Para los alumnos de sexto de primaria de la Escola Les Corts de Barcelona hay un robot mucho más famoso que R2-D2, C3PO, o Wall-e y mucho más importante que Bender, Johny5, Mazinger Z o los Transformers. Se llama Xismorris. Técnicamente es un EV3Simple que ellos mismos han construido con piezas de Lego y programado para que realice hasta 18 misiones diferentes. Y ahora a Xismorris le toca culminar una última misión especial: dejar bien alto el pabellón del colegio en la final nacional de la First Lego League que se celebra este fin de semana en Logroño.

La gran final es un merecido premio para el equipo del colegio, porque se ha clasificado para la competición estatal gracias a quedar segundo en la liga 'catalana', organizada en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Una competición en la que solo fueron batidos por un equipo de chicos de secundaria, más mayores que ellos, pero que consiguieron liderar en una exhibición fuera de concurso. “Tiene un gran mérito estar en Logroño porque es muy difícil que los equipos de primaria lleguen a la final”, explica Josep Lluís Giménez, profesor de la escuela y entrenador del equipo.

Pero la First Lego League es algo más una competición de robótica. También es una competición de proyectos científicos, y el que ha desarrollado la Escola Les Corts es impresionante. “Uno de los jurados de la UPC nos dijo que es de los mejores que se han presentado en los últimos años”, recuerda orgullosa Cristina Cabrera, tutora de una de las dos líneas de sexto, y responsable del proyecto científico junto a María Pilar Hernández, la tutora de la otra clase.

TODA LA ESCUELA IMPLICADA

En el proyecto científico, que está relacionado con la gestión del agua y el consumo responsable, se ha implicado “toda la escuela, desde los niños más pequeños”, asegura Cristina. Y lo que es más importante: “Todo lo han hecho los niños”, subraya su compañera María Pilar. Y todo, significa todo: los códigos QR con audioguía que han colocado junto a cada especie vegetal de su huerto, el sistema de riego automático basado en unos sensores de humedad que han diseñado, los tutoriales en video subidos a YouTube, la página web (en castellano, catalán e inglés), una app sobre cuidados hortícolas y hasta los dioramas que dan forma a la propuesta. Con la ayuda de los profesores, claro, que los han dirigido en todo momento.

El equipo de la Escola Les Corts que irá a Logroño, al completo / X. A.



Quienes más tensión tendrán que soportar en Logroño serán los diez integrantes del equipo que representará a la Escola Les Corts, cinco de cada clase de sexto. Entre los diez se repartirán las tareas: exponer el proyecto y los valores en los que se fundamenta, trazar la estrategia de las misiones del robot y seguramente lo más vistoso y lo que requerirá más sangre fría: guiar a Xismorris en la ejecución de las misiones, para que realice correctamente todas las que pueda, en dos minutos y medio.

De este cometido en concreto se encargarán Carla Lobo y Marc Viñas, los dos comandantes del droide y dos maestros en esta disciplina. “Son muy buenos con el manejo del robot”, corrobora María Pilar. La pareja de pilotos estarán arropados desde el minuto cero por el resto de compañeros del Team Machine: los dos Pol, Abril, Ferran, Xènia, Alexandra, Iker y Cintia. Hasta tienen un robot reserva por si falla Xismorris que se llama Elrubius, como el youtuber, que también estará listo para darlo todo. “Ahora se trata de salir, dar el máximo y, sobre todo, pasárselo bien”, indica Cristina.

LA IMPORTANCIA DEL TRABAJO EN EQUIPO

Josep Lluís destaca que, más allá del rol que ha jugado o de la aportación que cada alumno ha hecho al proyecto, lo más importante es que “han aprendido a trabajar en equipo”. Esa fue una de las claves que les ha llevado hasta la final: que fueron un gran equipo. “No nos lo creíamos cuando ganamos”, revive Ferran Pulgarín. “Sí, fue muy bonito”, agrega Carla. El nombre de Xismorris se le ocurrió a Abril Benito. Le salió de forma espontánea. “Aunque el nombre fue aceptado por todo el grupo”, aclara el entrenador del equipo.

La tutora Maria Pilar Hernández, con los dioramas del proyecto hortícola / X. A.



La gran final de First Lego League de Logroño ha levantado una gran expectación en toda la comunidad educativa del centro, pero eso no ha afectado a las clases. O bueno, algo sí porque les ha obligado a pisar el acelerador y exprimir al máximo el horario escolar.“Hemos tenido que acelerarlo todo porque no nos lo esperábamos”, coinciden las dos tutoras.

Y los niños cuentan las horas. “Estoy nerviosa”, admite Xènia Serra ,y añade, haciendo las veces de portavoz de las dos clases de sexto: “La final es una cosa que nos hace mucha ilusión a todos, los que vamos a Logroño y a los demás, porque cada uno tiene su papel”. Marc Viñas asiente. “Hemos trabajado todos, nadie es más importante que nadie”

Los valores del proyecto de la Escola Les Corts se han recogido en un mural / X. A.



EN BUSCA DE HACER UN BUEN PAPEL

Aunque sueñan con ganar, evidentemente, saben que lo van a tener muy pero que muy difícil, porque en la final de la FIrst Lego League compiten 55 equipos . Pero están convencidos de que van a hacer “un buen papel”, asegura Marc. “Seguro que lo haremos lo mejor posible. Y sea cuál sea el resultado final, estar en la final ya es un gran premio”, afirma el entrenador. Pero si no consiguen el resultado esperado no pasa nada, “todos tienen claro que si no se gana no se acaba el mundo”, subraya Cristina.

Y no se acaba porque a la vuelta de Logroño les espera mucho trabajo: tienen que poner en marcha un “hospital para plantas”, tienen que montar un jardín vertical para flores al lado del huerto, y lo que va a ser esencial “tienen que mejorar el proyecto”, adelanta María Pilar. Para ello van a contar con la ayuda de ingenieros y del Fòrum de Recerca de la UPC. Igual en lo único que no tienen que mejorar es en robótica porque, como reconoce con una sonrisa Josep Lluís, “Ellos (los alumnos de sexto), ya saben más que yo”.

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