Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de API de Barcelona

Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de API de Barcelona Òscar Gil Coy

Economía

Montserrat Junyent, presidenta del COAPI de Barcelona: “Los pisos turísticos que se eliminarán en 2028 acabarán en el mercado de venta”

La también presidenta de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Catalunya apuesta por implementar criterios como el aumento de la densidad en ciertas zonas de la ciudad para compensar el déficit de vivienda

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Barcelona, igual que el resto de ciudades españolas, afronta un acusado déficit de vivienda. Ante la falta de oferta, el Gobierno municipal liderado por Jaume Collboni ha sido uno de los que se ha atrevido a implementar políticas públicas drásticas como la no renovación de las licencias de los pisos turísticos a partir de 2028 o la aplicación del tope a los precios del alquiler en zonas tensionadas.

Medidas que, según Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Barcelona y de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Catalunya (AIC), generan inseguridad jurídica y tienen el resultado opuesto de lo que buscan: la retirada de pisos del mercado del alquiler.

A principios de año, la corporación impulsó el Pacto Transversal por la Vivienda junto a otros actores del sector para combatir la crisis habitacional y fomentar la colaboración público-privada ante la “falta de consenso” entre los grupos políticos para reformar medidas como el 30%.

En una entrevista con Metrópoli, Junyent plantea alternativas a corto plazo como la reducción de los trámites burocráticos y la posibilidad de incrementar la densidad residencial en determinadas áreas de la ciudad, entre ellas el Eixample.

Según datos del COAPI de Barcelona, en 2025 el 23% de la compra de viviendas en la ciudad correspondió a ciudadanos extranjeros. ¿A qué se debe?

Barcelona es atractiva para los extranjeros por la climatología, la oferta gastronómica, la comodidad, la facilidad en los desplazamientos y porque es una ciudad abierta y cosmopolita. Atrae a ese perfil de comprador que sobre todo busca el teletrabajo.

¿Cree que la compra de vivienda por parte de extranjeros acelera la expulsión de los barceloneses que no se pueden permitir alquilar o comprar en la ciudad?

Que sea cierto que compren viviendas no quiere decir que tenga unas consecuencias directas en el mercado interno. El problema básico -para no desenfocarlo- es siempre la falta de oferta. Todas las tensiones del mercado se ven afectadas por este déficit. Puede parecer que los extranjeros expulsan “a los de casa”, pero la realidad es que falta vivienda para todo el mundo.

Y Barcelona tiene unas limitaciones para crecer…

Sí, tiene límites naturales: el mar, la sierra de Collserola y el Tibidabo… Eso dificulta el crecimiento de la ciudad en sí misma. Hay otras ciudades como Madrid, por ejemplo, que tienen la opción de ir creciendo con las áreas adyacentes. Aquí tenemos el área metropolitana y, con la pandemia y el cambio al teletrabajo, llegamos a pensar que iba a suponer una descongestión de Barcelona, pero el tiempo está diciendo que no es así. El problema de la movilidad es muy relevante y lo estamos viendo estos días con todas las incidencias en Rodalies. Las personas que trabajan fuera de Barcelona tienen serios problemas y eso significa que quizás tenemos que repensar el modelo de país.

Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de API de Barcelona

Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de API de Barcelona Òscar Gil Coy

Usted ha defendido en otras ocasiones que deberían replantearse los criterios de densidad residencial, ¿en qué sentido?

Hay una crisis profunda de vivienda y social y las soluciones que se están adoptando en estos momentos van absolutamente en la dirección opuesta. Los resultados dicen que no hemos conseguido dar respuesta habitacional a todas esas necesidades. Hay que construir más, sí, especialmente vivienda asequible, pero eso es un proceso largo. ¿Cómo podemos dar una respuesta inmediata? Con la densidad. Barcelona cuenta con zonas como el Eixample, donde hay viviendas de gran superficie. Habría que facilitar las segregaciones y flexibilizar la normativa administrativa para ello.

¿Qué otras medidas proponen para incrementar la oferta?

Se habla de poner más suelo en el mercado y se han hecho muchas operaciones para ello, pero no es razonable que después se tarde una media de dos años para obtener una licencia. Se deben flexibilizar y reducir los trámites administrativos. También se tiene que hacer un texto refundido de toda la normativa. Además, Barcelona tiene otras características que se tendrían que analizar bien. Algunos barrios como Gràcia y Sants tienen lo que antes se llamaban “las trastiendas”, donde vivían los comerciantes. Tendríamos que dar una oportunidad a este tipo de perfil de construcción y de residente en planta baja. Ahí hay un camino a explorar.

Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de API de Barcelona

Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de API de Barcelona Òscar Gil Coy

¿Y la construcción vertical? En el 22@ se permite construir más alto

En el 22@ se ha permitido, pero son áreas que están más a las afueras. No creo que Barcelona tenga que aplicar de forma general este aumento de altura en todos los barrios y en cualquier circunstancia. Ahora bien, en determinadas partes, cuando se construya obra nueva o se rehabiliten edificios, podría estudiarse la posibilidad de añadir dos o tres plantas más. En cualquier caso, esa decisión ya es una cuestión de modelo de ciudad.

Hay unas 10.000 licencias de pisos turísticos que no se renovarán a partir de 2028. ¿Comparte la previsión del Ayuntamiento de que esas viviendas pasarán al mercado residencial? ¿Qué escenario prevé?

Todavía está por ver qué decidirá individualmente cada uno de los afectados. En todo caso, lo que nos llega a través de nuestros agentes es que la percepción apunta a que pasarán a la venta. El perfil mayoritario es el de pequeño propietario y lo que buscan es tranquilidad. Ante esa inseguridad jurídica, vemos que muchas viviendas en venta en estos momentos proceden del mercado del alquiler. También quiero resaltar que, cuando se hizo el anuncio de acabar con los pisos turísticos, se generó un mensaje de esperanza para el que tiene un problema de acceso a la vivienda. Y yo no soy nada optimista con que esa medida vaya a traducirse en un incremento de viviendas hacia el alquiler.

Montserrat Junyent, presidenta del Colegio de API de Barcelona

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Frente a esa inseguridad, el Ayuntamiento de Barcelona tiene instrumentos como la Bolsa de Vivienda que se supone que da cobertura frente a impagos. ¿Por qué no termina de funcionar?

Cuando se trata de iniciativas vinculadas a la administración siempre existe una cierta desconfianza. Hay entidades privadas sin ánimo de lucro como Hàbitat3 -de cuyo Patronato formo parte-, que han impulsado programas parecidos y que han recibido mayor aceptación. En cambio, la administración genera desconfianza porque cambian las reglas del juego a la mitad del mandato o incluso porque hay una percepción de que la información facilitada podría utilizarse en su contra. Desde el COAPI hemos firmado convenios para implementar estos modelos, pero cuesta mucho. Sobre el papel está muy bien, pero después hay casos de okupaciones, que son muy pocos, en los que los propietarios tardan cinco años en recuperar un piso y ello disuade a muchos propietarios de volver a destinar sus inmuebles al alquiler asequible.

¿Percibe una mayor voluntad por parte de las administraciones para combatir la crisis de vivienda?

Es verdad que se ponen encima de la mesa propuestas concretas y viables. Voluntades políticas las oímos cada día, como en su día el tema de flexibilizar el famoso 30%, pero acabamos secuestrados siempre por la aritmética de los partidos y de esos pactos, y no se llegan a aplicar. Si nos interesa la vivienda, tendríamos que desbloquear todas las medidas que hoy están paralizadas. Al final, nosotros, como agentes, lo que queremos es un mercado tranquilo, estable, que genere confianza. Y todo lo que está sucediendo va en línea absolutamente contraria.