El cartel de Brandy Melville en el paseo de Gràcia de Barcelona

El cartel de Brandy Melville en el paseo de Gràcia de Barcelona Metrópoli

Economía

La polémica Brandy Melville relevará a Nespresso en el paseo de Gràcia

La firma de moda de origen italiano, que acumula acusaciones por racismo, acoso y su política de talla única, abrirá su nueva tienda en el eje prime de la capital catalana

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La polémica marca de moda juvenil Brandy Melville se expande en Barcelona.

La firma italiana, fundada por Stephan Marsan, abrirá una nueva macrotienda en el paseo de Gràcia de la capital catalana, situándose en uno de los ejes comerciales más cotizados y exclusivos de la ciudad, donde ya posee una pop up store ubicada en el número 37 que inauguró en 2019 en el número 37, muy cerca de la nueva tienda.

Se trata de la marca reconocida como la favorita entre las adolescentes, pero que en los últimos años se ha visto envuelta en polémicas por sus prácticas discriminatorias, acusaciones de acoso y su estricta política de talla única, que ha recibido críticas por excluir a personas con una talla más grande y promover un estándar de belleza física muy limitado.

El nuevo local de Brandy Melville en el paseo de Gràcia de Barcelona

El nuevo local de Brandy Melville en el paseo de Gràcia de Barcelona A.R.

Previamente, la empresa ya había tenido un local en el famoso paseo barcelonés, que inauguró en 2013 en este eje prime, aunque lo acabó cerrando.

Antiguo local de Nespresso

El nuevo establecimiento ocupará el espacio que hasta el año 2020 perteneció a la marca Nespresso y que cerró durante la pandemia por su traslado a Rambla Catalunya. Tras la salida de la marca de Nestlé, que había ocupado el local durante 15 años, el inmueble se ha mantenido en alquiler.

Ubicado junto al Boulevard Rosa, el local había sido la anterior ubicación del cine Publi, que cerró en 2005.

Esta apertura suponela cuarta tienda de la firma en el centro de la capital catalana y consolida su red de cerca de un centenar de tiendas a nivel mundial, seis de ellas en España. Brandy Melville tiene una tienda en el número 245 de la calle Roselló y en el 6 de Portal de l'Àngel, además de la ya mencionada pop up store, que se desconoce si se mantendrá abierta por el momento, ya que se encuentra a poco más de un centenar de metros de la nueva tienda.

Exterior de una tienda de Nespresso en Barcelona

Exterior de una tienda de Nespresso en Barcelona

La dictadura de la talla S

El pilar comercial de Brandy Melville, y una de sus estrategias más criticadas, es su negativa a fabricar prendas más allá de la talla S. El propio fundador dio la orden de retirar cualquier talla superior de las tiendas europeas y estadounidenses por una "cuestión de imagen", según publicó en 2021 la periodista Kate Taylor en Business Insider.

Esta decisión ha recibido numerosas críticas de usuarios y compradores, además de que expertos en psicología han advertido del grave peligro que este modelo "exclusivo" supone para la salud mental y la autoestima de las adolescentes, pudiendo fomentar la aparición de trastornos de la conducta alimentaria.

A esta exclusión corporal se le suma una nueva polémica. Este mismo mes de junio, la marca ha ordenado el cierre y desmantelamiento de todos los probadores en sus tiendas de Estados Unidos.

La pop up store de Brandy Melville en Barcelona

La pop up store de Brandy Melville en Barcelona Metrópoli

La medida, que ha causado un gran revuelo en redes sociales, fue justificada por los empleados como una respuesta a los actos de vandalismo derivados de un reto de TikTok, donde las jóvenes pegaban chicles en las cortinas de los probadores.

Racismo y acoso

Detrás de la imagen de ropa casual y de estilo californiano se esconde una estructura empresarial que ha sido denunciada por extrabajadores. Documentales como 'Brandy Hellville y el culto a la moda rápida', de HBO y reportajes de investigación han destapado prácticas laborales cuestionables.

Exdirectivos de la marca han confirmado que Marsan ordenaba despedir a empleadas si engordaban o no encajaban en el canon de la marca. La política aplicada por el directivo buscaba mujeres jóvenes, caucásicas y muy delgadas. Las mujeres de otras etnias eran habitualmente relegadas a trabajar en el almacén, ocultas al público.

Además, según han relatado distintas extrabajadoras en un reportaje en una revista universitaria de California, se aplicaban filtros de contratación abusivos, en los que para conseguir un empleo, a las adolescentes se les pedía enviar fotos de cuerpo entero al fundador, bajo la excusa de "controlar las tendencias".

El nuevo local de Brandy Melville en el paseo de Gràcia de Barcelona

El nuevo local de Brandy Melville en el paseo de Gràcia de Barcelona Metrópoli

Se han registrado múltiples denuncias por comportamiento inadecuado contra altos directivos, como Jessy Longo. Además, en tiendas insignia como la de Nueva York, los responsables contaban con un sistema de luz roja accionado desde el piso superior para alertar a los encargados de qué clientas querían contratar basándose exclusivamente en su físico.

Tampoco escapa la presunta ideología extremista de su fundador. Antiguos empleados filtraron conversaciones de WhatsApp donde la cúpula directiva, liderada por Marsan, compartía imágenes de Hitler, memes racistas, contenido antisemita y fotografías denigrantes de las trabajadoras.

Facturación

A pesar de los múltiples escándalos que han salido a la luz en los últimos años, el modelo de negocio impulsado por el empresario Stephan Marsan sigue siendo altamente lucrativo.

Según datos de The Wall Street Journal, la compañía facturó más de 200 millones de euros en 2023, apoyándose en una legión de adolescentes captadas a través de la característica estética muy marcada en redes sociales como Instagram y TikTok.

La pop up store de Brandy Melville en Barcelona

La pop up store de Brandy Melville en Barcelona Metrópoli

Su éxito masivo se basó en este marketing digital. En lugar de usar publicidad tradicional o revistas, se asociaron con influencers de Instagram para vender la estética de la "chica americana natural y guay".

Opacidad

Las mismas investigaciones periodísticas revelaron que la marca opera mediante un complejo entramado de sociedades locales en cada país para eludir responsabilidades y minimizar su carga fiscal.

Además, los reportajes destaparon que gran parte de su ropa es fabricada en Prato (Italia) --una zona denunciada por albergar fábricas clandestinas con trabajadores explotados-- y termina engrosando los vertederos textiles del tercer mundo, como las inmensas montañas de ropa desechada en Accra (Ghana).