Duro. En una sola palabra. Espinas y demonios, el documental dirigido por Ander Duque y producido por "En clave social" de Funcas, es duro. “Cuando enferme, me tiraré a las vías del metro”, confiesa Fabián, uno de los protagonistas que vive en las calles de Barcelona. Así de escalofriante. Declaraciones como esta conmueven al espectador que se traslada a las calles de la ciudad a través de planos cercanos de los rostros de los testimonios.

CaixaForum ha acogido este martes el estreno de la pieza que pretende visibilizar una realidad que la propia presentadora del acto –la periodista Pepa Fernández– ha calificado de “invisible”. Para realizar el proyecto, Funcas ha contado con la colaboración de la Fundación Arrels que hace un llamamiento a contribuir para hacer realidad un objetivo de todos: “Nadie durmiendo en la calle”. "Ha sido un proceso intenso y estremecedor" ha explicado el director y guionista, Ander Duque, a Metrópoli Abierta.

"En clave social" es una iniciativa que desde 2016 ha visibilizado otras problemáticas sociales a través de documentales. Picnic, sobre el autismo, 14 bolboretas, sobre el cáncer de mama, Aparkdos, de los ni-nis (ni estudian, ni trabajan), Amor residente, sobre la tercera edad y las residencias y Harina en las nubes, que aborda la inclusión de personas con discapacidad.

El director de 'Espinas y demonios', Ander Duque, conversando con la periodista Pepa Fernández / P.B.



En junio de 2017, 400 voluntarios de la Fundación Arrels salieron a la calle para entrevistar a personas que vivían en ella. Con este detalle da comienzo Espinas y demonios que, además de dar voz a personas que habitan en la calle, también muestra la visión de los voluntarios que ayudan a los sintecho de la ciudad y los que han rehecho sus vidas.

EMOCIÓN ENTRE LOS ASISTENTES

A lo largo de la proyección algunos asistentes se han emocionado. Ellos también han vivido en la calle. Uno de los aspectos en los que incide el documental es: ¿Cómo han llegado hasta ahí? Según una encuesta realizada en 2012 por el Instituto Nacional de Estadística (INE), un 45 % se encontraba en esa situación después de la pérdida de trabajo, mientras que un 26 % era por no poder pagar el alojamiento y un 21% por la separación de su pareja.

En este sentido, oficialmente hay contabilizadas alrededor de 3.000 personas sin hogar en Barcelona y un tercio de ellas duermen en la calle. “Hay muchas más”, ha reivindicado Jesús Marcos, un usuario que a día de hoy ocupa un piso compartido de Arrels, pero que ha vivido en la calle varios años. De estas personas aproximadamente un 80% son hombres. “Las mujeres viviendo en las calles son más vulnerables que nosotros”, ha añadido Jesús Marcos.

Un momento durante el debate posterior a la proyección / P.B.



En un debate posterior a la proyección del documental, Elisa Chuliá, directora de Estudios Sociales de Funcas, y Rocío Alonso, pedagoga y coordinadora del taller ocupacional de Arrels, han dado su visión sobre la situación.

“¿Creéis que el sinhogarismo se erradicará?”, ha preguntado la periodista a los ponentes. Jesús Marco lo tiene claro: no. Desde Arrels quieren confiar en que sí y la representante de Funcas cree que aún queda trabajo por hacer, pero es posible y ese es el objetivo.

“Si no me contáis, no existo. Si no me preguntáis, no sabéis qué me pasa, ni a mí ni al resto de gente que duerme en la calle. Cada uno tiene una historia”. Con esta declaración se resume el documental que logra trasladar una cruda realidad, la del sinhogarismo.

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