La Sagrada Família contará con una nueva macrotienda de souvenirs en el interior del templo. El establecimiento será la boutique estrella de la Sagrada Família, con un espacio habilitado de más de 700 metros cuadrados.

La empresa encargada de la gestión del comercio será Laie, la conocida librería de Barcelona, que también se dedica a la gestión de tiendas al detalle. De hecho, esta es una de las partes más rentables de su negocio, convirtiéndose “en uno de los gigantes del sector en Barcelona”, señalan fuentes del sector. “Laie es uno de los peces gordos de los souvenirs de la ciudad. Y eso que no fabrica nada, tan sólo actúa como intermediario y vendedor gracias a las licencias que obtiene”, indican las mismas fuentes.

LAIE, EL GIGANTE DE 'SOUVENIRS'

Laie ya controla las tiendas de souvenirs de otros edificios de Gaudí, como La Pedrera. Pero también de grandes museos de Catalunya y Barcelona, entre los que se encuentra el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), el Museo Picasso, y el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Ahora, la compañía pasará a gestionar una de las joyas de la corona en lo que a souvenirs se refiere: la nueva macrotienda de la Sagrada Família. 

Una imagen de la librería Laie de Barcelona / MA



Consultados por este medio, fuentes de la Sagrada Família no han aportado más información al respecto. Tampoco Laie, que ha declinado realizar declaraciones sobre la operación. 

DOS TIENDAS

En la actualidad, el templo cuenta con dos comercios en su interior. Uno situado en el museo y otro abierto al público --no sólo a los visitantes de la Basílica--, cuya puerta de entrada se encuentra en la calle Marina. Según ha podido saber Metrópoli Abierta, la nueva boutique podría ubicarse en la zona del museo, donde existe suficiente espacio para el establecimiento que se quiere construir. 

No obstante, ambos comercios son insuficientes para cubrir toda la demanda potencial de la obra maestra de Antoni Gaudí, que recibe más de cuatro millones de visitas anuales en su interior. Este dato no incluye todas las personas que visitan el exterior del templo pero que no compran una entrada para acceder al recinto, muchas de las cuales pasan por la tienda situada en la calle Marina.

CONCESIÓN DEL AYUNTAMIENTO

El nuevo establecimiento será una realidad en cuanto se acondicione el espacio gracias al acuerdo de colaboración suscrito entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Junta Constructora de la Sagrada Família, firmado el 8 de octubre de 2018. 

En concreto, el quinto punto dedicado a los “usos del templo”, asegura que “en cuanto a los usos complementarios, que son aquellos que se pueden dar simultáneamente o coexistir con los usos principales, pero para los cuales se establece una cierta limitación, se admitirá el uso comercial, restringido a la categoría de pequeño establecimiento comercial de venta al detalle. La actividad comercial estará restringida a la venta de productos relacionados con el templo de la Sagrada Família, y tendrá acceso únicamente desde el interior del propio templo”.

INGRESOS AL ALZA

De esta forma, el documento abrió la puerta a que la Sagrada Família encontrara otra vía para incrementar sus ingresos, que, por otra parte, ya aumentan año tras año. En 2019, la basílica cerrará el ejercicio con una facturación récord, de 103 millones de euros, lo que representará un incremento del 28% respecto a 2018 si se cumplen las previsiones de la Junta Constructora.

Fuentes vecinales, agrupadas en torno a la asociación de afectados por las obras de la Sagrada Familia, aseguran a este medio que la concesión del Ayuntamiento a la Junta Constructora es una muestra más de que los verdaderos ganadores de la regularización de las obras fueron los gestores del templo.

CRÍTICAS VECINALES

A pesar de ello, el consistorio aprovechó el acuerdo para resaltar los beneficios que obtendría la ciudadanía tras conceder la licencia de obras. Después del anuncio, la concejal de Urbanismo, Janet Sanz, destacó que el templo tendrá que pagar “como todo el mundo y sin ningún tipo de privilegio”. La edil hacía referencia a la contrapartida que tuvo que suscribir la Junta Constructora para obtener la licencia de obras, tras llevar en construcción más de 137 años de forma alegal. El acuerdo obliga al templo a pagar 36 millones los próximos 10 años al Ayuntamiento para compensar las externalidades negativas que causa en la ciudad.

Sin embargo, las asociaciones de vecinos de la zona califican la cifra de irrisoria, habida cuenta de los ingresos que obtiene la Sagrada Família por las visitas al templo.  

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