacerlo. Los modelos de ciudad de Barcelona y Madrid se contraponen en un momento en que la crisis de acceso a la vivienda se ha enquistado como el mayor problema para los ciudadanos españoles.

Mientras el alcalde de la capital catalana, Jaume Collboni, sacó pecho de la ley de vivienda en el Senado, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, criticó que la regulación no ha hecho más que agravar el problema al sacar vivienda del mercado.

El modelo de Barcelona

Barcelona fue la primera ciudad de todo el Estado en aplicar la regulación de las zonas tensionadas y topar el alquiler de uso habitual. Más recientemente, gracias a la ley aprobada en la Generalitat, ha anunciado que controlará las rentas también en el temporal y el de habitaciones.

Un control que, según los datos difundidos por Collboni, ha permitido reducir el precio del arrendamiento un 4,9% entre el segundo trimestre de 2024 y el segundo de 2025, frenando así el incremento cercano al 80% registrado en la última década.

Vistas de barcelona Ayuntamiento de Barcelona

Según el alcalde, una familia en Barcelona paga 220 euros menos de lo que lo haría si no se hubiera regulado el mercado.

El modelo Barcelona tampoco se puede entender sin la decisión del ejecutivo local de eliminar las licencias de los 10.000 pisos turísticos de la ciudad. Unas viviendas que el consistorio confía en que vuelvan a su uso residencial y den cobijo a unos 25.000 ciudadanos.

Críticas a la ley de la vivienda

Para Almeida, en cambio, la repercusión que ha tenido la legislación estatal en materia de vivienda es “negativa” y afirmó que la ley de vivienda ha fracasado porque no ha hecho más que recortar la oferta.

“El estrangulamiento de la oferta, el excesivo intervencionismo, la desproporción entre las obligaciones del arrendador y arrendatario, así como la falta de vivienda son las causas que derivan en el problema de la vivienda”, argumentó el alcalde de Madrid en la cámara alta.

Además, se declaró totalmente en contra de topar el alquiler y avanzó que no lo apoyará hasta que no haya un lugar en el que "de forma consistente baje el precio del arrendamiento y no baje también el número de viviendas en el mercado".

El modelo de Madrid

Durante su intervención, Almeida destacó que Madrid tiene la mayor bolsa de reserva de suelo apta y finalista para vivienda asequible en Europa con proyectos de 10.700 viviendas en el suroeste de la ciudad -la llamada Operación Campamento- y el macro desarrollo Madrid Nuevo Norte para construir unos 10.500 pisos.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, en una imagen de archivo Jesús Hellín - Europa Press

Asimismo, defendió medidas de colaboración pública-privada para “hacerles la vida más fácil a los promotores” como el incentivo de dotar con más edificabilidad, es decir, más metros cuadrados, a quienes construyan más rápido o la rebaja del impuesto de construcciones, instalaciones y obras.

El gobierno municipal madrileño, además, introdujo la figura de la licencia básica, una autorización que permite empezar las obras nuevas de forma anticipada.

De hecho, el senador del PP José Ramón Díez de Revenga aseguró en la Comisión que si Alberto Núñez Feijóo logra entrar en el Gobierno en lugar de Pedro Sánchez en las próximas elecciones, el PP propondrá a toda España las recetas de Almeida.

“Que cada uno se apañe”

El modelo Madrid, sin embargo, levantó críticas entre los grupos parlamentarios. 

El senador socialista José Manuel Franco, criticó el modelo de gestión de Almeida y recordó que un 8% de las viviendas en Madrid están vacías, además de que la inversión en vivienda pública por habitante en Barcelona son 140 euros, mientras que en la capital española son 63 euros.

Vistas de Madrid Ayuntamiento de Madrid

El mayor parque de vivienda pública no es Madrid, es Barcelona con más de 12.000”, subrayó.

El senador de ERC Jordi Gaseni describió que el modelo de Madrid se basa en que “cada uno se apañe como pueda” y en dejar que el mercado se regule solo. Si bien tampoco quiso celebrar la gestión en Barcelona, Gaseni afirmó que, “al menos hay una dirección”.

La senadora de Más Madrid, Carla Delgado, contraatacó con que fondos buitre como Blackstone actúan en la ciudad expulsando a familias enteras y vendiendo sus viviendas por el triple de dinero.

Incentivar la inversión privada

Pese a que Almeida y Collboni presentaron modelos de ciudad que están a las antípodas el uno del otro, ambos coincidieron en que hay demasiadas trabas administrativas y se deben agilizar los trámites para movilizar suelo.

Asimismo, afirmaron que la producción industrializada es una de las maneras más rápidas de generar vivienda.

Antiguos ‘pisos contenedor’ de la avenida Carrilet de Barcelona reconvertidos en viviendas industrializadas Ayuntamiento de Barcelona

Aun así, Collboni fue un paso más allá y, en vez de mirar únicamente a largo plazo, se fijó en “cambiar las reglas del juego inmobiliario” en el presente.

“Estamos de acuerdo en que tiene que haber más construcción de vivienda, más generación de oferta, pero en ese mientras tanto, hasta que esas viviendas no se pongan a disposición de los ciudadanos, hay que tomar medidas”, señaló.

El alcalde de Barcelona se comprometió a levantar la regulación únicamente cuando las familias no destinen más del 30 % de sus ingresos al alquiler.

“Soy el primero que cuando una política pública no da resultados hay que cambiarla. Pero hay que tener datos oficiales, como con la regulación del 30% de reserva de vivienda protegida”, explicó.

Un caso, que no aplica de ninguna manera a la ley de vivienda: “Tenemos todos el mismo problema y, si una ciudad del PP no aplica la ley, es un error”.

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