Cielo nublado en Barcelona en una imagen de archivo

Cielo nublado en Barcelona en una imagen de archivo Europa Press

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Llegan tres vaguadas de aire frío a Barcelona en pleno agosto: descenso de los termómetros y fuertes tormentas

Las irrupciones de aire frío dejarán algo de inestabilidad, tormentas de verano y una normalización de los termómetros en la capital catalana

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Tras unas semanas dominadas por la estabilidad y el calor sofocante, se prevé que un cambio de tendencia en la circulación atmosférica rompa con esta monotonía y alivie ligeramente los termómetros en Barcelona.

La llegada consecutiva de tres vaguadas de aire frío en capas medias y altas desestabilizarán el tiempo y alterarán la dinámica de estos últimos días.

Los primeros síntomas ya se han ido dando desde principios de semana con un aumento de la nubosidad y un índice de humedad al alza, lo que ha derivado en una sensación de bochorno de más de 10 grados por encima de la temperatura real.

El Parc Fluvial del Besòs en un episodio de lluvias

El Parc Fluvial del Besòs en un episodio de lluvias Diba

Tres embates de aire fresco

El primero de estos embolsamientos alcanzará el noreste peninsular a mediados de semana. Su entrada favorecerá el crecimiento de la nubosidad de evolución diurna desde el interior hacia la costa, dejando los primeros amagos de chubascos y una ligera bajada térmica.

Sin embargo, las actualizaciones meteorológicas apuntan a que la irrupción fría más severa llegará de cara a la jornada del viernes, con una segunda vaguada sensiblemente más profunda y fría.

Finalmente, el tercer episodio de inestabilidad se colará durante la recta final del fin de semana.

Esta última bolsa de aire fresco no tendrá un efecto tan directo sobre la capital catalana, pero servirá para consolidar la ruptura del bloqueo anticiclónico de las últimas semanas y garantizará una continuidad en el ambiente algo más fresco e inestable.

Dos personas se protegen de una lluvia de verano en Barcelona

Dos personas se protegen de una lluvia de verano en Barcelona EFE

Tormentas de verano y fuertes chubascos

El contraste térmico entre la masa de aire frío que irrumpirá en las capas superiores y la temperatura de la superficie terrestre facilitará el desarrollo de potentes núcleos tormentosos.

Los mapas prevén lluvias de distribución irregular pero localmente intensas. Esto se traducirá en chubascos que podrían ir acompañados de aparato eléctrico abundante y rachas fuertes de viento en toda el área metropolitana.

Mapa de acumulación de precipitaciones

Mapa de acumulación de precipitaciones WeatherOnline

No se descarta que en momentos puntuales las precipitaciones adquieran carácter torrencial en puntos concretos e incluso vayan acompañadas de granizo.

La mayor probabilidad de registrar tormentas organizadas se concentrará durante las tardes.

La combinación de la humedad litoral y la inestabilidad en altura actuará como detonante para la formación de nubes de gran desarrollo vertical sobre la capital catalana.

Descenso y normalización térmica

En cuanto a los termómetros, el mercurio experimentará un retroceso progresivo que pondrá fin al ambiente asfixiante registrado semanas atrás.

Las temperaturas máximas retrocederán de forma notable en toda la ciudad. Si bien es cierto que en jornadas previas se alcanzaron registros excepcionalmente elevados, el ambiente diurno quedará en valores normales para esta época del año.

De cara a las noches, las mínimas darán una tregua y ofrecerán un descanso después del estrés térmico de las últimas noches.

Unas temperaturas que bajarán especialmente en los barrios de montaña y que no se encuentran bajo la influencia termorreguladora de un Mediterráneo a una temperatura parecida a la del mar Caribe.

Cielo nublado en Barcelona

Cielo nublado en Barcelona METRÓPOLI

Evolución para las próximas jornadas

La persistencia de esta circulación atlántica de aire más fresco impedirá que las masas cálidas reactiven picos desorbitados que superen ni se acerquen a los 35 grados.

Los modelos coinciden en mantener esta tónica de variabilidad meteorológica durante varios días.

En definitiva, la ciudad de Barcelona entra en una fase caracterizada por unos cielos muy cambiantes, unas tormentas de verano puntualmente torrenciales y unos registros térmicos normalizados respecto a la media climática para estas fechas.