La cifra de tiendas especializadas en Barcelona se encuentra en detrimento a favor de las grandes superficies. Pese a ello, algunas son capaces de aguantar el paso de las décadas eludiendo a las diversas competencias que puedan dar lugar a problemas que impidan salir adelante al negocio. Teniendo en cuenta que este negocio supera el siglo de vida y sobrevivió a la caída de una bomba en la Guerra Civil, el caso de la Corderia Farrés tiene aún más mérito.

La expropiación de su local en el Raval por parte del Ayuntamiento en los años noventa tampoco frenó un negocio especializado en cuerdas y cordones en el que, actualmente, Elisabet Farrés levanta una persiana ubicada en la calle Viladomat del barrio de Sant Antoni.

A PRUEBA DE BOMBAS

El comercio fue adquirido por la familia Farrés en 1918, cuando se hizo con un local ya dedicado al oficio anteriormente. El establecimiento estaba situado en la calle Hospital del Raval, ubicación en la que sufrió el impacto de una bomba de la Guerra Civil.

Pese a ello, Farrés explica que ésta cayó "en la parte de atrás de la tienda" y que, afortunadamente, su abuelo se encontraba "en la parte de delante, por lo que no le afectó".

El negocio continuó en la misma ubicación hasta 1996, cuando el Ayuntamiento expropió el local "por la remodelación de la Rambla del Raval", abonando una "indemnización de risa", pero que la propietaria de la cordelería valora positivamente ya que el consistorio aseguró que negociaron con ellos por la tipología de empresa que eran, explicando que si hubiera sido "un bar u otro negocio ni se hubieran molestado en tener estas negociaciones".

Oferta de hilos y cordones en la Corderia Farrés / RP



ESPECIALIZACIÓN ÚNICA

Farrés asegura que su establecimiento es el único especializado "en cuerdas y cordones de Barcelona" ya que, pese a que "hay ferreterías que tienen cordones o materiales para manualidades", no son tan específicos.

Sin tener en cuenta la diversa variedad de colores que se ofrecen, la tienda cuenta con "más de 100 productos en stock". Entre la variedad ofertada, se encuentran "cordones, estructuras de lámparas, materiales que se pueden aplicar con el macramé, decoración, bolas de madera, materiales para hacer bisutería y cuerdas de persiana y de tender", entre otros artículos.

La época con mayor volumen de ventas es la coincidente con el inicio del curso escolar, en el mes de septiembre, momento en el que se hace la "provisión de los talleres".

ADAPTADA A LOS TIEMPOS

El hecho de tratarse de un negocio centenario no impide éste tenga presencia en internet. El establecimiento cuenta con una página web en construcción, así como con una consolidación en Facebook donde, conjuntamente con su correo electrónico, coge pedidos de sus clientes.

La cordelería exporta e importa de manera frecuente. Mientras que sus ventas se reparten tanto por Cataluña como por el conjunto de España, las compras por parte de la empresa también se realizan de manera internacional, contando con la importación de una "línea de hilo de México", así como con alguna referencia procedente de Alemania.

Expositores de la Corderia Farrés / RP



DESAMPARADOS POR EL AYUNTAMIENTO

Como muchos otros negocios históricos de Barcelona, desde la Corderia Farrés se remarca una sensación de desamparo por parte del Ayuntamiento. Su propietaria demanda que el consistorio mire más por este tipo de locales para evitar ser devorados por "las grandes superficies o las tiendas online como Amazon".

Por ello, Farrés se posiciona favorablemente a ofrecer "más facilidades y menos trámites burocráticos", así como ser "reconocidos a nivel local".

Pese a las dificultades, como el cierre de algunos de sus proveedores, la gerente de la cordelería encara el futuro del negocio con optimismo, con intención de "aguantar muchos años" y seguir formando parte de la historia de Barcelona.

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