Después de tres meses de cuarentena, con restricciones de movilidad y con limitaciones para salir, el gobierno ha dado luz verde para celebrar Sant Joan la semana que viene. Aunque sea con algunas normativas, la noche del 23 de junio será la primera gran fiesta en Cataluña después de la reclusión.

El sector pirotécnico afronta la verbena con optimismo y prevén alcanzar el 75% de las ventas de los años anteriores. Conscientes que el formato de este año será más pequeño, los comerciales apuestan por los petardos de baja intensidad porque son más adecuados por el momento actual.

CAÍDA HISTÓRICA DE INGRESOS

Los vendedores de petardos proponen hacer pedidos por internet y recogerlos en los comercios que hay repartidos por las ciudades. Con todo, advierten que la prohibición de algunos ayuntamientos de instalar puntos de venta temporales, o la reducción de los días en que podrán abrir “pueden causar aglomeraciones”.

Tras la caída histórica de ingresos del sector pirotécnico por la cancelación de las Fallas y las múltiples fiestas mayores, la verbena de este año se presenta como una “oportunidad” para poder remontar un año que muchos comerciantes daban por perdido.

"FORMATO MÁS PEQUEÑO"

“Desconocíamos si podríamos celebrar o no Sant Joan, muchos negocios se verían obligados a cerrar, por lo tanto empezábamos de cero y si ahora logramos el 75% de las ventas de los últimos años ya estaremos satisfechos”, comenta el presidente de la Asociación de Fabricantes y Mayoristas de Pirotecnia de Cataluña, Josep Maria Vilardell.

El miembro del sector recuerda que este año la cita será “más familiar” y tendrá “un formato más pequeño”. Vilardell recomienda a la ciudadanía que apueste por lanzar petardos “de baja intensidad”, a pesar de admitir que los que son más potentes no están prohibidos. “Lo que se busca es minimizar los incidentes y actuar con prudencia”, señala.

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