Entre los distritos de Barcelona, se destaca uno gracias a la tranquilidad de los barrios residenciales y el sello del modernismo en sus calles. Se trata del Eixample, una zona ideada por Ildefons Cerdà, el ingeniero y urbanista, a quien debe su dibujo mágico y único.
El Eixample nace gracias a uno de los momentos con más éxito de la historia de la capital catalana, donde se forma la configuración definitiva como el motor de la Catalunya contemporánea.
Así, se construyó un barrio durante la industrialización, de donde destaca la Dreta de l'Eixample, un barrio que se erigió como el predilecto de la burguesía catalana, donde se desarrolló el movimiento modernista. Aparte de este, hay cinco barrios más que componen la zona: la Antiga Esquerra de l’Eixample, la Nova Esquerra de l’Eixample, el Fort Pienc, la Sagrada Família y Sant Antoni.
Plan Cerdà
El proyecto urbanístico de Cerdà se organizaba a partir de una amplia trama de calles rectas y perpendiculares entre sí, todas con características similares, salvo tres grandes vías que rompían esa regularidad: la Diagonal, la Meridiana y la Gran Via de les Corts Catalanes.
El cruce de estos ejes se concebía como el principal nodo de comunicaciones del Eixample, donde se planificó una gran plaza central, la plaza de las Glòries Catalanes. El plan se desarrolló con gran precisión, estableciendo una distribución equilibrada de espacios destinados a servicios como mercados, centros sociales e iglesias, así como amplios parques de distrito.
Las manzanas no tenían una forma perfectamente cuadrada, y los edificios no debían superar los tres pisos de altura, equivalentes a 16 metros, ni presentar una gran profundidad.
Plaza de les Glòries
Cerdà defendía estas condiciones porque consideraba que la salud de la población dependía de vivir en casas bien iluminadas y ventiladas, rodeadas por el aire limpio procedente de los jardines que debían envolverlas por completo.
Zona modernista
El distrito comenzó a coger forma de manera progresiva, de la mano de arquitectos como Lluís Domènech i Montaner, Josep Puig i Cadafalch, Josep Maria Jujol y Antoni Gaudí.
Imagen virtual de cómo quedará la Meridiana en el tramo que hay entre plaza Glòries y calle Aragó / AB
A partir de aquí, se desarrolló un estilo que se distanciaba de la uniformidad del eclecticismo que predominaba hasta entonces: el modernismo. Este estilo se refleja en edificios de gran valor patrimonial, que hacen del centro del distrito un conjunto arquitectónico singular en el contexto europeo.
Técnicas y materiales innovadores
La arquitectura modernista combinaba las técnicas y los materiales más innovadores de su época con el uso de recursos procedentes de diversas técnicas decorativas tradicionales, como los estucos, los esgrafiados, los vitrales de cristal emplomado y la forja.
Tráfico en la Gran Via de les Corts Catalanes
El trabajo artesanal se integraba plenamente en el diseño y la concepción de los arquitectos. Surgía así una nueva manera de entender el espacio, que unía las técnicas en una armonía al servicio de la libertad creativa, capaz de atraer año tras año la atención de visitantes de todo el mundo.
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