Contundente comunicado de la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) tras los graves disturbios del fin de semana en Barcelona. Unos “gravísimos altercados” que dejaron una treintena de heridos, entre los que hay 20 Mossos d’Esquadra y tres agentes de la Guardia Urbana, e imágenes escalofriantes como la de unos exaltados acorralando en el suelo a un policía que se había caído de la moto.

A pesar de la violencia extrema de los radicales, el texto asegura que no se permitió intervenir a la Unidad de Refuerzo, Emergencias y Proximidad (UREP) del cuerpo de seguridad de la ciudad. “La imagen de compañeros de la Guardia Urbana huyendo para proteger su integridad está difundiendo el mensaje pernicioso de que en Barcelona vale todo”, denuncia. Y carga contra los responsables políticos, Ada Colau y Albert Batlle, concejal de Seguridad, así como Pedro Velázquez, intendente mayor y jefe de la Guardia Urbana, por no haber dejado actuar a la unidad antidisturbios: “Había compañeros desprotegidos mientras otros, que estaban preparados, se sentían frustrados porque no les dejaron ir a protegerlos”.

Radicales agreden a la Guardia Urbana durante los disturbios en Barcelona / MA



ACUSA A COLAU, BATLLE Y VELÁZQUEZ

Señala además el papelón de Batlle, que se reunió con la Guardia Urbana antes de los altercados del sábado: “Felicitó a la UREP por el trabajo desarrollado y les recordó sus principales obligaciones: proteger al resto de compañeros y custodiar los edificios municipales”. Pero más tarde cambió de parecer: “Se retracta cuando no autoriza ni avala la respuesta de esta Unidad ante los actos vandálicos gravísimos que se produjeron horas después”.

El comunicado cuestiona el lideraje de Colau, Batlle y Velázquez. Asegura que la alcaldesa habló “con la boca pequeña” de los disturbios para “minimizarlos”, y habla incluso de “dejación de funciones” por parte de ellos. Lamenta también la imagen que se ha dado de la capital catalana: “Unos terribles hechos que sitúan a Barcelona como ejemplo de una ciudad sin ley, en manos de desalmados y donde a la policía – aquellos que la dirigen – a retroceder y acuartelarse”.

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