El mercado del automóvil está sumido en una importante crisis, también en Barcelona. Durante julio de 2021, las matriculaciones en la ciudad han caído a la mitad respecto al mismo periodo del año pasado. Si en 2020 se compraron 5.829 vehículos durante julio, este año se han despachado algo más de la mitad: 2.976 [ver aquí].

En lo que va de año -hasta julio- se han vendido en Barcelona 18.334 vehículos de todo tipo. En cambio, a lo largo de los primeros siete meses de 2020 se matricularon 22.527 a pesar de la pandemia. De seguir este ritmo de ventas, en diciembre, el número de vehículos matriculados en la capital catalana podría retroceder seis o siete años, hasta 2014 o 2015, cuando salieron de los concesionarios 33.687 y 38.445 vehículos, respectivamente, según los datos publicados en la página web de estadística del Ayuntamiento de Barcelona.

FALTA DE MATERIA PRIMA

Según el secretario general del Gremi del Motor, Joan Blancafort, actualmente, uno de los principales problemas del sector es la gran dificultad de los fabricantes para encontrar materias primas y semiconductores, lo que supone un hándicap para mantener la producción, y que se traduce en que no haya coches en los concesionarios de la ciudad.

Cola de coches en una operación retorno en Barcelona / SERVEI CATALÀ DE TRÀNSIT



La falta de materiales ha llevado a Seat, por ejemplo, a cerrar este lunes y martes la fábrica de Martorell. Lo mismo sucedió en agosto y se repetirá el próximo viernes, 10 de septiembre. Este hecho comporta que los plazos en los concesionarios se ralenticen y hay marcas que este septiembre en Barcelona plantean a sus clientes entregas de un coche nuevo a 10 meses vista, lo que lleva a algunos posibles compradores a replantearse la adquisición.

CIFRAS DE VENTAS MEJORES HACE UN AÑO

Por tipos de vehículos, de los 2.976 vehículos matriculados en julio 1.542 son turismos; 1.105, motos; 53, ciclomotores; 61, furgonetas; 48 todo terrenos, y 167 otro tipo de vehículos. Un año antes, a pesar de estar en plena crisis del coronavirus, las cifras fueron claramente mejores. De turismos se despacharon en julio del verano pasado 2.555, 1.432 fueron motos; 1.408, ciclomotores; 88, furgonetas; 147, todo terrenos, y 199 otros vehículos. 

"En 2020 hubo un plan renove -detalla Blancafort-, pero tampoco funcionó demasiado bien. Ahora solo hay ayudas puntuales para coches eléctricos o híbridos. No hay alegría. La demanda está parada", apunta el secretario general del Gremi del Motor, para quien todas las noticias que están saliendo sobre combustión -en el sentido de que hay muchas incertidumbres sobre qué carburantes se podrán usar en un futuro- están afectando a las ventas. 

VEHÍCULOS DE SEGUNDA MANO, ALGUNOS DE MÁS DE 10 AÑOS

Así, las dificultades de los fabricantes para obtener materiales y mantener la producción, las dudas sobre el futuro del automóvil y la falta de dinero hacen que muchos ciudadanos opten por comprar un coche de segunda mano antes que uno de nuevo. Blancafort dice que en zonas de Cataluña -no en Barcelona- y de España, una parte importante de la gente adquiere incluso vehículos de más de 10 años. Según el alto cargo del Gremi del Motor, tampoco es una solución porque no se puede saber cuánto tiempo se podrá circular con ellos.

Cartel indicador de la ZBE en Barcelona / EFE



Desde 2020, la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) veta la circulación de los vehículos contaminantes (aquellos que no tienen la etiqueta medioambiental de la Dirección General de Tráfico) en casi toda Barcelona, los municipios de Sant Adrià de Besòs y L'Hospitalet de Llobregat, y parte de los municipios de Esplugues de Llobregat y Cornellà de Llobregat.

EL PRÓXIMO VETO EN BARCELONA, LA ETIQUETA AMARILLA

El siguiente paso que se quiere dar es prohibir en 2022 la circulación de los vehículos con etiqueta amarilla, los de gasolina matriculados antes de 2006 y a los diésel antes de 2014. "Figura en el plan de Movilidad del Área Metropolitana de Barcelona (AMB)", dice Blancafort. El documento no es un texto normativo, y no afectaría a los residentes de Barcelona, pero ha generado dudas entre los ciudadanos, que habrían dejado de ver cómo una opción la compra de estos vehículos de segunda mano.  

Desde 2015 en adelante, 2018 ha sido hasta ahora el mejor año en matriculaciones en Barcelona. Se llegó a 46.164. Un año después, en 2019, la cifra de ventas bajó ligeramente, hasta las 45.075 unidades. En 2020, marcado por la pandemia, las matriculaciones se quedaron a dos centenares de las 40.000, 39.747.

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